
Arrancan en Suiza las negociaciones técnicas entre Estados Unidos e Irán con el estrecho de Ormuz como telón de fondo
Las delegaciones de Washington y Teherán, con la mediación de Catar y Pakistán, buscan convertir el alto el fuego provisional en un acuerdo definitivo mientras persisten los combates en Líbano.
Las conversaciones técnicas entre Estados Unidos e Irán comenzaron este domingo en el complejo de Bürgenstock, en Suiza, bajo el paraguas del Memorando de Entendimiento de Islamabad. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, encabeza la delegación de Washington, de la que también forman parte Jared Kushner y el enviado especial Steve Witkoff; por la parte iraní, la misión está liderada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, y el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi. Las reuniones, facilitadas por Catar y Pakistán, se activan tras el aplazamiento del viernes a causa de los bombardeos israelíes sobre el sur del Líbano y la renovada decisión de Teherán de cerrar el estrecho de Ormuz. El objetivo inmediato es transformar la tregua de sesenta días, firmada por los presidentes Donald Trump y Masoud Pezeshkian, en un acuerdo final que aborde el programa nuclear iraní, el levantamiento de sanciones y la estabilidad de las rutas energéticas.
Desde la óptica de Washington, la prioridad es obtener avances verificables en dos frentes: la cuestión nuclear y el cese de hostilidades en el Líbano. El propio vicepresidente Vance afirmó ante la prensa que el diálogo busca «pasar página» en la relación con Teherán, condicionando un cambio de fondo a que Irán abandone su papel «desestabilizador» y sus ambiciones armamentísticas a largo plazo. Paralelamente, Trump advirtió que, de fracasar el proceso, Estados Unidos podría imponer peajes en el estrecho de Ormuz como «guardián de Oriente Medio». En contraste, según fuentes diplomáticas iraníes, Teherán insiste en que la negociación definitiva solo avanzará si antes se implementan los compromisos ya adquiridos, en particular el cese de las acciones militares israelíes contra el Hezbolá libanés. El portavoz de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, supeditó la transición a la «fase de acuerdo final» al cumplimiento íntegro del memorando, al tiempo que el presidente Pezeshkian reivindicó el derecho a la soberanía nuclear pacífica.
El estado del terreno introduce un factor de incertidumbre. Aunque el Mando Central de Estados Unidos sostiene que el tráfico comercial por Ormuz se mantiene y que 55 buques mercantes transitaron el sábado con más de 17 millones de barriles de crudo, la Guardia Revolucionaria iraní insiste en el cierre de la vía como represalia por la «violación sionista» del alto el fuego. Esta discrepancia ilustra la fragilidad del paraguas diplomático: mientras las capitales occidentales interpretan la medida como una palanca de presión, analistas en el mundo árabe advierten que el pulso por la principal arteria energética global puede reactivar la volatilidad de los mercados y erosionar la confianza entre las partes. Sobre el terreno libanés, los choques entre el ejército israelí y Hezbolá —con más de treinta víctimas mortales en las últimas horas y un total que supera los 4000 fallecidos desde marzo de 2026— ponen a prueba la letra del memorando, que exige el cese de hostilidades «en todos los frentes».
La ronda de Bürgenstock se inscribe en una secuencia diplomática acelerada tras meses de guerra abierta iniciada con los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero. El memorando, además de la tregua, contempla la liberación de activos iraníes congelados y sienta las bases para un plan de reconstrucción, pero deja para la fase técnica los expedientes más controvertidos: el destino del uranio altamente enriquecido y el régimen de inspecciones internacionales. Observadores desde Islamabad y Doha subrayan que la ausencia de Israel y Hezbolá de la mesa de negociación representa una debilidad estructural del proceso. Según fuentes próximas a las conversaciones, se han constituido grupos de trabajo técnicos que continuarán reuniéndose tras la sesión inaugural, con la expectativa de que en los próximos días se perfile una hoja de ruta susceptible de prorrogar los plazos originales.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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The Latin American press reports the start of US-Iran negotiations in Switzerland as a crucial diplomatic step, highlighting the arrival of delegations and the issues on the table: nuclear program, Lebanon ceasefire, and the Strait of Hormuz. The coverage is factual, detailing the 14-point memorandum and the 60-day timeline, without taking a strong editorial stance. Emphasis is on the high-level delegations and the multilateral mediation effort.
The Russian press frames the talks as a technical negotiation facilitated by Pakistan and Qatar, with a focus on the mediation process and the formation of technical groups. The coverage is calm and procedural, highlighting the roles of the mediators and the Iranian delegation's arrival. There is no strong bias, but the narrative underscores the importance of the Islamabad memorandum and the need for a comprehensive agreement.
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