
EE.UU. e Irán crean una célula de desconflicción para Líbano mientras Beirut e Israel reanudan su diálogo directo
La iniciativa busca evitar escaladas entre Israel y Hezbolá, pero el gobierno libanés insiste en negociar por sí mismo pese al protagonismo de Teherán en el alto el fuego.
Las negociaciones de alto nivel entre Estados Unidos e Irán concluyeron el lunes en Suiza con el anuncio de una “célula de desconflicción” para el Líbano, mediada por Pakistán y Qatar, destinada a garantizar el cese de las operaciones militares entre Israel y Hezbolá. El mecanismo se acordó en un clima de tensión después de que el presidente Donald Trump amenazara con nuevos ataques a Irán si sus “representantes” en Líbano no cesaban las hostilidades. De forma paralela, este martes se inicia en Washington la quinta ronda de conversaciones directas entre el Líbano e Israel, en un intento por consolidar una paz duradera.
Desde Washington, el vicepresidente JD Vance expresó optimismo sobre la consolidación del alto el fuego y afirmó que la célula busca evitar que incidentes aislados deriven en una escalada mayor. El Departamento de Estado señaló que el objetivo de las negociaciones bilaterales es “poner fin al ciclo de violencia de una vez por todas” y avanzar hacia un acuerdo integral de paz y seguridad. En contraste, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró que las tropas mantienen “plena libertad de acción” en el sur del Líbano y permanecerán allí indefinidamente; para Israel, la prioridad es el desarme y desmantelamiento de Hezbolá. La presidencia libanesa, encabezada por Joseph Aoun, reiteró que “negociamos por nosotros mismos y no aceptamos que otra parte lo haga en nuestro nombre”, al tiempo que exige un calendario razonable para la retirada militar israelí. Hezbolá, respaldado por Irán, rechaza el desarme total y apuesta por la vía negociadora de Teherán, instando al gobierno libanés a abandonar las conversaciones directas.
El memorando de entendimiento firmado la semana pasada entre Washington y Teherán, que estipuló el cese de hostilidades en todos los frentes, ha eclipsado la vía bilateral libanesa-israelí. Fuentes diplomáticas en Beirut citadas por agencias internacionales consideran que el acuerdo iraní-estadounidense debilitó la posición del Estado libanés, dejándolo en su momento de mayor fragilidad negociadora. Persiste un problema fundamental de confianza entre las partes, y analistas del Tahrir Institute for Middle East Policy advierten que no se ha producido un cambio estructural en las posturas, con el riesgo de que Israel endurezca su posición debido al malestar por el pacto entre su principal aliado y su adversario regional. La tregua se mantiene por ahora: la FPNUL no detectó disparos ni bombardeos desde el sábado, pero la declaración de Netanyahu sobre la libertad de acción militar subraya la precariedad del cese de hostilidades. En América Latina, observadores gubernamentales siguen con atención la evolución del conflicto por su potencial repercusión en los mercados energéticos, luego de que Irán afirmara haber vuelto a cerrar el estrecho de Ormuz, extremo que Washington negó.
La guerra se desencadenó el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel en apoyo a Irán, lo que provocó una ofensiva israelí que ha dejado más de 4.000 muertos en el Líbano. Cuatro rondas previas de negociaciones directas no lograron un alto el fuego duradero. El actual proceso diplomático, enmarcado en un plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo, continuará con conversaciones técnicas tras la cita de alto nivel. Las negociaciones libanesas-israelíes están previstas para tres días, con Beirut demandando un cronograma de retirada. La puesta en marcha de la célula de desconflicción constituye, según el canciller iraní, “la primera prueba real” del entendimiento entre Teherán y Washington. El expediente queda abierto a la espera de la operatividad del mecanismo y de los resultados de la nueva ronda bilateral.
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Israel, bajo Netanyahu, ha declarado que mantendrá la ocupación del sur del Líbano y continuará las ofensivas militares, con el pretexto de una 'zona de seguridad' y 'neutralizar amenazas'. Esto ocurre a pesar de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán y un supuesto mecanismo de desconflicción, dejando al descubierto la verdadera naturaleza agresiva del régimen sionista.
Líbano e Israel inician una quinta ronda de conversaciones directas en Washington, eclipsadas por el acuerdo entre Estados Unidos e Irán que produjo una pausa temporal en los combates. Funcionarios libaneses insisten en que las negociaciones cara a cara son la única vía para poner fin a una guerra que ha matado a más de 4.000 personas desde marzo, pero las rondas anteriores no lograron un alto el fuego duradero.
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