
Trump amenaza con atacar el complejo nuclear de Natanz mientras EE.UU. bombardea Irán por undécima noche consecutiva
El presidente estadounidense advirtió que golpeará “muy pronto” la montaña Pickaxe, una instalación subterránea vinculada al programa atómico iraní, en plena escalada de hostilidades en el estrecho de Ormuz.
Estados Unidos completó en la madrugada del miércoles su undécima noche consecutiva de ataques aéreos contra objetivos militares en Irán, según informó el Comando Central estadounidense (CENTCOM). La ofensiva, que se prolongó durante 75 minutos, alcanzó centros de operaciones, hangares, depósitos de drones e infraestructura logística con el propósito declarado de “degradar aún más” la capacidad iraní de amenazar la navegación comercial en el estrecho de Ormuz. De forma paralela, el presidente Donald Trump afirmó desde la Casa Blanca que las fuerzas armadas atacarán “muy pronto y con mucha fuerza” la zona de la montaña Pickaxe, un complejo de túneles blindados adyacente a la planta de enriquecimiento de Natanz que, según evaluaciones de inteligencia occidentales, alberga centrifugadoras y actividades no declaradas.
La advertencia presidencial provocó una réplica inmediata del mando militar iraní Khatam Al-Anbiya, que calificó cualquier golpe sobre instalaciones nucleares como “una expansión de la guerra en la región” y amenazó con atacar “todos los intereses de Estados Unidos, sus aliados y partidarios”. Desde la óptica de Teherán, recogida por medios estatales, la campaña de bombardeos estadounidense constituye una agresión injustificada que ya ha causado medio centenar de civiles muertos y cientos de heridos. En el terreno, las defensas aéreas iraníes se activaron en la capital y se reportaron explosiones en Tabriz, Chabahar y en las inmediaciones de la central nuclear de Bushehr, mientras la Guardia Revolucionaria reivindicó nuevos ataques con drones y misiles contra activos estadounidenses en Jordania, Kuwait y Baréin, así como contra dos petroleros en Ormuz.
La escalada ha desbordado el teatro de operaciones inicial. Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, declararon un bloqueo naval contra puertos saudíes en el mar Rojo, lo que obligó a dos petroleros a invertir su rumbo tras cargar crudo en Yanbu, según la consultora de riesgo marítimo Vanguard. Riad condenó la amenaza y varias capitales del Golfo activaron sus sistemas de interceptación. Analistas en Washington advierten que la combinación de la disrupción en Ormuz —por donde antes de la guerra transitaba una quinta parte del crudo mundial— y el cierre del Bab el-Mandab podría desestabilizar los mercados energéticos globales, con el barril de crudo superando los 91 dólares y la gasolina estadounidense acercándose a los 4 dólares por galón, un factor de presión política de cara a las elecciones legislativas.
El conflicto, que estalló a finales de febrero con ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha costado hasta ahora 37.500 millones de dólares al erario estadounidense, según informó el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ante el Senado. Pese a la virulencia de los combates, los canales diplomáticos no se han cerrado por completo: el ministro del Interior iraní viajó a Pakistán, mediador clave en la tregua provisional de junio, mientras el portavoz de la cancillería en Teherán confirmó que la comunicación con Washington a través de intermediarios sigue activa. No obstante, Trump condicionó cualquier encuentro a que Irán muestre “seriedad”, y desde el Departamento de Estado se insistió en que, si Teherán no accede a negociar de forma sustantiva, Estados Unidos actuará para proteger sus intereses y los de sus aliados. La próxima sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, solicitada por varios países del Golfo, podría convertirse en el siguiente escenario de contención diplomática.
| Prensa europea continental | 0.00 | neutral |
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| Prensa atlántica / anglosfera | −0.20 | neutral |
| Prensa africana subsahariana | 0.00 | neutral |
The US military reports its own strikes, citing CENTCOM. The narrative stays within the US official account, omitting any Iranian response.
By relying solely on official US military statements, the bloc presents the strikes as a routine, justified operation, ignoring the broader conflict.
The bloc omits Iran's retaliatory strikes and declaration of full-scale war, which would present the conflict as a mutual escalation rather than a unilateral US operation.
The US military and administration speak through official statements and casualty reports. The narrative frames Iran as the aggressor retaliating against justified US strikes.
By presenting both sides' actions but attributing the initiative to the US and the retaliation to Iran, the bloc justifies US strikes and portrays Iran as the escalator.
The bloc omits Iran's stated reasons for retaliation, such as defending against US aggression, and downplays the US role in initiating the strikes.
Both US and Iranian officials are quoted, with the narrative highlighting the mutual escalation and the declaration of war. The tone is alarmist but balanced.
By framing the conflict as a 'full-scale war' and quoting both sides, the bloc creates a sense of dramatic inevitability, making the escalation appear unavoidable.
The bloc omits the involvement of Houthi forces and the naval blockade, which would broaden the conflict beyond US-Iran.
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