
Didier Deschamps cierra 25 años de gloria con Francia en el duelo por el tercer puesto
El técnico se despide ante Inglaterra en Miami tras caer en semifinales, mientras Zidane aguarda para asumir el mando de Les Bleus.
Didier Deschamps dirigirá este sábado su último partido al frente de la selección francesa, el duelo por el tercer puesto del Mundial 2026 contra Inglaterra en el Hard Rock Stadium de Miami. La derrota por 2-0 ante España en las semifinales de Arlington truncó la ambición de alcanzar una tercera final consecutiva y obliga a Les Bleus a pelear por el bronce. A sus 57 años, Deschamps pone fin a catorce años como seleccionador y a un vínculo de un cuarto de siglo con la camiseta azul, que vistió como capitán en el título mundial de 1998 y que condujo desde el banquillo a la cumbre en Rusia 2018.
Francia llegó a la cita norteamericana como una de las grandes favoritas, avalada por un fútbol ofensivo que había arrollado en la fase de grupos y en los cruces ante Senegal, Irak, Suecia, Paraguay y Marruecos. Sin embargo, la vigente campeona de Europa expuso las costuras de un equipo que, según analistas en medios europeos, quizá pecó de exceso de audacia tras la reinvención táctica que el propio Deschamps impulsó después de la Eurocopa 2024. El técnico dio libertad a Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé y Michael Olise, pero la apuesta no bastó para frenar a la Roja. Aun así, Deschamps se marcha con el récord absoluto de partidos dirigidos en Copas del Mundo —26 o 27, según el cómputo— y con más victorias que ningún otro entrenador en la historia del torneo, superando a Helmut Schön y Luiz Felipe Scolari.
El legado del técnico vascofrancés trasciende las estadísticas. Asumió el cargo en 2012, cuando la selección aún digería la fractura del motín de Sudáfrica 2010, y la transformó en una de las maquinarias más fiables del fútbol internacional. Bajo su mando, Francia alcanzó al menos las semifinales en cinco de los siete grandes campeonatos disputados, con el título mundial de 2018 como punto culminante y el subcampeonato de 2022, tras caer en los penaltis ante Argentina, como herida aún abierta. Desde París, la prensa local recoge sus palabras sin asomo de lágrimas: “La selección francesa es lo más grande que me ha pasado profesionalmente. Ocupó 25 años de mi vida y deja recuerdos imborrables”.
Es un secreto a voces que Zinedine Zidane, su excompañero en el Mundial de 1998, tomará el relevo. Medios españoles subrayan que el exentrenador del Real Madrid lleva preparándose para este momento desde que dejó el banquillo blanco en 2021, y que la Federación Francesa de Fútbol lo considera el único perfil capaz de concitar el respaldo unánime del país. El presidente Philippe Diallo declaró a Le Figaro que se necesita a alguien “que cumpla todos los requisitos y al que toda Francia pueda apoyar”. Zidane asume el desafío de mantener la exigencia de un equipo que ha rozado la gloria de forma constante.
El partido por el bronce, aunque amargo, ofrece a Deschamps la oportunidad de cerrar su ciclo con una victoria y un podio que pondría el broche de oro a una era irrepetible. Después, todas las miradas se posarán en Zidane y en el inicio de una nueva etapa para una selección que, pese al tropiezo ante España, sigue siendo referencia del fútbol mundial.
| Prensa india y del sur de Asia | +0.70 | aligned |
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| Prensa del Sudeste Asiático | −0.30 | critical |
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Deschamps declara con orgullo que su etapa al frente de Francia es el capítulo más grande de su carrera, centrándose en el honor y la emoción de la despedida.
Al resaltar solo las declaraciones positivas de Deschamps y omitir la derrota en semifinales y la sucesión de Zidane, la narrativa construye una despedida puramente celebratoria que evita cualquier sensación de fracaso.
El bloque omite la derrota en semifinales ante España, el fracaso en ganar la Copa del Mundo y la inminente llegada de Zidane como sucesor.
Deschamps se enfrenta a una despedida agridulce tras una dolorosa derrota en semifinales, con la sombra de Zidane cerniéndose sobre su último partido.
Al yuxtaponer la negativa estoica de Deschamps a llorar con la mención explícita de Zidane esperando entre bastidores, la narrativa crea una sensación de una era que termina en decepción y una nueva que ya comienza.
El bloque omite la propia caracterización de Deschamps de su mandato como el capítulo más grande, centrándose en cambio en la decepción de la derrota en semifinales.
Deschamps cierra su exitosa era con un récord de Copa del Mundo, buscando un podio para coronar un mandato glorioso.
Al poner en primer plano el récord de partidos de Copa del Mundo de Deschamps y sus triunfos pasados, la narrativa presenta el partido por el tercer lugar como una celebración de sus logros, no como un consuelo por una defensa fallida del título.
El bloque omite la decepción de la derrota en semifinales y el hecho de que Francia era favorita y fracasó, así como la sucesión de Zidane.
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