
Detenidos en Marruecos y Estados Unidos dos periodistas tras regresar del extranjero
Ali Lmrabet fue arrestado en Tánger por presunta difamación, mientras Max Blumenthal denuncia hostigamiento al volver de Irán; ambos casos reavivan el debate sobre la libertad de prensa.
El periodista y comentarista marroquí Ali Lmrabet fue detenido el pasado domingo en el aeropuerto de Tánger nada más llegar de España, donde reside, y trasladado a Casablanca para quedar bajo custodia policial. La fiscalía marroquí confirmó que la detención se produjo en virtud de varias órdenes de búsqueda previas, en el marco de una investigación por contenidos digitales que, según el ministerio público, contienen expresiones presuntamente difamatorias, injuriosas y ultrajantes contra personas, instituciones y organismos regulados por ley. Lmrabet, que también posee nacionalidad francesa y vínculos familiares españoles, permanece en dependencias de la Brigada Nacional de la Policía Judicial mientras se profundizan las diligencias, habiéndose prorrogado su custodia por decisión de la fiscalía.
La detención ha suscitado reacciones inmediatas de organizaciones de derechos humanos y de defensa de la prensa. La Asociación Marroquí de Derechos Humanos exigió su liberación y reclamó que los litigios sobre publicaciones no se tramiten por vía penal, por considerarlo una violación grave de la libertad de expresión. Reporteros Sin Fronteras recordó que Marruecos ocupa el puesto 120 de 180 países en su Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. Lmrabet ya fue condenado en 2003 a tres años de prisión por ultraje al rey —pena de la que fue indultado— y en 2005 se le prohibió ejercer el periodismo durante una década. Desde Barcelona, donde vive exiliado desde entonces, ha mantenido un canal crítico con la monarquía y la clase política marroquí.
De forma paralela, el periodista estadounidense Max Blumenthal, editor de The Grayzone, denunció que agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza lo retuvieron e interrogaron en el aeropuerto internacional de Washington Dulles al regresar de Irán. Según su propio relato, difundido por medios iraníes, los funcionarios registraron su equipaje, le exigieron acceso a sus teléfonos móviles y, al negarse, se los confiscaron. Blumenthal calificó el episodio de “acoso político” en represalia por su cobertura informativa desde Irán, que incluyó la asistencia a ceremonias fúnebres de un alto líder religioso asesinado, según la versión de Teherán, en un ataque atribuido a Estados Unidos e Israel. Las autoridades estadounidenses no han emitido comentarios oficiales sobre este incidente.
Desde el Magreb, analistas señalan que el caso Lmrabet coloca a París y Madrid en una posición incómoda, ya que el periodista es ciudadano francés y reside en España, pero hasta ahora ningún gobierno europeo se ha pronunciado públicamente sobre su situación, en contraste con la firmeza mostrada en otros casos similares. En Washington, la detención de Blumenthal reaviva el debate sobre el uso de facultades fronterizas para inspeccionar dispositivos electrónicos de periodistas, una práctica que organizaciones de libertades civiles consideran intimidatoria. Ambos procedimientos siguen abiertos: Lmrabet continúa bajo custodia a la espera de ser puesto a disposición judicial, mientras Blumenthal permanece sin sus dispositivos y sin una resolución conocida.
| Prensa árabe Levante-Magreb | −0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa europea continental | −0.80 | critical |
| Prensa iraní y afín | −0.70 | critical |
Marruecos actúa dentro de la ley: la detención de Ali Lmrabet es un procedimiento judicial ordinario, basado en órdenes de arresto por difamación. Se garantiza la presunción de inocencia.
La narrativa judicializa el evento, citando órdenes específicas y el papel de la fiscalía, despolitizando así la detención y presentándola como una acción policial normal.
Omite las críticas internacionales a la libertad de prensa en Marruecos y el hecho de que Lmrabet es un disidente conocido, previamente condenado.
La monarquía marroquí reprime la disidencia: Ali Lmrabet es un periodista perseguido por sus críticas. La libertad de prensa está bajo ataque.
El caso se universaliza como una violación de la libertad de prensa, invocando rankings y normas internacionales para condenar a Marruecos.
Omite la justificación legal marroquí (órdenes de arresto por difamación) y la presunción de inocencia, presentando el arresto únicamente como represión política.
Estados Unidos persigue a los periodistas que dicen la verdad sobre Irán. Max Blumenthal fue acosado por su trabajo periodístico factual.
La narrativa proyecta acusaciones de violaciones a la libertad de prensa sobre Estados Unidos, destacando la hipocresía estadounidense.
Omite la base legal para los controles aduaneros estadounidenses (por ejemplo, la autoridad de registro fronterizo) y el hecho de que Blumenthal se negó a desbloquear los dispositivos, lo que podría verse como incumplimiento.
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