
De los cines de Mumbai a las islas de Sicilia: el pulso global del cine en 2025
Mientras la comedia india 'Welcome to the Jungle' llena salas con entradas a 199 rupias, el biopic de Michael Jackson bate récords y Nolan filma su 'Odissea' en Lipari.
En un multiplex de Mumbai, un martes cualquiera de julio, la taquilla despachaba entradas a 199 rupias. No era una oferta cualquiera: el «Blockbuster Tuesday» había convertido la sala en un hervidero de familias y grupos de amigos que acudían a ver la última comedia coral de Akshay Kumar, Welcome to the Jungle. La película, un disparate slapstick sobre un falso rodaje en la selva que se confunde con una operación militar, sumó ese día 92,5 millones de rupias netas en India, un 8,8 % más que el lunes. La escena, repetida en cientos de cines, revela un músculo poco visible fuera del subcontinente: la capacidad del circuito indio para reactivar el consumo entre semana con estrategias de precio agresivas, mientras el boca a boca sostiene títulos que, como este, ya rozan los 900 millones de rupias netas en su primera semana.
Ese pulso no se limita a las fronteras domésticas. Desde Tokio, el espía encarnado por Ranveer Singh en Dhurandhar se prepara para desembarcar en salas japonesas tras superar los 13.000 millones de rupias en taquilla global. El actor grabó un saludo en video para el público nipón, un gesto que prolonga la estela de otros títulos indios —RRR, Baahubali 2, 3 Idiots— que han encontrado en Japón un mercado de culto. Mientras, la comedia romántica Cocktail 2, con Shahid Kapoor y Kriti Sanon, avanza hacia los 900 millones de rupias netas en India y supera los 1.340 millones brutos en todo el mundo, con casi 290 millones procedentes de circuitos internacionales. Analistas en Mumbai observan en esta diversidad de géneros —acción, comedia, romance— una industria que ya no depende de un solo astro ni de un único fin de semana festivo para sostener su músculo comercial.
Al otro lado del mapa, en Los Ángeles, el biopic Michael acaba de arrebatar a Oppenheimer el título de biopic más taquillero de la historia, con 977 millones de dólares. La cinta, protagonizada por Jaafar Jackson, sobrino del cantante, ha sido defendida con fervor por los fans —Michael Jackson es el artista más escuchado en YouTube en el Reino Unido y Billie Jean lidera Spotify a nivel global—, pero la crítica anglosajona la ha tildado de «operación de blanqueo» por omitir las acusaciones de abuso sexual. La brecha entre el entusiasmo de las audiencias y el recelo de los reseñistas dibuja un fenómeno de consumo sentimental: el público acude a las salas no a interrogar la biografía, sino a habitar la música. Lionsgate ya prepara una secuela, mientras el catálogo del artista vuelve a coronar las listas de streaming.
En ese cruce de mitologías —la del pop, la del espionaje, la de la comedia familiar— emerge la figura de Christopher Nolan, que ha elegido la isla eoliana de Lipari para filmar el encuentro de Odiseo con las sirenas. Odissea, su proyecto más caro hasta la fecha, con un presupuesto superior a los 250 millones de dólares, ha movilizado a la troupe por Marruecos, Grecia, Islandia, Escocia e Italia. El realizador ha descrito el poema homérico como «la historia», no una historia cualquiera, y ha insinuado una estructura no lineal que dialogará con su propio estilo. Las polémicas de reparto —la inclusión de Elliot Page y Lupita Nyong’o, atacada por Elon Musk— no han enfriado una expectación que, desde las revistas de Hollywood hasta los foros de cine europeos, se mide en la escala de un acontecimiento cultural. En Lipari, entre acantilados y un mar color de vidrio, el mito aguarda su nueva piel.
| Prensa europea continental | −0.30 | critical |
|---|---|---|
| Prensa india y del sur de Asia | −0.10 | neutral |
| Prensa del Golfo árabe | +0.20 | neutral |
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