
Nueva Zelanda y Bélgica se juegan la supervivencia en el Grupo G sin red de seguridad
Ambas selecciones llegan a la última jornada obligadas a ganar para no depender de otros resultados y mantener vivo el sueño de los dieciseisavos de final.
El BC Place de Vancouver se convierte este sábado en el escenario de un duelo sin margen de error. Nueva Zelanda y Bélgica afrontan la tercera fecha del Grupo G con la clasificación a los dieciseisavos de final como único horizonte posible, después de que ninguna de las dos selecciones haya conseguido sumar de a tres en sus dos primeras presentaciones. Los All Whites, con un punto tras el empate 2-2 ante Irán y la derrota 3-1 frente a Egipto, ocupan el último lugar de la zona, mientras que los Diablos Rojos, con dos unidades producto de igualdades ante egipcios (1-1) e iraníes (0-0), son terceros. El ganador avanzará de ronda; el perdedor quedará eliminado, y un empate solo le serviría a Bélgica si Irán cae ante Egipto en el partido simultáneo.
Desde la óptica de Bruselas, la presión es máxima. La denominada “generación de oro” belga, que cuenta con figuras como Kevin De Bruyne, Romelu Lukaku y Thibaut Courtois, arrastra el antecedente traumático de la eliminación en la fase de grupos de Catar 2022 y no ha logrado ponerse en ventaja ni un solo minuto en lo que va del torneo. Analistas europeos señalan que el equipo de Rudi García ha carecido de la contundencia ofensiva que se le presupone: apenas un gol en propia puerta ante Egipto evitó un marcador aún más adverso, y el regreso de Jérémy Doku —ausente por enfermedad en la segunda jornada y reincorporado tras el nacimiento de su hijo— genera expectativa sobre si podrá devolverle profundidad al ataque. La posible inclusión de Doku o de Leandro Trossard, que arrastra una molestia, es una de las incógnitas tácticas de un conjunto que necesita reencontrarse con su mejor versión para evitar lo que en Bélgica ya se califica como un fracaso prematuro.
Del otro lado, Nueva Zelanda encara el partido con la ilusión de firmar la primera clasificación a una segunda fase en su historia mundialista. Los oceánicos, que solo habían participado en España 1982 y Sudáfrica 2010 sin superar la etapa inicial, mostraron destellos de buen fútbol al ponerse dos veces en ventaja contra Irán y al adelantarse frente a Egipto, pero la fragilidad defensiva —cinco goles recibidos en dos encuentros— les pasó factura. El entrenador Darren Bazeley confía en la experiencia del delantero Chris Wood y en la movilidad de Sarpreet Singh para explotar los espacios que pueda dejar una zaga belga que tampoco ha transmitido seguridad. En Oceanía se valora el partido como una oportunidad única de dar el golpe ante un rival de mayor jerarquía, aprovechando la presión que carga el adversario.
El historial entre ambas selecciones es casi inexistente. El único antecedente oficial data de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde Bélgica se impuso por la mínima. Dieciocho años después, el contexto es radicalmente distinto. Las alineaciones probables, según los reportes de prensa, muestran a Crocombe en el arco neozelandés, con una línea de cuatro encabezada por Boxall y Cacace, y a Wood como referencia ofensiva. En Bélgica, Courtois estará bajo palos; De Bruyne comandará la creación junto a Tielemans y Vanaken, y Lukaku liderará el ataque, aunque su estado físico genera dudas tras una temporada marcada por las lesiones. El árbitro jordano Adham Makhadmeh será el encargado de impartir justicia en un encuentro que arranca a las 00:00 horas de Buenos Aires, 21:00 del centro de México y 10:00 de la mañana en Indonesia, con transmisión para la audiencia hispanohablante a través de ViX, D Sports y otras plataformas.
El desenlace del Grupo G se definirá en simultáneo con el Egipto-Irán que se disputa en Seattle. Cualquier combinación de resultados mantiene abierta la posibilidad de que el segundo y el tercer puesto se resuelvan por diferencia de gol, lo que obliga a ambos equipos a buscar una victoria lo más holgada posible. Para Bélgica, ganar no solo asegura el pase, sino que incluso podría darle el primer lugar si Egipto tropieza. Para Nueva Zelanda, sumar de a tres significaría un hito histórico y la confirmación de que el fútbol oceánico puede competir de igual a igual en la máxima cita.
| Prensa latinoamericana | −0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa del Sudeste Asiático | 0.00 | neutral |
Bélgica llega como favorita pero cargada de dudas tras dos empates. De Bruyne, Doku y Courtois deben desatascar el partido ante una Nueva Zelanda que suma un solo punto. Las simulaciones dan un 2-0 para los Diablos Rojos, mientras el Mundial impulsa el comercio y el turismo.
Un choque a vida o muerte para ambos equipos. Bélgica llega con una carga pesada y Lukaku debe demostrar que no está acabado. Nueva Zelanda aún tiene una esperanza matemática: necesita una goleada y que Irán pierda ante Egipto.
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