Iniciar sesión
Edición de las 20:00 CETsábado, 4 de julio de 2026
311 medios · 17 idiomas181 briefing hoy
Sociedad y Culturamiércoles, 1 de julio de 2026

Bajo la hierba de Berlín, el último vestigio de la maquinaria nazi

Un inversor planea demoler un búnker de la Cancillería del Reich para edificar viviendas, desatando un debate sobre la preservación de los lugares de los perpetradores.

En 2007, el historiador Dietmar Arnold descendió por una entrada semienterrada en un solar baldío de la céntrica Vossstrasse. Lo que encontró bajo el montículo de hierba era un laberinto de hormigón de 1.200 metros cuadrados, con muros y techos de 1,70 metros de espesor, sorprendentemente intacto. Era el búnker de la Nueva Cancillería del Reich, el centro de mando desde donde se planificó la Segunda Guerra Mundial, utilizado como refugio para el personal y hospital militar en los últimos días del régimen. Arnold salió convencido de que aquel lugar debía ser preservado.

Diecisiete años después, ese búnker —el más antiguo de la época nazi que se conserva en Berlín— está en el centro de una agria polémica. Un inversor de Hamburgo ha propuesto demolerlo para construir un edificio de siete plantas con 66 apartamentos y oficinas. El senador de urbanismo berlinés, Christian Gaebler, ha dado luz verde al proyecto, argumentando que la ciudad no frenará la construcción de viviendas necesarias para conservar un búnker que, además, teme que se convierta en lugar de peregrinación para neonazis. Para Arnold, presidente de la Asociación de Subterráneos de Berlín, la demolición sería una «locura total»: «Es el lugar de los perpetradores, el centro de poder de la Alemania nazi, y estos son sus últimos restos», declaró.

El debate en Alemania sobre cómo tratar los vestigios arquitectónicos del nazismo es antiguo y delicado. El propio Führerbunker, donde Hitler se suicidó, fue volado y rellenado con arena y grava; sobre él se construyó un estacionamiento y durante décadas no hubo ninguna señalización, precisamente para evitar su mitificación por grupos fascistas. Solo en 2006 se instaló un panel informativo. Esa estrategia de borrado contrasta con la postura de quienes, como el Consejo de Monumentos Estatales de Berlín, defienden que la Nueva Cancillería fue «el centro de planificación y punto de partida de la Segunda Guerra Mundial» y que su conservación tiene un valor histórico y simbólico irremplazable. El consejo recomendó el año pasado evaluar la inclusión del búnker en la lista de monumentos protegidos.

La controversia ha trascendido las fronteras alemanas. En Israel, la posible desaparición de este vestigio se sigue con atención, mientras que en medios europeos se subraya la paradoja de que Berlín, una ciudad que ha hecho de la memoria un eje de su identidad, pueda sacrificar un testimonio material único en aras del desarrollo inmobiliario. Mientras tanto, el búnker sigue oculto bajo un discreto promontorio de césped, a pocos metros de la Puerta de Brandeburgo, con su entrada de mampostería semiderruida. Si los planes prosperan, la mitad de la estructura será demolida y el resto quedará sepultado bajo los cimientos de los nuevos apartamentos. La imagen de ese montículo verde, último rastro visible de la maquinaria de poder nazi, podría desvanecerse para siempre, como ya ocurrió con el aparcamiento que cubre el lugar exacto donde murió Hitler.

Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.

2 grupos editoriales · 2 idiomas

21%
TonoTemperaturaEnfoquePosicionamientoHorizonte
Prensa europea continentalPrensa rusa y CEI
Prensa europea continental
PragmatismoDistancia

The debate in Berlin over demolishing the last remnant of the Reich Chancellery is handled with balance, between urban planning needs and the duty of remembrance. The continental European press emphasizes the complexity of the decision without taking sides. It highlights the different positions between those who want to preserve the bunker as a warning and those who see it as an obstacle.

Prensa rusa y CEI
IndignaciónRevanchismo

Russia sees in the German debate an attempt to erase traces of Nazism and rewrite history. The bunker is a symbol of the defeat of the Third Reich, and its demolition is interpreted as an insult to the memory of Soviet fallen. The Russian press criticizes Germany for its handling of the past and links it to current geopolitical tensions.

Amplía tu mirada

Leer más
Última hora
Francia da de alta al primer caso de Ébola en su suelo mientras el brote de Bundibugyo supera los 450 muertos en África·Alemania amplía facultades de sus servicios secretos y Rusia unifica la regulación de la IA·El domingo en que la Luna saltó de Tauro a Géminis y encendió las charlas astrales·La justicia francesa decide el 7 de julio si Marine Le Pen puede aspirar al Elíseo·Salud mental: cuando el intestino, el sueño y las lágrimas hablan más que la mente·Reformas al servicio militar: América Latina, Ucrania y Taiwán ajustan reclutamiento y beneficios·Irán impondrá tarifas en Ormuz con trato preferencial para países aliados·Tres feminicidios y múltiples agresiones machistas sacuden a Asia y América Latina·Francia da de alta al primer caso de Ébola en su suelo mientras el brote de Bundibugyo supera los 450 muertos en África·Alemania amplía facultades de sus servicios secretos y Rusia unifica la regulación de la IA·El domingo en que la Luna saltó de Tauro a Géminis y encendió las charlas astrales·La justicia francesa decide el 7 de julio si Marine Le Pen puede aspirar al Elíseo·Salud mental: cuando el intestino, el sueño y las lágrimas hablan más que la mente·Reformas al servicio militar: América Latina, Ucrania y Taiwán ajustan reclutamiento y beneficios·Irán impondrá tarifas en Ormuz con trato preferencial para países aliados·Tres feminicidios y múltiples agresiones machistas sacuden a Asia y América Latina·
Actualizado 13:462 idiomas · 3 medios
AnteriorSociedad y CulturaSiguiente
3 medios|2 idiomas|3 min de lectura
miércoles, 1 de julio de 2026

Bajo la hierba de Berlín, el último vestigio de la maquinaria nazi

Un inversor planea demoler un búnker de la Cancillería del Reich para edificar viviendas, desatando un debate sobre la preservación de los lugares de los perpetradores.

En 2007, el historiador Dietmar Arnold descendió por una entrada semienterrada en un solar baldío de la céntrica Vossstrasse. Lo que encontró bajo el montículo de hierba era un laberinto de hormigón de 1.200 metros cuadrados, con muros y techos de 1,70 metros de espesor, sorprendentemente intacto. Era el búnker de la Nueva Cancillería del Reich, el centro de mando desde donde se planificó la Segunda Guerra Mundial, utilizado como refugio para el personal y hospital militar en los últimos días del régimen. Arnold salió convencido de que aquel lugar debía ser preservado.

Diecisiete años después, ese búnker —el más antiguo de la época nazi que se conserva en Berlín— está en el centro de una agria polémica. Un inversor de Hamburgo ha propuesto demolerlo para construir un edificio de siete plantas con 66 apartamentos y oficinas. El senador de urbanismo berlinés, Christian Gaebler, ha dado luz verde al proyecto, argumentando que la ciudad no frenará la construcción de viviendas necesarias para conservar un búnker que, además, teme que se convierta en lugar de peregrinación para neonazis. Para Arnold, presidente de la Asociación de Subterráneos de Berlín, la demolición sería una «locura total»: «Es el lugar de los perpetradores, el centro de poder de la Alemania nazi, y estos son sus últimos restos», declaró.

El debate en Alemania sobre cómo tratar los vestigios arquitectónicos del nazismo es antiguo y delicado. El propio Führerbunker, donde Hitler se suicidó, fue volado y rellenado con arena y grava; sobre él se construyó un estacionamiento y durante décadas no hubo ninguna señalización, precisamente para evitar su mitificación por grupos fascistas. Solo en 2006 se instaló un panel informativo. Esa estrategia de borrado contrasta con la postura de quienes, como el Consejo de Monumentos Estatales de Berlín, defienden que la Nueva Cancillería fue «el centro de planificación y punto de partida de la Segunda Guerra Mundial» y que su conservación tiene un valor histórico y simbólico irremplazable. El consejo recomendó el año pasado evaluar la inclusión del búnker en la lista de monumentos protegidos.

La controversia ha trascendido las fronteras alemanas. En Israel, la posible desaparición de este vestigio se sigue con atención, mientras que en medios europeos se subraya la paradoja de que Berlín, una ciudad que ha hecho de la memoria un eje de su identidad, pueda sacrificar un testimonio material único en aras del desarrollo inmobiliario. Mientras tanto, el búnker sigue oculto bajo un discreto promontorio de césped, a pocos metros de la Puerta de Brandeburgo, con su entrada de mampostería semiderruida. Si los planes prosperan, la mitad de la estructura será demolida y el resto quedará sepultado bajo los cimientos de los nuevos apartamentos. La imagen de ese montículo verde, último rastro visible de la maquinaria de poder nazi, podría desvanecerse para siempre, como ya ocurrió con el aparcamiento que cubre el lugar exacto donde murió Hitler.

Divergencia de las fuentes

Sociedad y Cultura · 3 medios · 2 idiomas

21%Baja

Cómo las fuentes narran los mismos hechos de manera diferente.

Cómo se dividen

Neutral40%
Crítico60%

Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.

2 grupos editoriales · 2 idiomas

TonoTemperaturaEnfoquePosicionamientoHorizonte
Prensa europea continentalPrensa rusa y CEI
Prensa europea continental
PragmatismoDistancia

The debate in Berlin over demolishing the last remnant of the Reich Chancellery is handled with balance, between urban planning needs and the duty of remembrance. The continental European press emphasizes the complexity of the decision without taking sides. It highlights the different positions between those who want to preserve the bunker as a warning and those who see it as an obstacle.

Prensa rusa y CEI
IndignaciónRevanchismo

Russia sees in the German debate an attempt to erase traces of Nazism and rewrite history. The bunker is a symbol of the defeat of the Third Reich, and its demolition is interpreted as an insult to the memory of Soviet fallen. The Russian press criticizes Germany for its handling of the past and links it to current geopolitical tensions.

Esta noticia apareció en

3 medios · 2 idiomas

Amplía tu mirada

Desde Geopolitics & Politics

El funeral de Jamenei reúne a delegaciones de 100 países en una exhibición de fuerza de Irán

10 idiomas · 43 medios

Desde Economy & Markets

El mercado automotor brasileño revisa al alza sus previsiones mientras Indonesia aguarda incentivos para vehículos eléctricos

4 idiomas · 10 medios

Desde Technology

Alibaba prohíbe Claude Code a sus empleados tras detectar mecanismos ocultos de rastreo

4 idiomas · 4 medios

Leer más