
Austria y Argelia sellan un empate de infarto que manda a Irán a casa
Un cabezazo de Sasa Kalajdzic en el último suspiro rescató el 3-3 ante Argelia, clasificó a ambos equipos y dejó a la selección iraní a las puertas de los octavos de final pese a no haber perdido en todo el torneo.
El Arrowhead Stadium de Kansas City fue escenario de un desenlace que desafió cualquier lógica. Cuando el árbitro señaló el final, el marcador reflejaba un 3-3 que dejó en la cuneta a Irán y confirmó el pase de Austria y Argelia a los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Fue la crónica de una clasificación mutua que estuvo a punto de descarrilar: con el 2-2 ambos equipos avanzaban sin sobresaltos, pero un gol de Riyad Mahrez en el minuto 93 puso a Austria al borde del abismo y devolvió la vida a los iraníes. Solo dos minutos después, un centro medido de Michael Gregoritsch encontró la testa de Kalajdzic, que firmó el empate definitivo y desató escenas de júbilo contenido en los banquillos, conscientes de que el resultado les daba el billete a ambos.
El partido había discurrido por cauces electrizantes desde el inicio. Austria golpeó primero con un tanto de Marko Arnautovic a la media hora, pero Argelia respondió antes del descanso por medio de Rafik Belghali, quien culminó una jugada que nació de un rechace fortuito en el banderín de esquina. Tras el paso por vestuarios, Marcel Sabitzer volvió a adelantar a los centroeuropeos con un latigazo desde la frontal, ventaja que solo duró cinco minutos: Mahrez empató a 2-2 asistido por Houssem Aouar. A partir de ahí, la posesión se ralentizó y las aproximaciones se volvieron calculadoras, con ambos conjuntos conscientes de que un punto les bastaba. Sin embargo, la irrupción de Mahrez en el tiempo añadido —su segundo gol en la noche— transformó la tarde en un drama repentino que solo Kalajdzic apaciguó con su testarazo salvador.
Para Austria, el pase supone su primera presencia en una fase de eliminación directa desde 1982, una barrera que obsesionaba a la selección de Ralf Rangnick. Desde las redacciones centroeuropeas se subraya la resiliencia del equipo, capaz de sobreponerse a un golpe anímico mayúsculo en segundos. Argelia, por su parte, repite la gesta de Brasil 2014 y avanza como uno de los mejores terceros, confirmando la pujanza africana en el torneo: nueve de los diez representantes del continente lograron superar la fase de grupos. La mirada desde los medios latinoamericanos y asiáticos se centró, sin embargo, en la amargura iraní, eliminada de forma cruel después de tres empates meritorios y un gol anulado ante Egipto que habría cambiado su destino.
El telón de fondo para el Team Melli pesó tanto como el fútbol. La concentración iraní estuvo marcada por restricciones diplomáticas impuestas por el país anfitrión: desplazamientos desde su búnker en México apenas 24 horas antes de cada partido, denegación de visados a parte del cuerpo técnico y salidas inmediatas tras los encuentros. El seleccionador Amir Ghalenoei calificó el trato de “opresivo”, y el capitán Mehdi Taremi se preguntó ante los micrófonos si realmente eran bienvenidos en el torneo. Con todo, el equipo cayó de pie: nadie les derrotó, pero ni siquiera tres igualadas en un grupo con Bélgica, Nueva Zelanda y Egipto fueron suficientes para esquivar la carambola que se cocinó en Kansas City.
El cuadro de octavos ya tiene nombres propios. Austria se medirá a España en Inglewood, un duelo que enfrenta la solidez centroeuropea con la vigente campeona de Europa. Argelia, por su parte, viajará a Vancouver para verse las caras con Suiza, en un cruce que algunos analistas norteamericanos ya califican como más asequible que el que aguardaba a Austria si el marcador hubiera permanecido 3-2. Irán, mientras, abandona el torneo invicta pero sin premio, con la sensación de que la historia no siempre se escribe con justicia.
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa israelí | −0.70 | critical |
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The simple listing of facts without commentary creates an impression of objectivity.
It does not mention the circumstances of Iran's elimination, such as the 96th-minute goal.
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