
El brote de ébola Bundibugyo en Congo se agrava y un ensayo clínico busca contenerlo
Con 492 muertos y el riesgo de mil decesos diarios si el virus llega a los campamentos de Ituri, la OMS prueba dos fármacos mientras la desconfianza persiste.
El brote de ébola provocado por el virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo (RDC) sumó 1.528 casos confirmados y 492 muertes hasta principios de julio, según los informes oficiales. Las semanas epidemiológicas 25 y 26 marcaron un récord al superar los 300 contagios cada una, señal de que la transmisión comunitaria persiste. La amenaza se agiganta en la provincia de Ituri: la ministra de Asuntos Sociales, Eve Bazaiba Masudi, alertó de que si el patógeno alcanza los 69 campamentos donde se refugian 1,15 millones de desplazados, las muertes podrían ascender a mil diarias.
En Bunia, a principios de julio, la OMS y socios como el Instituto Nacional de Investigación Biomédica congoleño, la Universidad de Oxford y el Instituto de Medicina Tropical de Amberes iniciaron el primer ensayo clínico para esta cepa. El estudio evalúa el antiviral remdesivir y el anticuerpo MBP134, solos o combinados, en pacientes confirmados. La OMS aprobó una prueba molecular de diagnóstico rápido y amplió la capacidad de laboratorio a 2.000 muestras diarias. Pero el hacinamiento en los centros, la demora en buscar atención, la falta de autopsias y la inseguridad dificultan el control: el 75% de las muertes ocurren fuera de los hospitales.
Los países vecinos refuerzan sus defensas: Kenia ha intensificado el cribado en el paso fronterizo de Malaba, donde se examina a unos 2.000 viajeros diarios. Dentro de la RDC, las comunidades acogen el ensayo con sentimientos encontrados. Residentes como Audrey Tengetenge ven en los tratamientos “una luz al final del túnel”, y supervivientes como Gladys Munguro se ofrecen para la segunda fase. Pero otros desconfían y exigen que los fármacos se prueben primero en los políticos. Fuera de la región, Francia comunicó la recuperación de un médico repatriado, el primer caso tratado de ébola en su suelo, lo que evidencia las asimetrías globales.
El Centro Médico Africano de Excelencia en Abuya, que atendió a 5.000 pacientes de una veintena de países en su primer año, refleja el progreso de las infraestructuras sanitarias continentales. El ensayo clínico en Bunia se prolongará de tres a seis meses; su segunda etapa incluirá a personal sanitario y contactos de alto riesgo. El próximo hito será comprobar si los fármacos muestran eficacia y logran alterar el curso de una epidemia que, por ahora, sigue desbordada.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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The outbreak in Congo is a dual story: experimental treatments bring hope for the first time, but the crisis also reveals the deep fragility of the country's health system. The discourse alternates between cautious optimism about the clinical trials and a systemic critique of decades of underinvestment.
As the Ebola outbreak continues to claim lives, the launch of experimental treatments offers a glimmer of hope. The narrative focuses on the collective mourning of the people and the international collaboration that makes the trials possible.
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