
AfD presenta un plan de gobierno de 100 días con deportaciones y giro nacionalista en Sajonia-Anhalt
El partido Alternativa para Alemania, clasificado como extremista por la inteligencia interior, promete expulsiones masivas, clases separadas para extranjeros y el fin de la financiación a fundaciones si gana las elecciones del 6 de septiembre.
El partido Alternativa para Alemania (AfD) detalló este sábado en un congreso en Magdeburgo su programa de gobierno para los primeros cien días en Sajonia-Anhalt, un land del este del país donde los sondeos le atribuyen una intención de voto superior al 40% de cara a los comicios regionales del 6 de septiembre. El acto sirvió además para reelegir al líder regional, Martin Reichardt, con un 89% de los votos, pese a la controversia reciente por una fotografía en la que, según medios alemanes, parece realizar el saludo hitleriano. El cabeza de lista, Ulrich Siegmund, presentó las diez medidas que ejecutaría de inmediato si alcanza la jefatura del gobierno estatal, entre ellas la anulación de los tratados de la radiotelevisión pública, la creación de más plazas de detención para deportaciones y la obligación de trabajar para los solicitantes de asilo.
Desde la óptica de la propia formación, el plan constituye la respuesta a una demanda de “cambio político” que, según Siegmund, el resto de partidos no ofrece. El documento, que no llegó a someterse a votación por no haberse distribuido a tiempo entre los delegados, incluye también la supresión de fondos a fundaciones partidistas y a programas como “Democracia viva”, la introducción de clases separadas para hijos de extranjeros con permiso de residencia temporal y la prohibición de la bandera arcoíris en las escuelas, donde ondearía a diario la enseña federal. La Oficina Federal para la Protección de la Constitución clasifica a la AfD de Sajonia-Anhalt como “extremista confirmada”, una calificación que, según analistas en Berlín, no ha mermado su respaldo electoral sino que ha coincidido con un ascenso sostenido en las encuestas.
La presentación del programa ha sido interpretada de manera divergente según la región. En Italia, el diario La Stampa lo calificó de “plan shock” y destacó el simbolismo de sustituir el lema oficial del land “#moderndenken” por “#deutschdenken”. Medios árabes como Al Ittihad subrayaron la promesa de expulsar a todos los inmigrantes irregulares “desde el primer minuto” y la intención de modificar los currículos escolares de historia. Desde Bruselas, la posibilidad de que un partido de extrema derecha lidere un ejecutivo regional alemán por primera vez desde la posguerra genera inquietud sobre la estabilidad del consenso democrático en la principal economía europea, aunque fuentes comunitarias evitan pronunciarse oficialmente durante la campaña.
En el plano regional, Reichardt acusó a la CDU de “mentir” al descartar una coalición con La Izquierda y definió al actual ministro presidente, Sven Schulze, como representante de un gobierno “pseudoconservador que se mueve al son de los extremistas de izquierda”. La AfD necesita mayoría absoluta o un socio de coalición para gobernar, y aunque las proyecciones le otorgan cerca de 39 de los 83 escaños, ningún otro partido ha manifestado disposición a pactar. El programa de cien días queda como declaración de intenciones a la espera de la cita electoral de septiembre, mientras la campaña se intensifica con la promesa de la copresidenta federal Alice Weidel de que Siegmund sea “nuestro primer ministro presidente”.
| Prensa europea continental | −0.60 | critical |
|---|---|---|
| Prensa del Golfo árabe | −0.10 | neutral |
Continental Europe denounces the AfD program as an existential threat: mass deportations, forced labor, and nationalist symbols are a return to Germany's darkest past.
It draws a direct parallel between AfD proposals and Nazi policies, using terms like 'forced labor' and 'Hitler salute' to evoke historical memory and delegitimize the party.
Any mention of the AfD's own justifications, such as security or cultural preservation, is omitted, and no space is given to critiques from other parties on opposite grounds.
The Arab Gulf notes the AfD's pledges with detachment: expelling irregular migrants is just another policy point, with no emphasis on its radical nature.
It adopts a flat, descriptive tone, listing measures without evaluative adjectives, thereby normalizing the proposal as part of ordinary political debate.
The more extreme elements of the program, such as forced labor and the ban on rainbow flags, are omitted, even though they appear in European reports.
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