
Acuerdo marco entre Líbano e Israel: retirada condicionada y anexo secreto generan incertidumbre
El pacto firmado en Washington bajo mediación estadounidense supedita la salida israelí al desarme de Hezbolá y a las condiciones sobre el terreno, mientras Irán y el grupo chií lo rechazan.
El 26 de junio, Israel y Líbano suscribieron en Washington un acuerdo marco con la mediación de Estados Unidos, concebido para poner fin a la presencia militar israelí en el sur del Líbano y restaurar la soberanía libanesa. El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, calificó el pacto de “histórico” y el primer ministro Benjamín Netanyahu lo presentó como un logro político que, según su interpretación, reconoce el derecho de Israel a mantener una zona de seguridad mientras persista la amenaza de Hezbolá. Desde la óptica de analistas israelíes, el acuerdo consolida una presencia de largo plazo, ya que la retirada de las tropas no está sujeta a un calendario fijo, sino al desarme del grupo chií y a la evolución de las condiciones sobre el terreno.
El anexo de seguridad, mantenido en secreto a petición del Gobierno libanés y cuyos principios básicos fueron difundidos por la cadena israelí Canal 12, estipula que los repliegues no serán automáticos, sino que se ejecutarán en función de las necesidades operativas y de la verificación de resultados. El documento otorga a las fuerzas israelíes libertad de acción dentro de la denominada “línea amarilla” para hacer frente a amenazas inminentes, y establece que la ampliación de las dos zonas experimentales acordadas requerirá el consentimiento de Israel. Fuentes diplomáticas occidentales citadas en Beirut advierten de que las condiciones del acuerdo favorecen en su totalidad a Israel y que, si Líbano no logra implementarlas, un tercer ciclo de guerra podría desencadenarse en los próximos meses.
Desde Teherán, el acuerdo es considerado irrelevante. El jefe negociador iraní, Mohammad Qalibaf, transmitió al presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, que no habrá entendimiento con Estados Unidos si no se cumple la cláusula sobre Líbano contenida en el memorando de entendimiento bilateral, y que Irán está preparado para cualquier escenario. En el plano interno libanés, Hezbolá y sus aliados han roto contactos con la presidencia y califican el pacto de capitulación, al tiempo que exigen volver a los términos del entendimiento iraní-estadounidense. Esta fractura política, sumada a la compleja misión encomendada al ejército libanés —que deberá desplegarse progresivamente en las zonas de prueba—, añade una capa de fragilidad a la aplicación del acuerdo.
El marco es resultado de cinco rondas de negociación celebradas desde abril bajo una intensa presión de Washington, que buscó desacoplar el expediente libanés del diálogo con Irán en Islamabad. El secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo múltiples llamadas con las partes para destrabar las diferencias sobre los límites de la retirada. Aunque el pacto no es un acuerdo de paz definitivo, la administración estadounidense lo concibe como un instrumento para reequilibrar su posición regional. El futuro del entendimiento depende ahora de una fase experimental sujeta a evaluación, mientras se anuncia la inminente reunión de un nuevo mecanismo de seguimiento en el que participarán Irán, Catar, Líbano, Estados Unidos y Pakistán.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
2 grupos editoriales · 1 idiomas
El acuerdo se considera muy inclinado a favor de Israel, con anexos secretos que descartan una retirada automática y legitiman una presencia militar prolongada. Hezbolá y Teherán lo rechazan como una imposición, mientras fuentes diplomáticas advierten que la incapacidad de Beirut para aplicarlo podría desencadenar una tercera guerra ya en otoño. Se dice que Washington orquestó el pacto para desgajar al Líbano del eje iraní, sacrificando la soberanía libanesa.
El acuerdo marco se presenta como un hito histórico, logrado gracias a la presión militar israelí que obligó al Líbano a reconocer las necesidades de seguridad del Estado judío. El mecanismo garantiza libertad de acción dentro de la franja fronteriza y subordina cualquier retirada a condiciones de seguridad verificables sobre el terreno. Los mandos militares subrayan que la verdadera prueba será el comportamiento de las partes, pero Israel está decidido a que el acuerdo funcione.
Amplía tu mirada
Estados Unidos rechaza extender el T-MEC por 16 años y activa revisiones anuales hasta 2036
7 idiomas · 32 medios
Desde TechnologyLa nueva función de nombres de usuario en WhatsApp enfrenta un freno regulatorio en India por temores de fraude
3 idiomas · 15 medios
Desde Science & HealthBiología sintética: crean una célula desde cero que se alimenta y divide, y diseñan parásitos como fábricas de fármacos
6 idiomas · 10 medios