
Trump autoriza acuerdo nuclear con Arabia Saudita que permite el enriquecimiento de uranio
El convenio de 30 años excluye el protocolo adicional de la AIEA y no exige la normalización con Israel, lo que genera inquietud en el Congreso estadounidense y entre aliados regionales.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó un acuerdo de cooperación nuclear civil con Arabia Saudita que, según fuentes de la administración estadounidense, permitiría al reino enriquecer uranio en su territorio. El pacto, con una vigencia de 30 años y un valor estimado en decenas de miles de millones de dólares, otorga a empresas estadounidenses un papel central en el desarrollo de la infraestructura nuclear saudita y contempla la construcción de una planta de enriquecimiento si un estudio conjunto de viabilidad así lo determina. El texto será remitido al Congreso en los próximos días, aunque su entrada en vigor no requiere aprobación legislativa; para bloquearlo, los legisladores necesitarían una mayoría de dos tercios capaz de superar un eventual veto presidencial.
Desde la Casa Blanca se argumenta que la participación estadounidense garantiza que el programa saudita se mantenga exclusivamente civil y evita que Moscú o Pekín ocupen ese espacio estratégico. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó en Manila que Washington “no alcanzará ningún acuerdo con país alguno que conlleve riesgo de proliferación”. Riad, por su parte, insiste en que su objetivo es diversificar fuentes de energía y liberar crudo para exportación, aunque el príncipe heredero Mohamed bin Salmán declaró en 2018 que el reino buscaría un arma nuclear si Irán la obtuviera. El acuerdo no incluye el Protocolo Adicional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) —que amplía las facultades de inspección— ni el llamado “estándar de oro” que impide el enriquecimiento y el reprocesamiento de combustible, lo que ha suscitado críticas de legisladores demócratas y republicanos, así como de funcionarios israelíes, que temen una carrera armamentística regional.
El anuncio se produce en un contexto de operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, justificadas en parte por la necesidad de impedir que Teherán desarrolle armas nucleares. A ello se suma la reciente escalada en el mar Rojo, donde los rebeldes hutíes de Yemen —aliados de Irán— han amenazado con bloquear puertos sauditas, y la firma de un pacto de defensa mutua entre Arabia Saudita y Pakistán, cuyo ministro de Defensa declaró que el programa nuclear paquistaní “estará a disposición” del reino si fuera necesario. Analistas en Oriente Medio interpretan estos movimientos como señales de una creciente polarización que podría acelerar la proliferación en el Golfo.
Expertos en no proliferación de centros de estudios europeos y estadounidenses advierten que, si bien el enriquecimiento no equivale automáticamente a la fabricación de una bomba, la ausencia de salvaguardias robustas reduce las barreras técnicas para un eventual programa militar. El acuerdo contrasta con el que Washington firmó en 2009 con Emiratos Árabes Unidos, que renunció voluntariamente al enriquecimiento y es considerado por los especialistas como el modelo de referencia. La administración Trump ha desvinculado este pacto nuclear de la normalización de relaciones entre Arabia Saudita e Israel, una condición que el gobierno de Joe Biden había considerado irrenunciable. Se espera que el convenio sea firmado formalmente este miércoles por los ministros de Energía de ambos países y que el debate en el Congreso se intensifique en las próximas semanas.
| Prensa latinoamericana | −0.70 | critical |
|---|---|---|
| Prensa india y del sur de Asia | −0.70 | critical |
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
| Prensa rusa y CEI | −0.20 | neutral |
América Latina advierte: el acuerdo nuclear con Riad es una bomba de tiempo para la no proliferación.
Enfatiza la falta de controles internacionales y vincula el acuerdo con un escenario de carrera armamentista, aprovechando el miedo a un Oriente Medio nuclear.
Se omite el papel de las empresas estadounidenses y la cláusula de revisión conjunta que podría limitar el enriquecimiento.
India y el sur de Asia denuncian: el acuerdo nuclear entre Estados Unidos y Arabia Saudita abre la puerta a una carrera armamentista en Oriente Medio y el sur de Asia.
Vincula el acuerdo con la amenaza iraní y el posible apoyo paquistaní, creando una cadena de escalada que justifica la alarma.
Se omiten los aspectos económicos y la cláusula de monitoreo de EE.UU.
El Occidente atlántico presenta el acuerdo como una oportunidad económica y estratégica, con cautela sobre los riesgos.
Equilibra los beneficios económicos para las empresas estadounidenses con los riesgos de proliferación, manteniendo un tono distante basado en fuentes oficiales.
Se omiten los detalles alarmistas y el contexto regional de carrera armamentista.
Rusia observa con desapego: el acuerdo nuclear entre Estados Unidos y Arabia Saudita excluye a Moscú y Pekín, mientras aumenta los riesgos de proliferación.
Destaca la exclusión de los competidores y la falta de salvaguardias, pero sin condena directa, manteniendo un tono de noticia.
Se omiten los beneficios para Arabia Saudita y el papel de monitoreo de EE.UU.
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