
Trump arremete contra Netanyahu por ataque en Beirut que puso en vilo el acuerdo con Irán
El mandatario estadounidense, indignado, asegura que el memorando de entendimiento sigue en pie pese al bombardeo israelí, mientras Teherán condiciona su firma al cese de hostilidades en Líbano.
La tarde del domingo, Donald Trump recurrió a un lenguaje inusualmente virulento contra su aliado israelí. En una serie de mensajes en Truth Social y una entrevista con Axios, el presidente de Estados Unidos acusó a Benjamín Netanyahu de “no tener maldito juicio” y calificó de “jodido ataque” el bombardeo israelí sobre los suburbios sur de Beirut, ocurrido apenas una hora antes de la prevista firma de un acuerdo preliminar con Irán. El pacto, según Trump, se retrasó unas horas pero finalmente quedó cerrado: “El trato con la República Islámica de Irán ya está completo”, anunció, y añadió que la rúbrica formal tendrá lugar en Suiza en los próximos días, coincidiendo con su octogésimo cumpleaños. El desahogo presidencial dejó al descubierto profundas tensiones en el seno de la alianza estratégica entre Washington y Tel Aviv, justo cuando la diplomacia estadounidense se juega la pacificación del Golfo Pérsico.
Los hechos se precipitaron en una jornada cargada de simbolismo y volatilidad. Las Fuerzas de Defensa de Israel atacaron posiciones de Hezbolá en la capital libanesa, acción que Teherán interpretó como una provocación deliberada. Desde hace semanas, el régimen iraní insiste en que cualquier alto el fuego debe abarcar el frente libanés, donde la milicia chií, apoyada por Irán, combate a Israel desde que en febrero pasado una ofensiva combinada estadounidense-israelí golpeara territorio persa y desatara una guerra regional de alta intensidad. El ataque a Beirut, por tanto, no solo amenazó con descarrilar el entendimiento nuclear y comercial que negocian Washington y Teherán con mediación suiza, sino que reactivó las alarmas sobre una escalada incontrolable en Oriente Medio.
La pluralidad de miradas geográficas revela la complejidad del momento. Desde Madrid, medios de comunicación subrayaron la “expectativa” y la “furia” de Trump, que apostó personalmente por un acuerdo que le permita reabrir el estratégico estrecho de Ormuz y estabilizar los mercados energéticos globales. Analistas en Ciudad de México, en tanto, destacaron la paradoja de un presidente estadounidense que, pese a su retórica transaccional, se ve forzado a ejercer de bombero frente a un socio israelí decidido a mantener la iniciativa militar. La prensa australiana y del sur de Asia recogió, además, la promesa de la Casa Blanca de buscar y destruir el “polvo nuclear” iraní, una declaración que introduce un elemento de coerción post-acuerdo difícil de digerir para Teherán.
El camino hasta la firma definitiva sigue sembrado de minas. Irán, a través de su Ministerio de Exteriores, negó que la rúbrica fuera inminente y reiteró que el expediente libanés es irrenunciable. La desconfianza mutua persiste: mientras Trump celebra el memorando de entendimiento como un éxito de su política de presión máxima, la República Islámica exige garantías verificables de que Israel cesará sus operaciones más allá de sus fronteras. En este frágil equilibrio, el estallido de cólera presidencial contra Netanyahu puede leerse tanto como un aviso disciplinario al aliado rebelde como un gesto calculado para tranquilizar a una opinión pública iraní y global que observa, con escepticismo, si esta vez la diplomacia logrará imponerse a la inercia de la guerra.
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Trump confía en que el acuerdo con Irán se firme en las próximas horas, pese a los bombardeos israelíes sobre Beirut que casi lo descarrilan. Criticó públicamente a Netanyahu por el ataque, diciendo que fue un error que nunca debió ocurrir, y prometió eliminar los restos nucleares iraníes.
Trump está furioso con Netanyahu por atacar Beirut en vísperas del acuerdo: dice que ‘no tiene maldito juicio’ y que el ataque retrasó la firma varias horas. La prensa latinoamericana destaca el lenguaje duro y la ruptura entre los aliados, mientras Teherán exige incluir al Líbano en el alto el fuego.
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