
Trump amenaza con abandonar los entendimientos de Anchorage sobre el control ruso del Dombás
El presidente estadounidense expresó en la cumbre del G7 su decepción con Putin y sugirió que podría retirar el consentimiento tácito a la anexión de facto de la región, mientras Moscú insiste en que existió un acuerdo vinculante.
La cumbre del G7 celebrada en Évian-les-Bains a mediados de junio reveló un giro en la posición de Washington respecto a los llamados “entendimientos de Anchorage”. Según dos funcionarios presentes citados por el portal Axios, el presidente Donald Trump manifestó su decepción con Vladímir Putin y dejó entrever que podría abandonar el compromiso extraoficial alcanzado en la cumbre de Alaska de agosto de 2025, por el cual Estados Unidos habría aceptado la exigencia rusa de mantener el Dombás bajo control de Moscú en cualquier acuerdo de paz. La filtración, recogida por medios rusos e iraníes, coincide con un endurecimiento del discurso de la Casa Blanca: el secretario de Estado Marco Rubio negó categóricamente que en Anchorage se hubiera cerrado acuerdo alguno, afirmando que solo se presentó una propuesta.
Desde Moscú, la reacción ha sido de abierta controversia diplomática. El ministro de Exteriores Serguéi Lavrov reconstruyó la cita de Alaska como un intercambio en el que el enviado estadounidense Steve Witkoff llevó propuestas que Putin examinó punto por punto y que, a juicio del Kremlin, fueron confirmadas por la parte estadounidense. “Si una parte presentó propuestas y la otra expresó su acuerdo, afirmar que no hubo acuerdo parece poco elegante”, declaró Lavrov. El asistente presidencial Yuri Ushakov añadió que una de las partes “no estuvo en condiciones de recorrer su parte del camino”. En paralelo, el Kremlin ha vinculado cualquier futura negociación con Ucrania a la combinación de los acuerdos de Estambul, los entendimientos de Anchorage y “las realidades sobre el terreno”, fórmula que implica el reconocimiento jurídico de la anexión de Crimea y del control ruso sobre las provincias de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón.
En las capitales europeas, la señal de Trump fue recibida con escepticismo. Fuentes diplomáticas de la UE citadas por Axios indicaron que los líderes del G7 “no creen que realmente vaya a hacer algo” para presionar a Rusia, pese a que el mandatario estadounidense habló de la necesidad de aumentar la presión sobre Moscú. La declaración final del G7, sin embargo, sí recogió el compromiso de incrementar el envío de sistemas de defensa aérea, misiles interceptores y armamento de largo alcance a Ucrania. Desde Kiev, los términos atribuidos a Anchorage —que incluían la retirada completa de las fuerzas ucranianas del Dombás— han sido calificados de “inaceptables”, mientras que el presidente Volodímir Zelenski recibió elogios de Trump, quien afirmó que “lo está haciendo bastante bien”.
El estado del expediente es de máxima incertidumbre. La administración estadounidense insiste en que no existió un pacto formal, mientras el Kremlin acusa a Washington de incumplir los “entendimientos básicos” y de haberse alineado con la política antirrusa de sus aliados europeos. El excanciller adjunto Daniel Fried, con experiencia en siete administraciones estadounidenses, interpretó la ofensiva retórica de Moscú como un intento de “obtener ventaja diplomática de la nada”. Por ahora, no hay conversaciones de paz programadas y la dinámica sobre el terreno —con una campaña de ataques con drones ucranianos sobre Moscú y una ofensiva rusa gradual en el este— sigue dictando el ritmo de unas negociaciones que, según el Kremlin, solo podrán reanudarse si se respeta la llamada “fórmula de Anchorage”.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Washington está dando marcha atrás en los acuerdos de Anchorage, provocando irritación incluso en Occidente. Las declaraciones del secretario de Estado Rubio, que reivindican el apoyo unilateral a Kiev, han socavado el diálogo con Moscú. Trump amenaza ahora con revisar los entendimientos, confirmando la falta de fiabilidad estadounidense.
Hay una disputa sobre lo que realmente se acordó en Anchorage. Moscú invoca un 'espíritu de Anchorage' con un marco para poner fin a la guerra, pero Washington lo niega categóricamente. Trump expresó decepción con Putin y sugirió un posible abandono de los entendimientos, pero los líderes europeos dudan de que vaya a actuar en consecuencia.
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