
Rusia descarta los acuerdos de Anchorage y afirma que solo espera la victoria militar
El asesor presidencial Yuri Ushakov sostuvo que una de las partes no está en condiciones de cumplir lo pactado y que Moscú se concentra en sus propios objetivos en el campo de batalla.
El Kremlin confirmó este lunes un giro discursivo respecto a los entendimientos alcanzados en la cumbre de Anchorage (Alaska) entre Vladímir Putin y Donald Trump en agosto de 2025. Yuri Ushakov, asesor del presidente ruso, declaró en una entrevista con la cadena Vesti que Moscú “no espera la implementación de esos acuerdos” y que su prioridad es “la victoria y la realización de nuestros propios objetivos”. Las declaraciones se producen en un contexto de escalada, con bombardeos recíprocos que dejaron víctimas en ambos bandos, según reportes de agencias europeas.
Según la óptica del Kremlin, una de las partes —sin mencionarla explícitamente— “resultó no estar en condiciones de cumplir su parte del camino”. Esta fórmula, que fuentes diplomáticas interpretan como una alusión a Washington, marca el ocaso del llamado “espíritu de Anchorage”, un concepto que los funcionarios rusos cultivaron durante meses para referirse a un paquete de entendimientos nunca detallados en público. El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, ya había advertido en febrero que ese espíritu “se estaba evaporando” y que Estados Unidos no estaba dispuesto a asumir sus propias propuestas. Analistas en Moscú señalan que el quiebre refleja la frustración del Kremlin ante la negativa de Ucrania a aceptar condiciones que implicarían la cesión de territorios y la falta de avances diplomáticos.
Aunque el contenido exacto de lo discutido en la base militar de Anchorage permanece en secreto, filtraciones y especulaciones de medios internacionales apuntan a que uno de los ejes habría sido la posibilidad de congelar el conflicto con la retirada de las fuerzas ucranianas del Donbás, Zaporiyia y Jersón, en línea con las exigencias que Putin ya había planteado en junio de 2024. Sin embargo, el propio Trump negó entonces que se hubiera alcanzado un acuerdo de ese tipo, y fuentes en Kiev rechazan cualquier concesión territorial. La administración ucraniana ha reiterado que no cederá soberanía y ha denunciado presiones externas para forzar un compromiso desfavorable.
Desde la perspectiva de Bruselas y Washington, el respaldo militar y político a Ucrania se mantiene firme, como quedó de manifiesto en la cumbre del G7 en Francia, donde se subrayó que la situación en el campo de batalla evoluciona favorablemente para Kiev. Los recientes ataques recíprocos evidencian que la guerra sigue su curso y que las posiciones se alejan de cualquier salida negociada. Con las conversaciones estancadas, el dossier ucraniano queda a la espera de eventuales mediaciones, aunque los mensajes desde Moscú indican que, por ahora, la vía militar es la única contemplada para alcanzar sus fines.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Los medios estatales rusos presentan las declaraciones de Ushakov como prueba de la determinación de Moscú de lograr la victoria, descartando los entendimientos de Anchorage al considerar que solo una parte los habría cumplido. Subrayan la confianza rusa citando los avances constantes en el frente y la creencia errónea de Occidente de que Rusia puede ser derrotada.
La prensa continental europea enmarca las declaraciones de Ushakov en el contexto de fuertes ataques recíprocos y víctimas, interpretándolas como un nuevo golpe a los esfuerzos diplomáticos. Cuestiona la esencia de los acuerdos de Anchorage, nunca aclarados, y ve la postura rusa como un alejamiento de la negociación.
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