
Rubio inicia gira por el Golfo para disipar recelos sobre el acuerdo con Irán
El secretario de Estado busca garantizar a los aliados que el entendimiento con Teherán no comprometerá su seguridad ni el libre tránsito en el estrecho de Ormuz.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, arribó el martes a Abu Dabi para iniciar una gira de tres días por Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin, apenas unos días después de que Washington y Teherán firmaran un memorando de entendimiento y celebraran una primera ronda negociadora en Suiza. El viaje, calificado por fuentes diplomáticas como una misión delicada, tiene como propósito explícito explicar los términos del preacuerdo a los socios del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y recoger sus inquietudes, en un contexto en el que estas monarquías fueron blanco directo de represalias iraníes durante la reciente guerra por albergar bases militares estadounidenses y brindar apoyo logístico.
Desde Washington, la administración Trump presenta el entendimiento como una vía hacia la paz, pero advierte que si Irán no actúa “de forma lógica”, la opción militar sigue sobre la mesa. Rubio afirmó que el fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares es un asunto para un futuro lejano y que no solicitará contribuciones financieras a los aliados en esta etapa. Asimismo, subrayó que las cuestiones relativas al programa de misiles balísticos iraní y al apoyo de Teherán a grupos proxy —ausentes de forma explícita en el memorando— serán abordadas en las negociaciones venideras. En contraste, desde las capitales del Golfo, de acuerdo con reportes de inteligencia recogidos por Reuters y citados por analistas regionales, predomina una mezcla de frustración y sorpresa por la falta de restricciones a los misiles y por cláusulas que podrían ampliar la influencia regional iraní y su control sobre rutas petroleras vitales. Preocupa, además, la declaración de Teherán de que las condiciones en el estrecho de Ormuz “no volverán a ser las de antes de la guerra” y que la República Islámica desempeñará un papel central en la gestión de ese paso, por donde transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo.
La gira constituye una prueba de confianza para una asociación estratégica que se ha visto tensionada. Los países del CCG, que albergan las bases que forman la columna vertebral de la arquitectura de seguridad estadounidense en Oriente Medio, pagaron un costo directo en el conflicto y, según analistas en la región, han comenzado a diversificar sus opciones defensivas ante la percepción de que la dependencia exclusiva de Washington ya no es suficiente. Para los importadores de energía en América Latina y Europa, cualquier alteración en la libertad de navegación en Ormuz tendría repercusiones inmediatas en los precios. Rubio debe, además, sortear una dinámica interna delicada: tras haber sido relegado en la conducción de las negociaciones con Irán —lideradas por el vicepresidente J. D. Vance—, necesita transmitir respaldo al proceso sin que su gestión parezca una crítica velada al contenido del memorando, en un contexto de tensiones dentro del gabinete estadounidense.
Las conversaciones se encuentran en una fase inicial. Vance describió la ronda suiza como un “buen fundamento”, pero reconoció que el acuerdo final está aún lejos. Rubio se reunirá con los ministros de Exteriores del CCG en Bahréin para abordar prioridades regionales, entre ellas garantizar el tránsito pleno, libre y seguro por Ormuz. Como medida de fomento de la confianza, Washington estudia liberar una parte de los activos iraníes congelados exclusivamente para la compra de productos agrícolas estadounidenses, manteniendo al mismo tiempo las principales palancas de presión económica. El desenlace de esta misión diplomática determinará en buena medida si la actual desescalada se traduce en una estabilidad duradera, condición que los socios del Golfo consideran indispensable para la inversión a largo plazo y la confianza de los mercados energéticos globales.
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