
Sudáfrica rescata un empate agónico ante Chequia y mantiene vivas sus esperanzas mundialistas
Un penalti de Teboho Mokoena en el minuto 83 neutralizó el gol más rápido del torneo de Michal Sadilek y dejó al Grupo A abierto para la última jornada.
Cuando el reloj rozaba el minuto 83 en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, un disparo lejano de Thapelo Maseko golpeó en el brazo de Pavel Sulc dentro del área y la árbitra estadounidense Tori Penso —la única mujer entre los 117 colegiados designados para el torneo— señaló el punto penal. Teboho Mokoena, que había iniciado el partido con lágrimas durante el himno, transformó la pena máxima con un disparo seco y rescató un empate 1-1 para Sudáfrica frente a la República Checa, un resultado que mantiene con vida a ambas selecciones en el Grupo A del Mundial 2026 tras sus respectivas derrotas inaugurales.
El conjunto centroeuropeo había golpeado muy pronto. Apenas transcurridos cinco minutos, Michal Sadilek culminó una jugada colectiva por la derecha con un remate cruzado que batió a Ronwen Williams y se convirtió en el tanto más veloz de la competición hasta la fecha. El seleccionador checo, Miroslav Koubek, había revolucionado su once con cinco cambios respecto a la caída ante Corea del Sur —incluida la suplencia de Tomas Soucek—, y la apuesta ofensiva parecía dar frutos. Sin embargo, la falta de contundencia para sentenciar el partido y el repliegue paulatino permitieron que los Bafana Bafana, corregidos por el belga Hugo Broos en el descanso, crecieran con el paso de los minutos hasta merecer el empate.
Desde Johannesburgo, Broos valoró el punto como un premio inferior al rendimiento mostrado: “Creo que merecíamos más porque jugamos un muy buen partido”. En Praga, en cambio, el vestuario checo lamentó la repetición de un guion amargo: ya en el debut habían cedido una ventaja ante los surcoreanos en los minutos finales. Analistas en Ciudad de México observan que el empate deja el grupo en una situación de máxima exigencia para checos y sudafricanos, que suman una unidad y quedan a dos de México y Corea del Sur, quienes se enfrentaban más tarde en Guadalajara con la posibilidad de sellar el billete a dieciseisavos.
La última jornada adquiere así carácter de eliminatoria anticipada. La República Checa deberá visitar el Estadio Azteca para medirse al anfitrión mexicano, mientras que Sudáfrica se cruzará con Corea del Sur. La prensa europea subraya la fragilidad defensiva checa en los cierres de partido, mientras que los comentaristas africanos destacan la capacidad de reacción de un equipo que, tras una primera parte gris, compitió de tú a tú y dispuso de las ocasiones más claras. El Grupo A, que ya había sido calificado por observadores en el Sudeste Asiático como el más impredecible del torneo, se encamina hacia un desenlace donde el margen de error es nulo y cada gol puede valer una clasificación.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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El partido entre República Checa y Sudáfrica es un 'partido de la muerte' después de que ambos perdieran en su debut. Una victoria es esencial para mantener vivas las esperanzas de llegar a la fase eliminatoria. Sudáfrica carga con el lastre de no haber superado nunca la fase de grupos en cuatro participaciones.
República Checa y Sudáfrica se enfrentan en un duelo a vida o muerte en Atlanta. Ambos perdieron sus partidos inaugurales y ahora necesitan ganar para evitar la eliminación. Es un choque directo sin margen de error.
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