
Arrancan en Doha negociaciones técnicas indirectas entre EE.UU. e Irán con mediación catarí y paquistaní
Las conversaciones, centradas en activos congelados y la seguridad del estrecho de Ormuz, buscan implementar el memorando de alto el fuego firmado en junio, aunque Teherán niega un diálogo directo con Washington.
Delegaciones técnicas de Estados Unidos e Irán iniciaron el miércoles en Doha conversaciones indirectas, con Qatar y Pakistán como intermediarios, para avanzar en la implementación del memorando de entendimiento que busca poner fin a las hostilidades en Oriente Medio. El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó los encuentros de “muy buenos” y afirmó que el proceso de desnuclearización de Irán “avanza bien”. Sin embargo, desde Teherán se insistió en que no existe ninguna negociación con Washington y que la visita de su equipo, encabezado por el viceministro de Exteriores Kazem Gharibabadi, responde únicamente a la necesidad de coordinar con Doha los mecanismos del acuerdo.
Según fuentes en Washington, los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner se reunieron el martes con el primer ministro catarí, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, para sentar las bases de las sesiones técnicas, pero no participan en ellas. La Casa Blanca describió las discusiones como un “progreso positivo” y el vicepresidente J.D. Vance advirtió que su país conserva “numerosas palancas de presión” si Irán no ofrece compromisos verificables. En contraste, el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baghaei, declaró que “no hay ninguna negociación a ningún nivel con Estados Unidos” y que la delegación iraní se centrará en la liberación de activos congelados y el fin del bloqueo naval. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, también negó cualquier diálogo directo, aunque la televisión estatal interrumpió la emisión de una entrevista en la que ofrecía detalles sobre los fondos.
La composición de la delegación iraní —con representantes del Banco Central y del Ministerio de Agricultura— indica, según analistas en Doha, que el eje central de las conversaciones es el desbloqueo de unos 6.000 millones de dólares (12.000 millones según algunas fuentes) de activos iraníes retenidos en Qatar y su posible uso para la compra de productos agrícolas, incluido trigo estadounidense, extremo que Teherán rechaza. Paralelamente, se abordan la reapertura segura del estrecho de Ormuz —vital para el tránsito petrolero global— y la verificación del programa nuclear iraní. El memorando, firmado electrónicamente el 17 de junio tras una mediación que también involucró a Suiza, establece un plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo que ponga fin a un conflicto que escaló con ataques mutuos en febrero y un reciente intercambio de golpes en la zona del estrecho.
El reinicio de los contactos técnicos se produce en un clima de desconfianza mutua: mientras Trump asegura que Irán “ha recorrido un largo camino”, el diario Wall Street Journal reportó que el mandatario ha evaluado opciones de una operación militar a gran escala, aunque por ahora opta por la vía diplomática. Qatar, que desempeña un papel de intermediario financiero exclusivo, ha aclarado que los fondos aún no han sido transferidos a Teherán y que su liberación dependerá del avance de las negociaciones. Las partes disponen hasta mediados de agosto para transformar el alto el fuego temporal en un acuerdo de paz duradero; entretanto, las conversaciones técnicas continuarán en Doha con el objetivo de destrabar los aspectos más operativos del entendimiento.
| Prensa atlántica / anglosfera | +0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa del Golfo árabe | 0.00 | neutral |
The United States and its allies cautiously monitor progress in the Doha talks, aware that Iran could use unfrozen funds to finance destabilizing activities.
The bloc builds credibility by alternating news of progress with contextual elements that temper optimism, creating a picture of caution.
It omits Qatar's neutral role as mediator and the technical nature of the consultations, preferring to frame the whole as a strategic confrontation between the US and Iran.
Qatar confirms that the frozen Iranian funds have not yet been transferred and reiterates its role as a financial intermediary under the 2023 agreement, emphasizing the transparency of the process.
The bloc presents itself as a reliable and neutral source, providing precise details on the status of the funds and the agreement, without expressing political judgments.
It omits Western criticisms of Iran and tensions over the Strait of Hormuz, focusing exclusively on the financial aspects and its own role as mediator.
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