
Hegseth anuncia una revisión de tropas en Europa y exige una OTAN "3.0" liderada por los aliados
El secretario de Defensa de EE.UU. criticó con dureza a los socios europeos por su gasto militar y la negativa de bases durante la guerra con Irán, y condicionó la presencia estadounidense a que asuman su propia seguridad.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó este jueves en Bruselas la amenaza más explícita hasta la fecha de una retirada parcial de fuerzas estadounidenses del continente. Ante los ministros de Defensa de la OTAN, anunció una revisión de seis meses del despliegue militar norteamericano en Europa y urgió a refundar la Alianza en una “OTAN 3.0”, una organización de “línea dura” con capacidades reales de disuasión. “Será una evaluación real; algunos países suspenderán y otros aprobarán con nota”, advirtió, al tiempo que subrayó que las contribuciones de Washington quedarán supeditadas al cumplimiento de los compromisos de gasto en defensa por parte de los aliados.
Desde la óptica de Bruselas, el tono del jefe del Pentágono —que se ha rebautizado como secretario de Guerra— fue interpretado como un ultimátum sin precedentes. Hegseth reprochó a los socios europeos que durante décadas se hayan comportado como “gorrones” y que, cuando la Casa Blanca solicitó acceso a bases y espacio aéreo para golpear objetivos iraníes en Oriente Medio, “demasiados dijeron que no o nos ahogaron en debates legales”. Calificó esa negativa de “vergonzosa” y acusó a los gobiernos de poner en riesgo a “los hijos e hijas de Estados Unidos”. En las capitales europeas, las declaraciones reavivaron el temor a un desacople estratégico, especialmente tras la reciente retirada de 5.000 soldados estadounidenses de Alemania y la decisión de Washington de dejar de aportar ciertos buques y aeronaves en caso de un ataque a un aliado.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intentó encauzar el debate al describir la revisión como un “proceso estructurado” que se desarrollará en estrecha consulta con los aliados durante el próximo semestre. Destacó que Europa y Canadá han aumentado su gasto militar en 139.000 millones de dólares respecto al año anterior, una cifra que, a su juicio, justifica que Estados Unidos reevalúe su papel. Sin embargo, analistas en Madrid y París advierten que la condicionalidad impuesta por Hegseth —atar las aportaciones estadounidenses al ritmo de rearme europeo— introduce un factor de incertidumbre que podría fracturar la cohesión aliada justo cuando la guerra en Ucrania y la inestabilidad en Oriente Medio exigen una respuesta coordinada.
Desde Washington, la revisión se enmarca en la presión constante de la administración Trump para que Europa asuma “la responsabilidad principal” de su propia defensa. El Congreso estadounidense ha fijado por ley un número mínimo de efectivos en el continente, lo que limita el margen de una retirada unilateral, pero no impide una reconfiguración profunda del dispositivo militar. A medio plazo, la incógnita es si la “OTAN 3.0” que propugna Hegseth logrará un reequilibrio de cargas sin erosionar el vínculo transatlántico, o si, por el contrario, acelerará los planes europeos de autonomía estratégica que hasta ahora avanzaban con lentitud.
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El secretario de Defensa estadounidense criticó duramente a los miembros europeos de la OTAN por no cumplir con los objetivos de gasto en defensa y anunció una revisión semestral de las fuerzas estadounidenses en Europa. La revisión busca acelerar el traspaso del liderazgo a Europa en la defensa continental, denominado 'OTAN 3.0'. El mensaje es que Washington ya no cargará con el peso principal de la seguridad europea sin un compromiso recíproco.
El secretario de Defensa estadounidense, calificado de 'ministro de guerra', exigió que Europa se haga cargo de su propia defensa y anunció una revisión del despliegue de tropas estadounidenses. El concepto de 'OTAN 3.0' se percibe como un ultimátum que obliga a las naciones europeas a aumentar rápidamente sus capacidades militares. Se teme que esto pueda debilitar la garantía de seguridad estadounidense y crear nuevos riesgos para el continente.
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