
Oro en vilo por la reapertura de Ormuz y la decisión de la Fed
El metal dorado registró su segunda caída semanal consecutiva, lastrado por la persistente inflación estadounidense y la incertidumbre geopolítica en torno a Irán, mientras los inversores aguardan la reunión de la Reserva Federal.
El oro vivió una semana de extrema volatilidad, cayendo hasta los 4.023 dólares por onza —su nivel más bajo en 2026— durante la sesión asiática del jueves, para luego recuperar parte del terreno perdido y cerrar en torno a los 4.216 dólares. La escalada de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, junto con la publicación de sólidos datos de inflación en la primera economía mundial, desencadenaron una ola de ventas que borró cerca del 6% del valor del metal en apenas dos días.
Desde la óptica de Oriente Medio, la crisis en el estrecho de Ormuz —ruta clave para el tránsito de crudo— sigue siendo el epicentro de la incertidumbre. Aunque fuentes diplomáticas iraníes apuntan a posibles incentivos económicos, como el levantamiento de sanciones y la creación de un fondo de inversión de posguerra, que podrían destrabar un acuerdo, los ataques esporádicos mantienen el frágil alto el fuego al borde del colapso. La eventual reapertura del paso marítimo añade una variable de distensión que los mercados empiezan a descontar tímidamente.
En paralelo, la inflación persistente en Estados Unidos alimenta el temor de que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés elevados por más tiempo, o incluso los suba nuevamente. Analistas en Beirut señalan que persiste el escepticismo sobre la trayectoria de los precios, incluso si el petróleo sigue abaratándose. Mientras, la reunión del banco central la próxima semana se ha convertido en la gran cita para los inversores, que ajustan sus carteras al compás de cada dato macroeconómico.
Con la mirada puesta en el futuro inmediato, desde Yakarta los observadores calculan que el precio de la onza podría oscilar entre los 4.058 y los 4.209 dólares, dependiendo del desenlace tanto geopolítico como monetario. Si las negociaciones prosperan y la Fed emite señales de pausa, el oro recuperaría su atractivo como activo refugio; de lo contrario, podría poner a prueba nuevos soportes. En un mundo acostumbrado a la incertidumbre, el metal dorado seguirá bailando al son de los tambores de guerra y las actas del banco central.
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Los mercados del oro experimentaron intensas fluctuaciones en medio de las tensiones entre EE.UU. e Irán y la reapertura del Estrecho de Ormuz. Los sólidos datos de inflación estadounidense y la próxima reunión de la Fed arrojan dudas sobre la dirección del metal. Las negociaciones diplomáticas continúan y los incentivos económicos se ven como una posible vía para aliviar el conflicto.
Los precios del oro cayeron esta semana mientras los inversores reevaluaban las expectativas de política monetaria estadounidense en medio de persistentes presiones inflacionarias. El metal registró una segunda pérdida semanal consecutiva, estabilizándose a la baja antes de la reunión de la Reserva Federal. Los participantes del mercado se mantienen escépticos sobre la trayectoria de la inflación y su impacto en las tasas de interés.
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