
El alcalde Mamdani consolida su influencia en Nueva York con un triplete en las primarias demócratas
Tres candidatos respaldados por el alcalde socialista derrotaron a dos congresistas en ejercicio y a un aspirante del establishment, reconfigurando el mapa político demócrata de cara a las elecciones de noviembre.
Las primarias demócratas celebradas el 23 de junio en Nueva York arrojaron un resultado que redefine el equilibrio de poder dentro del partido: los tres aspirantes al Congreso federal que contaban con el respaldo explícito del alcalde Zohran Mamdani —Brad Lander, Claire Valdez y Darializa Avila Chevalier— obtuvieron la nominación. Lander derrotó por más de treinta puntos al representante Dan Goldman en el distrito 10; Valdez se impuso al presidente del condado de Brooklyn, Antonio Reynoso, en el distrito 7; y Avila Chevalier, una activista de 32 años vinculada a las protestas propalestinas en la Universidad de Columbia, desbancó por un margen estrecho al veterano Adriano Espaillat, presidente del Caucus Hispano del Congreso, en el distrito 13. Dado el perfil abrumadoramente demócrata de esas circunscripciones, los tres tienen prácticamente asegurado un escaño en la Cámara de Representantes a partir de enero de 2027.
Desde la óptica del ala progresista, los resultados validan la apuesta de Mamdani por trasladar su capital político a otras campañas y demuestran que su victoria en la alcaldía de 2025 no fue un episodio aislado. El propio alcalde afirmó que “hace un año no fue el final de un movimiento político, fue el comienzo”, y fuentes cercanas a los Socialistas Democráticos de América (DSA) interpretan la jornada como la consolidación de una corriente que exige impuestos más altos a las grandes fortunas, la abolición de la agencia migratoria ICE y un giro radical en la relación con Israel. En contraste, sectores del establishment demócrata, incluidos la gobernadora Kathy Hochul y el líder de la minoría en la Cámara, Hakeem Jeffries, observan con preocupación el ascenso de candidatos que, según dirigentes consultados por la prensa neoyorquina, podrían dificultar la cohesión partidaria en las elecciones legislativas de noviembre. La fiscal general del estado, Letitia James, expresó públicamente su “decepción” y advirtió contra la estrategia de “dinamitar” el partido.
La cuestión de Israel y la guerra en Gaza se convirtió en un eje central de las contiendas. Lander, que se define como “sionista liberal”, hizo campaña denunciando lo que calificó de “genocidio” y prometió bloquear la ayuda militar estadounidense al gobierno de Benjamin Netanyahu; Avila Chevalier y Valdez adoptaron posturas aún más críticas, con llamamientos a cortar todo apoyo a Israel. Analistas en Israel y en medios especializados en Oriente Medio señalan que la derrota de candidatos respaldados por el lobby proisraelí AIPAC, como Goldman y Espaillat, refleja un cambio en las prioridades del electorado demócrata que podría tener consecuencias duraderas para la alianza bilateral. Al mismo tiempo, datos demográficos recogidos por la prensa local muestran que los candidatos de Mamdani obtuvieron sus mayores apoyos en distritos con alta proporción de votantes jóvenes, universitarios y de ingresos medios-altos, mientras que los aspirantes del establishment conservaron el respaldo de las rentas más bajas y de las comunidades afroamericana y latina de larga arraigo.
La reacción republicana fue inmediata. El presidente Donald Trump calificó a los ganadores de “comunistas” y advirtió que los estados gobernados por demócratas “solo empeorarán”; el presidente de la Cámara, Mike Johnson, afirmó que el marxismo ha llegado “a nuestras propias costas” y presentó los resultados como un argumento para movilizar al electorado conservador en las elecciones de medio mandato. En América Latina, la prensa ha subrayado la derrota de Espaillat, el primer excongresista de origen dominicano, y el perfil de Avila Chevalier, hija de inmigrantes dominicanos, como un símbolo de las tensiones generacionales e ideológicas que atraviesan las comunidades hispanas en Estados Unidos. Desde Europa, analistas vinculan el fenómeno con una tendencia más amplia de radicalización de las bases demócratas, alimentada por la desigualdad económica y el rechazo a la política exterior de la administración Biden. El dossier queda abierto hasta las elecciones generales del 3 de noviembre, cuando se medirá el impacto real de esta nueva hornada progresista en el equilibrio de fuerzas del Congreso y en la capacidad del liderazgo demócrata para mantener la unidad frente a la mayoría republicana.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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La victoria de una candidata socialista con un historial de declaraciones antiestadounidenses es alarmante. Estas primarias revelan la peligrosa influencia de la izquierda radical, respaldada por el alcalde Mamdani, y suponen una amenaza para los valores tradicionales.
La barrida de los candidatos respaldados por Mamdani, que abogan por un replanteamiento fundamental de los lazos entre Estados Unidos e Israel, suscita serias preocupaciones. Pone a prueba hasta dónde están dispuestos a llegar los votantes demócratas en el abandono del apoyo a Israel. Los resultados fortalecen el ala socialista democrática y podrían poner en peligro la alianza histórica.
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