
Lavrov y Rubio evidencian en Manila el estancamiento de las negociaciones sobre Ucrania
Washington califica de 'fracasadas' las propuestas de Anchorage y pide nuevas ideas, mientras Moscú las reivindica y condiciona cualquier avance al cese del armamento a Kiev.
El encuentro entre el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, celebrado el 23 de julio en Manila al margen de la cumbre de la ASEAN, concluyó sin acercar posiciones sobre Ucrania. La cita, de 35 minutos y solicitada por Washington, sirvió para que Rubio declarara que las propuestas discutidas en la cumbre de Anchorage de agosto de 2025 “fracasaron” por la negativa ucraniana y que se requieren “nuevas ideas y conceptos”. Lavrov, en cambio, reiteró el compromiso de Moscú con aquel marco y advirtió de la “inadmisibilidad” de seguir suministrando armas a Kiev.
Según el comunicado del Ministerio de Exteriores ruso, Lavrov informó a su homólogo sobre la situación real en la línea de contacto y denunció la “política desestabilizadora” de los países europeos que, a su juicio, persiguen una “derrota estratégica” de Rusia. Moscú insiste en que la base de un eventual acuerdo sigue siendo el entendimiento alcanzado en Alaska entre Vladímir Putin y Donald Trump, que fuentes diplomáticas en Washington y analistas en Bruselas interpretan como una exigencia de cesión territorial en el Donbás y otras regiones. Por su parte, Rubio calificó la conversación de “buena y franca” y subrayó que Estados Unidos está dispuesto a desempeñar un “papel constructivo” si surgen condiciones, aunque evitó detallar las nuevas propuestas que mencionó.
Desde Kiev, el presidente Volodímir Zelenski reveló que había conversado con los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner sobre “cómo revitalizar la diplomacia” y afirmó que Washington ha preparado varios escenarios para poner fin al conflicto, que serán discutidos tanto con Ucrania como con Rusia. Zelenski sugirió que las negociaciones podrían reanudarse en invierno, pero advirtió que, de no ser así, la guerra entraría en una nueva fase de escalada. En Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, restó dramatismo al encuentro: “No hablaría de una nueva dinámica o aceleración”, dijo, aunque confirmó que los contactos continúan y expresó la esperanza de que los negociadores estadounidenses visiten pronto la capital rusa.
El trasfondo de este forcejeo diplomático es el llamado “espíritu de Anchorage”, una fórmula que, según filtraciones recogidas por analistas en Londres y Berlín, contemplaba el reconocimiento de facto de Crimea, Donetsk y Lugansk como territorio ruso, más un estatus especial para Jersón y Zaporiyia. Kiev rechazó entonces esos términos y, tras la mejora de sus posiciones militares en los últimos meses, los considera aún menos aceptables. Mientras, la Unión Europea aprobó su vigesimoprimer paquete de sanciones contra Rusia, que incluye la congelación del tope al precio del petróleo ruso. Las partes acordaron mantener los contactos diplomáticos, también en el ámbito de la normalización de misiones y la cooperación espacial, pero sin plazos ni hojas de ruta concretas.
| Prensa rusa y CEI | −0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
| Prensa iraní y afín | 0.00 | neutral |
| Prensa europea continental | 0.00 | neutral |
Rusia advierte a EE.UU. contra el armamento de Ucrania e insiste en una solución diplomática, mientras que el Kremlin advierte contra un optimismo excesivo sobre un progreso rápido.
El bloque ruso construye credibilidad presentándose como la parte razonable dispuesta al diálogo, mientras retrata a Occidente como intransigente y desestabilizador.
El bloque ruso omite que EE.UU. solicitó la reunión y que Rubio pidió 'nuevas ideas', lo que sugiere que las propuestas anteriores fueron rechazadas por Ucrania.
Estados Unidos se posiciona como un mediador constructivo, enfatizando la necesidad de 'nuevas ideas' para romper el estancamiento, mientras minimiza las objeciones rusas.
El bloque atlántico legitima su postura destacando el papel de mediador de EE.UU. y la necesidad de innovación diplomática, sin mencionar las advertencias rusas.
El bloque atlántico omite la advertencia explícita de Lavrov contra nuevos envíos de armas y la declaración del Kremlin de que no se espera una aceleración.
Irán observa la reunión con desapego, destacando el secreto y el contexto de dos guerras (Ucrania e Irán) para insinuar una falta de transparencia.
El bloque iraní adopta un tono de reportaje distante pero enfatiza la exclusión de periodistas y el vínculo con el conflicto iraní para insinuar agendas ocultas.
El bloque iraní omite el contenido sustancial de la discusión sobre Ucrania, como la advertencia de Lavrov y el llamado de Rubio a nuevas ideas.
Europa informa sobre la reunión con equilibrio mesurado, presentando las posiciones de ambas partes sin alineación explícita, pero la elección de resaltar el estancamiento refleja un pesimismo cauteloso.
El bloque europeo mantiene una aparente neutralidad citando tanto declaraciones rusas como estadounidenses, pero el énfasis en la falta de avance refuerza sutilmente una narrativa de inercia diplomática.
El bloque europeo omite que EE.UU. solicitó la reunión y el vínculo con el conflicto iraní, centrándose en cambio en el estancamiento ucraniano.
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