
La Luna y Venus protagonizan un “beso” celeste visible desde Brasil hasta Italia
La conjunción de la Luna creciente con Venus, Júpiter y Mercurio ofreció un espectáculo a simple vista el 17 y 18 de junio, mientras los expertos anticipan la lluvia de meteoros boótidas a finales de mes.
El cielo crepuscular del hemisferio occidental se convirtió esta semana en un escenario de rara belleza gracias a una conjunción múltiple que reunió a la Luna creciente con los planetas Venus, Júpiter y Mercurio. El fenómeno, visible a simple vista poco después del atardecer en el horizonte oeste, alcanzó su punto más fotogénico la noche del miércoles 17 de junio, cuando la delgada hoz lunar pareció rozar a Venus, el astro más brillante del conjunto. Observadores en todo Brasil, desde São Paulo hasta Montes Claros, compartieron imágenes de un cielo que, por efecto de perspectiva, fundía cuerpos separados por millones de kilómetros en una misma línea visual.
Astrónomos brasileños explicaron que, si bien la Luna pasa cerca de Venus cada mes, la configuración de esta semana fue excepcional por la proximidad aparente y la presencia simultánea de Júpiter y Mercurio. En el extremo norte del país y en Estados Unidos, la alineación llegó a convertirse en una ocultación: la Luna cubrió brevemente a Venus, un detalle que los especialistas calificaron como un “beso” celeste. Desde el observatorio de Génova, en Italia, el director Walter Riva capturó ese mismo abrazo luminoso sobre el mar Ligur, subrayando que la Luna se encontraba a unos 363.000 kilómetros de la Tierra, mientras que Venus orbitaba a más de 170 millones de kilómetros.
En Rusia, el divulgador científico Serguéi Chumakov amplió la mirada hacia otros regalos del firmamento boreal. Además de la conjunción Luna-Júpiter prevista para el 18 y 19 de junio, destacó la aparición de nubes mesosféricas polares —conocidas como nubes noctilucentes—, formadas por cristales de hielo que brillan con tonos grises y azulados sobre el cielo oscuro del verano septentrional. Estas nubes, visibles tras la puesta de sol en latitudes altas, añaden una capa de misterio a un mes ya cargado de encuentros astronómicos.
El espectáculo no termina aquí. Mientras la Luna sigue su camino y los planetas se dispersan lentamente en el firmamento, los meteorólogos del cielo profundo apuntan sus calendarios hacia la lluvia de meteoros boótidas. De acuerdo con el Museo de Historia Natural del Reino Unido y la Universidad Nacional Autónoma de México, este enjambre, originado por los escombros del cometa 7P/Pons-Winnecke, estará activo a partir del 22 de junio y alcanzará su pico entre el 26 y el 27. Para apreciar los destellos no hará falta telescopio, pero sí un cielo despejado y libre de niebla, condiciones que devuelven al observador urbano la promesa de una nueva cita con el cosmos.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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La conjunción de la Luna, Venus, Júpiter y Mercurio cautivó a observadores de todo Brasil, ofreciendo un espectáculo visible a simple vista. Los expertos señalan que estas alineaciones aparentes no son infrecuentes, pero siguen siendo impactantes. Esta noche el fenómeno se repite, brindando una segunda oportunidad para observarlo.
En junio, los rusos podrán observar nubes plateadas y el acercamiento de la Luna y Júpiter. Un científico señala que el evento no es extremadamente raro, pero aun así se ve hermoso. El artículo mantiene un tono tranquilo y descriptivo.
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