
La inflación en México se desploma a 3,37% y arrastra las previsiones para 2026
El índice mexicano registró en junio su tercera caída consecutiva y la lectura más baja desde 2020, mientras Brasil y Alemania también sorprendieron con desaceleraciones que reconfiguran las expectativas de política monetaria.
La inflación general de México se moderó en junio hasta el 3,37% interanual, el nivel más bajo desde diciembre de 2020 y muy por debajo del 3,94% de mayo, según datos del Inegi. El descenso, que superó todas las proyecciones del consenso de analistas, estuvo impulsado por un desplome de casi el 40% mensual en el precio del jitomate y caídas significativas en chiles, huevo y otras frutas. Con este registro, el indicador se mantiene por segundo mes dentro del rango objetivo del Banco de México (3% ±1 punto porcentual) y acumula tres meses consecutivos a la baja.
El mecanismo detrás de la fuerte corrección es, desde la óptica de los analistas en Ciudad de México, una normalización de la oferta agrícola tras los choques climáticos y logísticos del primer trimestre, que habían disparado los precios de frutas y verduras. A ello se sumó una menor presión en mercancías, favorecida por la apreciación del tipo de cambio, y un impacto más acotado de lo previsto del Mundial de Fútbol sobre los servicios turísticos. La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, cedió a 4,03% anual, aunque encadena catorce meses por encima del 4%, lo que mantiene la cautela entre las autoridades monetarias.
El dato mexicano se alinea con una tendencia de moderación observada en otras economías. En Brasil, el IPCA avanzó apenas 0,16% en junio, muy por debajo del 0,31% esperado por el mercado, con lo que la tasa a doce meses bajó de 4,72% a 4,64%, aún por encima del techo de la meta del Banco Central. La caída de los precios de alimentos y bebidas compensó el alza en el grupo de vivienda. En Alemania, la inflación armonizada se desaceleró a 2,4% interanual, la menor en cuatro meses, con una moderación generalizada en bienes y energía, mientras los servicios se mantuvieron estables en el 3,1%.
En contraste, Egipto presentó señales mixtas: la inflación general urbana descendió a 14,3% anual, pero la inflación subyacente —que excluye alimentos volátiles y regulados— repuntó de 13,8% a 14,3%, según el banco central. Este comportamiento sugiere que las presiones de demanda interna persisten a pesar de la desaceleración de los precios administrados y de algunos alimentos.
El siguiente hito para los mercados será la reunión de política monetaria del Banco de México, que según las minutas recientes mantendrá la tasa de referencia en 6,50% durante el resto del año, a la espera de confirmar que la desinflación subyacente se consolida. En Brasil, el Banco Central observa con atención la evolución de los servicios y el impacto de fenómenos climáticos como El Niño, mientras el BCE evalúa en Fráncfort si la moderación alemana permite nuevos recortes de tipos en el segundo semestre.
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Alemania registra una desaceleración de la inflación en línea con lo esperado.
Los datos oficiales se reportan sin interpretación, dejando que los números hablen por sí mismos.
No se menciona el contexto global de caída de precios de alimentos ni la persistencia de la inflación subyacente en otros países.
América Latina ve caer la inflación gracias a la baja de los precios de los alimentos, brindando alivio a los consumidores.
Se enfatiza la caída de los precios de frutas y verduras como causa principal, creando una impresión de mejora generalizada.
No se discute la inflación subyacente, que sigue siendo alta en muchos países, ni se compara con otras economías emergentes como Egipto.
Egipto registra un aumento de la inflación subyacente, señalando que las presiones de precios persisten a pesar de la caída de los precios de los alimentos.
Se contrasta la inflación subyacente en aumento con el dato general en descenso, sugiriendo que la mejora es solo superficial.
No se vincula la caída global de los precios de los alimentos con la moderación de la inflación general, ni se compara con otros países que han visto una caída más pronunciada.
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