
La geopolítica de la IA irrumpe en el G7: entre la prohibición de Washington y la plataforma de Macron
El bloqueo estadounidense a los modelos de Anthropic para extranjeros tensa la cumbre de Évian, donde los líderes debaten cooperación y soberanía digital mientras Trump negocia directamente con la empresa.
El almuerzo de trabajo que el presidente francés Emmanuel Macron organizó el miércoles en Évian, al margen de la cumbre del G7, reunió a los directivos más influyentes de la inteligencia artificial —Sam Altman (OpenAI), Dario Amodei (Anthropic), Demis Hassabis (Google DeepMind) y Arthur Mensch (Mistral)— en un gesto sin precedentes. Sin embargo, la fotografía de familia quedó atravesada por una decisión abrupta de Washington: apenas unos días antes, el gobierno de Donald Trump había ordenado suspender el acceso de cualquier ciudadano extranjero a los modelos más avanzados de Anthropic, Fable 5 y Mythos 5, alegando razones de seguridad nacional. La empresa, incapaz de aplicar un filtro por nacionalidad, optó por desactivarlos para todos sus usuarios, mientras el propio Trump declaraba en la cumbre que las negociaciones con Anthropic “están yendo bien”.
Desde la óptica de Bruselas y las capitales europeas, la medida estadounidense reavivó el debate sobre la dependencia tecnológica del continente. Macron anunció la creación de una “plataforma de cooperación” internacional para gestionar los riesgos de la IA, que comenzará a construirse en los próximos meses y celebrará un primer encuentro en septiembre. El canciller alemán Friedrich Merz subrayó que el potencial de las nuevas tecnologías “debe estar disponible para todos los países”, pero admitió que el episodio demuestra que Europa “necesita actualizarse”. En paralelo, la Agencia Europea de Ciberseguridad (ENISA) tenía prevista una reunión con Anthropic en San Francisco, lo que refleja la voluntad de mantener canales abiertos pese a la fricción. Sin embargo, desde medios franceses se alzaron voces críticas que tacharon de hipócrita el consenso del G7: tras las promesas de un espacio digital más seguro para los menores y una regulación ambiciosa, la realidad muestra que los intereses nacionales y corporativos siguen primando sobre la acción colectiva.
En Washington, la decisión de bloquear los modelos de Anthropic se interpreta como un giro proteccionista que podría tener consecuencias económicas profundas. La empresa, que ha solicitado confidencialmente una salida a bolsa con una valoración cercana al billón de dólares, enfrenta ahora un obstáculo existencial: el gobierno federal la ha incluido dos veces en listas negras, lo que siembra dudas entre los inversores sobre la estabilidad de sus productos estrella. Analistas en Nueva Delhi observan que este conflicto llega en el peor momento para una firma que domina el mercado empresarial de IA y aspira a convertirse en un gigante bursátil. La paradoja, señalada desde medios latinoamericanos, es que una tecnología concebida como global se fragmenta por fronteras nacionales: la prohibición de acceder a modelos por nacionalidad contradice el espíritu de innovación abierta y plantea dilemas éticos sobre quién puede beneficiarse de los avances.
Más allá de la polémica con Anthropic, la cumbre del G7 abordó otros frentes —Ucrania, Oriente Medio y los desequilibrios comerciales con China—, pero la irrupción de la IA como cuestión de “soberanía nacional”, en palabras de analistas españoles, marcó el cierre del encuentro. Macron exploró con los ejecutivos la posibilidad de implementar los modelos más avanzados mediante “socios de confianza” que sortearan la prohibición, una vía que podría sentar un precedente para futuras restricciones. La plataforma de cooperación promete elaborar estándares comunes y compartir conocimientos, aunque su alcance real dependerá de qué países se sumen y de si Washington modera su postura unilateral. El G7 de Évian pasará a la historia como el momento en que la geopolítica de la inteligencia artificial dejó de ser una abstracción para convertirse en un forcejeo diplomático con consecuencias inmediatas sobre el acceso al conocimiento.
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En la cumbre del G7 en Évian, Macron reunió a los directivos de IA para debatir una plataforma de regulación internacional, buscando reducir la brecha europea frente a Estados Unidos. Detrás de los compromisos solemnes, sin embargo, aflora la hipocresía de un debate que no aborda realmente la concentración del poder tecnológico estadounidense. La soberanía digital se ha convertido en una cuestión geopolítica crucial para el continente.
En el almuerzo del G7 con los CEO de IA, los líderes europeos tuvieron la oportunidad de enfrentarse a Trump tras el bloqueo estadounidense de los modelos de Anthropic, pero no hay señales de un verdadero desafío. El encuentro subraya la dependencia europea de la tecnología estadounidense y la cautela de los líderes a la hora de cuestionar a Washington. La seguridad nacional estadounidense marca el ritmo, mientras Europa observa sin alzar la voz.
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