
Israel planta cara al pacto EE.UU.-Irán y se niega a abandonar Líbano
Netanyahu informó a Trump que Israel no se considera vinculado por el apartado sobre Líbano y continuará sus operativos contra Hezbolá, mientras la Casa Blanca intenta salvar la firma prevista en Ginebra.
Israel ha asestado un golpe casi definitivo al incipiente acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán al declarar que no retirará sus tropas de las zonas de seguridad que controla en el sur del Líbano, Siria y la Franja de Gaza. El ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó este lunes que la presencia militar será “indefinida” y que el primer ministro Benjamin Netanyahu transmitió esa decisión al presidente Donald Trump durante una conversación telefónica. La postura israelí rechaza de plano la cláusula libanesa del memorando de entendimiento alcanzado el domingo, que incluía el cese de hostilidades en todos los frentes, incluido el libanés.
La negativa israelí fue respaldada de forma unánime por el gabinete, según medios hebreos. Katz detalló que las zonas ocupadas serán “limpiadas” de población local y de toda infraestructura que considere terrorista, incluidas viviendas. El ministro ultraderechista Itamar Ben Gvir fue aún más tajante: “El acuerdo de Trump no nos vincula; no somos parte y no garantiza nuestra seguridad”. La oposición también mostró recelo; desde Jerusalén se describe el pacto como “un giro peligroso” para la seguridad nacional. En paralelo, Israel extendió el estado de emergencia en el frente interior hasta finales de junio, citando la incertidumbre sobre Líbano e Irán.
El acuerdo entre Washington y Teherán, mediado por Pakistán, busca poner fin a meses de escalada militar y reabrir el estrecho de Ormuz, arteria vital del comercio energético global. Desde la óptica iraní, el pacto incluye explícitamente el cese de los ataques israelíes contra Hezbolá en Líbano. Sin embargo, apenas horas antes de su anuncio, la aviación israelí bombardeó Beirut causando al menos tres muertos. Trump reaccionó en redes con un mensaje ambivalente —“no lo echen a perder”— que revela la fragilidad del proceso y la presión sobre la Casa Blanca para contener a su aliado más estrecho.
Analistas en Madrid advierten que el bloqueo israelí amenaza uno de los principales beneficios colaterales del pacto: la estabilización del precio del crudo y el alivio de las cadenas de suministro europeas. En América Latina, expertos en Ciudad de México señalan que un descarrilamiento del acuerdo reavivaría la especulación en los mercados de futuros, encareciendo los subsidios a los combustibles y tensando las finanzas públicas de varios países de la región. Desde Bruselas, fuentes diplomáticas temen que la intransigencia israelí reste credibilidad a la mediación estadounidense y abra la puerta a una nueva espiral de violencia en todo Oriente Próximo.
El desenlace depende ahora de la capacidad de la administración Trump para obtener concesiones de Netanyahu antes de la firma formal prevista en Suiza el 19 de junio. Si Israel mantiene su ocupación y sus operaciones contra Hezbolá, Irán podría retirarse del entendimiento, reactivando el conflicto en múltiples escenarios —Líbano, Gaza y Siria— con el riesgo añadido de un choque directo entre potencias regionales. La comunidad internacional se enfrenta a un dilema: presionar a Israel para que acepte un pacto que nunca firmó o asumir el coste de una guerra sin final aparente en el Mediterráneo oriental.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
2 grupos editoriales · 2 idiomas
El régimen sionista rechaza el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, amenazando con una respuesta con toda su fuerza contra Irán si lanza ataques a raíz de la situación en Líbano. El ministro de guerra israelí declaró que las tropas permanecerán indefinidamente en las zonas de seguridad en Líbano, Siria y Gaza. Irán se muestra como parte que busca la paz, mientras Israel intensifica las amenazas y se niega a aceptar límites a sus operaciones militares.
Israel no se considera vinculado por el acuerdo entre Estados Unidos e Irán; los ministros de Defensa y Seguridad Nacional insistieron en que el ejército permanecerá en las zonas de seguridad en Líbano, Siria y Gaza de manera indefinida. Señalaron que si Hezbolá respeta el alto el fuego, no habrá ataques israelíes. La postura se presenta como una decisión soberana basada en la seguridad nacional.
Artículos relacionados
Terremoto de magnitud 6,7 sacude Sulawesi Central y desata evacuaciones sin tsunami
9 idiomas · 23 medios
DeportesEspaña naufraga en su estreno mundialista ante la muralla de Cabo Verde
6 idiomas · 30 medios
EconomíaJapón sube los tipos de interés al 1%, el nivel más alto desde 1995
9 idiomas · 20 medios