
Irán accederá a 6.000 millones de dólares en Catar solo para comprar productos estadounidenses
El memorando entre Washington y Teherán libera los fondos de forma escalonada, condicionada a la reapertura del estrecho de Ormuz y a avances nucleares, mientras el Congreso y analistas advierten sobre la ambigüedad del texto.
Irán obtendrá acceso escalonado a 6.000 millones de dólares de sus ingresos petroleros congelados en Catar, pero exclusivamente para adquirir bienes humanitarios y no sancionados de Estados Unidos, según el memorando de entendimiento alcanzado entre Washington y Teherán. La liberación, que se realizará por etapas durante un alto el fuego temporal de 60 días, está supeditada a la reapertura del estrecho de Ormuz y al progreso de las negociaciones para un acuerdo definitivo. Fuentes diplomáticas en Doha precisaron que el mecanismo obliga a gastar el dinero únicamente en productos estadounidenses, lo que la Administración Trump presenta como una garantía de que los fondos beneficien a agricultores norteamericanos y no se desvíen a otros fines. De forma paralela, el equipo negociador iraní ha señalado que el artículo 11 del memorando contempla la puesta a disposición de todos los activos congelados de Irán —cifrados en unos 24.000 millones de dólares— una vez que el Banco Central iraní defina los beneficiarios y los bienes autorizados, y exige garantías operativas de que los recursos estarán disponibles antes de que Teherán cumpla sus compromisos.
Desde Washington, la Casa Blanca condiciona cualquier desbloqueo a que Irán muestre un «comportamiento apropiado», incluida la entrega de uranio enriquecido. El presidente Trump calificó el memorando como «probablemente una rendición incondicional» y defendió la vía negociadora para evitar una recesión global, al tiempo que destacó la efectividad del bloqueo naval estadounidense. En el Capitolio, el lobby pro-israelí AIPAC exigió que el Congreso tenga acceso total a los detalles y que cualquier acuerdo final desmantele de forma verificable el programa nuclear iraní, así como sus sistemas de misiles y drones y el apoyo a grupos armados regionales. La Fundación Carnegie advirtió que la ambigüedad de conceptos como el «statu quo» nuclear y el futuro del enriquecimiento reproduce los patrones que hicieron fracasar pactos anteriores, y alertó de que Irán podría no sentirse vinculado por compromisos no escritos. El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, afirmó que Estados Unidos está en una posición peor por la «incompetencia» de Trump y adelantó que su bancada no apoyará ninguna asignación de 300.000 millones de dólares a Irán, una cifra muy superior a lo negociado que refleja la profundidad del rechazo político.
El historial de sanciones aporta contexto. Las primeras medidas punitivas de Washington datan de 1979, tras la revolución islámica y la toma de rehenes en la embajada. El comercio bilateral, que en 1978 alcanzó 6.600 millones de dólares, se desplomó y en 2023 apenas sumó 60 millones, casi en su totalidad exportaciones estadounidenses. Los activos iraníes bloqueados en el exterior podrían ascender a 100.000 millones de dólares, con concentraciones significativas en China, Irak, India y Corea del Sur. Los 6.000 millones en Catar habían sido transferidos desde Seúl en 2023 como parte de un canje de prisioneros durante la administración Biden, pero quedaron congelados tras el ataque de Hamás del 7 de octubre y la escalada de tensión regional. La reactivación de esos fondos bajo nuevas condiciones busca, según fuentes cercanas a la mediación catarí, generar confianza para una negociación más amplia que abarque el programa nuclear, el alivio de sanciones y la seguridad en el golfo Pérsico.
El expediente entra ahora en un período de 60 días en el que Washington ha anunciado el levantamiento del bloqueo naval a puertos iraníes y una exención para que Irán exporte petróleo. El Banco Central iraní deberá precisar el destino de los fondos, mientras el Congreso estadounidense presiona para fiscalizar los términos del acuerdo final. La viabilidad del memorando dependerá de que ambas partes interpreten de manera coincidente los conceptos aún difusos y de que las garantías operativas satisfagan tanto las exigencias de verificación de Washington como la demanda iraní de acceso efectivo a los recursos antes de asumir obligaciones irreversibles.
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Bajo la tregua provisional, Irán tendrá acceso gradual a 6 mil millones de dólares congelados en Catar, destinados exclusivamente a la compra de bienes humanitarios y no sancionados estadounidenses. La liberación está condicionada a la reapertura del estrecho de Ormuz y al avance hacia un acuerdo nuclear definitivo. Funcionarios estadounidenses califican el arreglo como beneficioso para ambas partes, ya que los fondos regresan a los exportadores de EE.UU. mientras se atienden necesidades humanitarias.
Según informes, Estados Unidos permitirá a Irán usar 6 mil millones de dólares de sus ingresos petroleros congelados en Catar para comprar bienes estadounidenses. Los fondos se liberarán por etapas, vinculadas a la apertura del estrecho de Ormuz y al avance de las negociaciones. El acuerdo se describe como mutuamente beneficioso: Irán obtiene suministros humanitarios y EE.UU. asegura mercados de exportación.
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