
Exjefe del Ejército israelí lanza su candidatura para desbancar a Netanyahu en las elecciones de octubre
Gadi Eisenkot inicia su campaña con críticas a la gestión de la guerra en Gaza, mientras el gobierno de Netanyahu enfrenta presiones por la anexión de territorios y la exención militar de los ultraortodoxos.
El exjefe del Estado Mayor del Ejército israelí, Gadi Eisenkot, lanzó oficialmente su campaña electoral el 30 de junio con el objetivo de poner fin al mandato del primer ministro Benjamín Netanyahu en los comicios previstos para el 27 de octubre. Ante cientos de simpatizantes en el concejo regional de Sharón Sur, Eisenkot prometió gobernar “para todos los israelíes” y calificó al actual ejecutivo como “el gobierno del 7 de octubre”, en referencia al ataque de Hamás de 2023 ocurrido bajo la vigilancia de Netanyahu. Según un sondeo del Canal 12 israelí, su partido Yashar obtendría 22 de los 120 escaños de la Knéset, apenas dos menos que el Likud, lo que sitúa al exgeneral como el principal rival del primer ministro. Eisenkot, cuyo hijo y dos sobrinos murieron en combate en Gaza, ha capitalizado el descontento con la conducción de la guerra y la falta de una estrategia de salida, aunque no ha detallado su posición sobre el futuro de los territorios palestinos.
La irrupción de Eisenkot se produce en un momento de agudas tensiones internas en la coalición de Netanyahu. Desde Jerusalén, fuentes parlamentarias confirman que los partidos ultraortodoxos (haredíes) han amenazado con boicotear las votaciones en la Knéset si no se acelera una ley que congele las órdenes de arresto contra los jóvenes que eluden el servicio militar, una exigencia que el primer ministro ha respaldado públicamente al afirmar que “los jóvenes haredíes quieren alistarse” y que las detenciones en yeshivás producen el efecto contrario. Paralelamente, ministros del ala más derechista, como la titular de Innovación, Gila Gamliel, han presentado un plan de “migración voluntaria” de palestinos desde Gaza con apoyo del Mosad, mientras el ministro de Energía, Eli Cohen, declaró que Israel controlará “el 100 por ciento” de la Franja. Estas iniciativas, sumadas a un proyecto de los colonos para establecer un centenar de asentamientos en la Zona A de Cisjordania —bajo administración palestina según los Acuerdos de Oslo—, reflejan la presión que el sector más radical ejerce sobre un gobierno debilitado en las encuestas.
Desde la óptica de la Autoridad Palestina, el plan de asentamientos ha sido denunciado como un “crimen de guerra sistemático” y una violación flagrante del derecho internacional. El Ministerio de Exteriores palestino subrayó que “la ocupación y la actividad de asentamientos en todas sus formas carecen de legitimidad” y constituyen la raíz de la ausencia de seguridad en Oriente Medio. En el plano internacional, la propuesta de reubicación de palestinos choca con los planes de paz impulsados por Washington, que contemplan el fin de las hostilidades sin desplazamientos forzosos. Analistas en El Cairo y Amán advierten que la combinación de anexión de facto, expansión de colonias y retórica de traslado forzoso dinamita cualquier horizonte de solución de dos Estados y alimenta la inestabilidad regional.
Con la campaña recién iniciada, el escenario electoral israelí se perfila como un plebiscito sobre la guerra, la relación con los ultraortodoxos y el futuro de la ocupación. Eisenkot, que formó parte del gabinete de guerra de Netanyahu hasta junio de 2024, se presenta como una alternativa de “liderazgo sionista honesto y digno”, pero su silencio sobre la cuestión palestina deja abierta la incógnita sobre el rumbo que imprimiría a las negociaciones. La votación está prevista para finales de octubre y, según los analistas, el resultado definirá no solo la continuidad del primer ministro más longevo de Israel, sino también la viabilidad de las actuales políticas de seguridad y asentamientos que mantienen al gobierno en el poder.
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El exjefe del Estado Mayor Eisenkot lanzó la campaña de su partido Yashar atacando al gobierno de Netanyahu, al que acusa de negarse a asumir responsabilidades por los fracasos y de profundizar las divisiones. Promete, si es elegido, una comisión estatal de investigación sobre el 7 de octubre y presenta las elecciones como decisivas para la seguridad y el alma de Israel.
El exjefe del ejército israelí Gadi Eisenkot lanzó su campaña electoral con el objetivo de desplazar al primer ministro Netanyahu. Califica al actual gobierno como el 'gobierno del 7 de octubre' y pide un nuevo capítulo, en medio de una reñida contienda política.
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