
Exgeneral Gadi Eisenkot desafía a Netanyahu en las urnas israelíes
El exjefe del Estado Mayor lidera las encuestas con su nuevo partido Yashar, mientras el primer ministro responde con una polémica campaña de desprestigio.
A tres semanas de las elecciones generales en Israel, el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot se ha consolidado como el principal rival del primer ministro Benjamin Netanyahu. Sondeos difundidos por el Canal 12 israelí sitúan a su partido Yashar —“recto” o “íntegro” en hebreo— con 23 escaños, uno por delante del Likud, y un 43 % de los consultados lo considera el candidato más apto para gobernar, frente al 34 % que respalda al actual mandatario. La contienda, prevista para el 27 de octubre, es leída por analistas en Tel Aviv como un referéndum sobre la gestión de Netanyahu tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la subsiguiente guerra en Gaza.
Eisenkot, de 66 años e hijo de inmigrantes marroquíes, construyó su carrera durante cuatro décadas en las Fuerzas de Defensa de Israel, donde fue uno de los artífices de la llamada “Doctrina Dahiya”, que según fuentes militares israelíes preconiza una respuesta desproporcionada contra infraestructura civil cuando grupos armados como Hezbolá operan desde zonas pobladas. Su plataforma electoral de diez puntos, detallada por su comando de campaña, incluye la creación de una comisión estatal que investigue las fallas de inteligencia del 7 de octubre, una nueva doctrina de seguridad nacional y una ley de servicio militar universal que obligaría también a judíos ultraortodoxos y ciudadanos árabes. En el plano institucional, promete proteger la independencia judicial, el Estado de derecho y la libertad de prensa, aunque su posición sobre el conflicto palestino-israelí permanece menos definida: ha calificado de irrelevante la creación de un Estado palestino tras los ataques de Hamás.
La irrupción de Eisenkot ha provocado una reacción directa del entorno de Netanyahu. En los últimos días, el primer ministro difundió en redes sociales un video generado por inteligencia artificial en el que se ve al exgeneral correr hacia un joven con una camiseta que dice “Unidad israelí” para luego desviarse y abrazar a un líder árabe. Diversas figuras públicas israelíes, entre ellas la exministra Limor Livnat y el ex portavoz militar Avi Benyahu, interpretaron la pieza como una burla al hijo de Eisenkot, muerto en combate en Gaza, y calificaron el gesto de “patético” y “monstruoso”. Desde la óptica de analistas en Jerusalén, el episodio refleja el tono de una campaña en la que el oficialismo busca erosionar la imagen de un rival que, pese a su falta de carisma, capitaliza el desgaste de una guerra prolongada y el reclamo de sectores laicos y de clase media por un liderazgo sobrio y responsable.
La contienda se desarrolla en un clima de profunda polarización. Mientras decenas de miles de israelíes han protestado para exigir una investigación independiente sobre la cadena de fallos que permitió la incursión de Hamás, la coalición de Netanyahu propone una comisión cuyos miembros serían designados por políticos. En ese contexto, la promesa de Eisenkot de restaurar la “unidad y las instituciones democráticas” encuentra eco en un electorado que, según encuestas de opinión en medios hebreos, prioriza la seguridad pero también la cohesión social. El resultado de los comicios del 27 de octubre definirá no solo la composición de la Knéset, sino la viabilidad de una agenda que, desde la perspectiva de observadores en Bruselas y Washington, podría reconfigurar las alianzas regionales de Israel en un momento de tensión extendida desde Gaza hasta el sur del Líbano.
| Prensa europea continental | −0.40 | critical |
|---|---|---|
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
Continental Europe judges Eisenkot as a low-charisma but effective candidate, while condemning Netanyahu for his personal attack on the opponent's dead son.
The bloc builds its credibility by alternating a detached analysis of Eisenkot's qualities with a direct moral accusation against Netanyahu, creating a contrast between technical competence and personal disloyalty.
The bloc (in the Swedish version) omits the polls showing Eisenkot ahead, weakening the factual basis of his rise.
The Atlantic bloc presents the electoral challenge as a referendum on Netanyahu's leadership, relying on polls to demonstrate Eisenkot's rising popularity.
The bloc makes its position plausible by citing precise numerical data (Channel 12 polls) and framing the competition as a choice between continuity and change, without taking an explicit stance.
The bloc omits the accusation that Netanyahu mocked Eisenkot's dead son, a factor that could sway voters.
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