
El oro rebota sobre los US$4.000 tras dato de inflación, pero encadena su cuarta semana a la baja
El alivio en las apuestas de alzas de tasas de la Fed impulsó una recuperación el viernes, aunque el metal acumula un descenso semanal de hasta el 4%.
El oro recuperó el nivel de los 4.000 dólares por onza troy el viernes y cerró con un alza de hasta el 1,2% en los futuros de agosto en Nueva York, después de que el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) de Estados Unidos —el indicador de inflación preferido por la Reserva Federal— se situara en línea con las estimaciones. El dato moderó las expectativas de un endurecimiento monetario más agresivo, debilitó al dólar y redujo los rendimientos de los bonos del Tesoro, ofreciendo un respiro al metal. Sin embargo, el repunte no evitó la cuarta caída semanal consecutiva: el oro perdió entre un 3,5% y un 4% en la semana, lastrado por la fortaleza previa del billete verde y por el temor a nuevas subidas de tipos.
El mecanismo de transmisión fue inmediato. El índice dólar, que mide la divisa estadounidense frente a una cesta de seis monedas, cedió un 0,3% el viernes tras haber alcanzado máximos de más de un año a mediados de semana. Los mercados monetarios recortaron ligeramente la probabilidad de un alza de tipos en septiembre —del 69% al 61%, según datos de CME—, aunque siguen descontando tres incrementos en lo que resta de 2025. Analistas en Londres explican que los diferenciales de tipos de interés entre las grandes economías continúan siendo el principal motor de los movimientos cambiarios y, por extensión, de las materias primas cotizadas en dólares.
El episodio tuvo repercusiones más allá del oro. El yen japonés se apreció un 0,1% hasta 161,60 por dólar, alejándose del umbral de 162 que muchos operadores consideran una línea roja para una posible intervención de las autoridades de Tokio. La inflación subyacente en la capital japonesa, que se aceleró en junio, llevó a algunos bancos a adelantar sus previsiones de subidas de tipos por parte del Banco de Japón. En el mercado energético, el crudo Brent cayó un 0,25% hasta 75,07 dólares por barril, acumulando un descenso semanal del 7%, a medida que se disipaban los temores de interrupción del suministro en el estrecho de Ormuz. Pese a las acusaciones de Washington contra Irán por lanzar drones e interceptar buques, el tránsito de petroleros se reanudó gradualmente, aliviando la presión alcista sobre los precios.
Desde Copenhague, analistas de Saxo Bank advierten que la ruptura técnica por debajo de los 4.000 dólares sigue pesando sobre el sentimiento, y que una caída hasta los 3.800 dólares podría desencadenar una nueva ola vendedora. En la misma línea, la consultora Capital Economics, con sede en Londres, vincula parte de la debilidad del oro al deterioro del apetito por el riesgo en los activos vinculados a la inteligencia artificial, y señala que la creciente correlación del metal con la renta variable sugiere que los precios aún tienen margen para descender en los próximos dieciocho meses. Por su parte, el analista jefe de mercado de Bybit en Singapur apunta que un cruce bajista de medias móviles podría reforzar el impulso negativo y exponer al oro al rango de 3.600 a 3.700 dólares en los meses venideros.
La atención se centra ahora en los próximos datos macroeconómicos y en las señales de la Reserva Federal, cuyo presidente, Kevin Warsh, ha reiterado que la estabilidad de precios es su prioridad. En el frente cambiario, los operadores vigilan de cerca la evolución del yen, ya que un debilitamiento adicional más allá de los 162 por dólar podría provocar la primera intervención de Japón en el mercado de divisas en años. Para el oro, el nivel de soporte clave se sitúa en los 3.800 dólares; una perforación de ese piso confirmaría un cambio de tendencia de mayor calado.
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El oro cerró al alza el viernes, respaldado por un dólar más débil y la caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro, luego de que los datos de inflación estadounidense moderaran las apuestas de subida de tasas. Sin embargo, el metal precioso registró una pérdida semanal superior al 3 %, su cuarta caída consecutiva. La recuperación diaria ofrece un alivio temporal, pero no modifica la tendencia negativa de corto plazo.
El oro se encamina a su cuarta pérdida semanal consecutiva, manteniéndose por debajo de los 4.000 dólares, presionado por un dólar fuerte y las expectativas de nuevas subidas de las tasas de interés estadounidenses. Los analistas señalan que el rápido cambio en las perspectivas de política monetaria sigue pesando sobre el metal precioso. La caída refleja un entorno en el que el billete verde y las apuestas restrictivas de la Fed dominan el sentimiento.
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