
El oro perfora los 4.000 dólares por onza y arrastra a la plata a mínimos de siete meses
El fortalecimiento del dólar y las expectativas de alzas de tasas en EE.UU. hunden los metales preciosos, con el oro cayendo por debajo de los 4.000 dólares por primera vez desde noviembre de 2025.
El oro al contado descendió este miércoles por debajo de los 4.000 dólares por onza troy, un umbral psicológico que no se perforaba desde noviembre de 2025. La sesión llevó al metal a mínimos de siete meses, con caídas intradía de hasta el 3,4% que situaron las cotizaciones en torno a 3.968 dólares. La plata acompañó el movimiento con un descenso superior al 5%, hasta los 58,44 dólares, su nivel más bajo desde diciembre, mientras el platino y el paladio registraron retrocesos de entre el 3,5% y el 5,5%. El índice DXY del dólar estadounidense escaló a máximos de trece meses, superando los 101,7 puntos, lo que encarece las materias primas denominadas en esa moneda para los tenedores de otras divisas.
La presión vendedora se explica por un giro en las expectativas de política monetaria de la Reserva Federal. Tras la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de la semana pasada, en la que el nuevo presidente Kevin Warsh mantuvo los tipos pero adoptó un tono restrictivo, los mercados pasaron de anticipar una sola subida de tasas este año a descontar hasta tres incrementos. Desde Zúrich, Giovanni Staunovo, analista de UBS, señaló que la debilidad de la demanda de inversión —medida por las tenencias de fondos cotizados— agrava el efecto del dólar fuerte. En Copenhague, Ole S. Hansen, responsable de materias primas en Saxo Bank, vinculó la caída a un dólar fortalecido en medio de una liquidación de acciones tecnológicas. La paradoja del oro como activo refugio se diluye: el metal, que no genera rendimiento, pierde atractivo cuando las tasas reales suben, y la guerra en Irán, que alimentó el repunte inflacionario, ha dado paso a señales contradictorias sobre las negociaciones de paz, restando impulso geopolítico.
La corrección acumulada desde el máximo histórico de 5.594 dólares registrado a finales de enero supera el 20%, lo que técnicamente configura un mercado bajista. Entidades financieras alemanas como Commerzbank y bancos de inversión estadounidenses —Goldman Sachs y Deutsche Bank— han recortado sus previsiones para el oro en el segundo semestre, situándolas ahora entre 4.300 y 4.900 dólares, lejos de los 5.400 proyectados anteriormente. No obstante, las compras sostenidas de los bancos centrales ofrecen un soporte estructural que, según operadores independientes, hace improbable un colapso por debajo de los 3.900 dólares. Para las economías exportadoras de metales, el descenso enciende alertas: un informe desde Acra sobre Ghana ilustra cómo una caída prolongada reduciría los ingresos por exportaciones, debilitaría las entradas de divisas y afectaría los ingresos fiscales por regalías mineras, un riesgo compartido por productores latinoamericanos como Perú, México y Colombia.
La atención se concentra ahora en la publicación, el jueves, del índice de gastos en consumo personal (PCE) en Estados Unidos, el indicador de inflación preferido por la Reserva Federal. Un dato que refuerce la narrativa de precios elevados podría consolidar las apuestas por nuevas alzas de tipos y prolongar la presión sobre los metales preciosos. En paralelo, los mercados seguirán monitorizando las conversaciones entre Washington y Teherán, cuyo desenlace determinará si el factor geopolítico recupera protagonismo o si la fortaleza del dólar continúa marcando el rumbo.
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El oro cayó a un mínimo de dos semanas mientras el dólar se disparaba ante las expectativas de nuevas subidas de tipos de la Fed. El precio al contado bajó un 0,5% hasta 4.087,68 dólares por onza, los futuros un 1,1%, con el billete verde en máximos de más de un año encareciendo el metal para los compradores extranjeros. Los operadores descuentan tres alzas este año y las señales contradictorias sobre las conversaciones entre EE.UU. e Irán añadieron cautela.
El oro se desplomó al imponerse un dólar estadounidense en alza y el aumento de los rendimientos del Tesoro sobre su atractivo como refugio seguro, con la liquidación intensificada por un retroceso de las acciones tecnológicas. El creciente escepticismo sobre las valoraciones infladas de la inteligencia artificial llevó a los inversores de vuelta al dólar, eclipsando el papel tradicional del oro como puerto seguro. El metal cayó más del 1,3% tras tocar brevemente un máximo intradía, revirtiendo ganancias previas.
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