
Diplomacia EE UU-Irán se reanuda en Suiza tras tregua en Líbano y firma de memorando
El enviado especial Steve Witkoff se desplaza a Ginebra para retomar las conversaciones técnicas, mientras Teherán exige el fin de los combates y ambas partes avanzan en un acuerdo de 14 puntos.
El enviado especial de Estados Unidos para misiones de paz, Steve Witkoff, viajó el viernes a Suiza para reactivar las negociaciones con Irán sobre un acuerdo nuclear y el fin de las hostilidades en Oriente Medio. Según fuentes oficiales citadas por medios estadounidenses, el yerno y asesor del presidente Donald Trump, Jared Kushner, ya se encontraba en el país alpino, mientras el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, evaluaba sumarse a las conversaciones. La reactivación del diálogo se anunció poco después de que Israel y Hezbolá pactaran un alto el fuego en Líbano el mismo viernes, condición que Teherán había fijado para avanzar en las tratativas.
Las rondas técnicas, inicialmente previstas para el 19 de junio en Ginebra, fueron postergadas debido a la escalada de violencia entre Israel y el movimiento chiita libanés. La Casa Blanca había anunciado que el vicepresidente J.D. Vance lideraría la delegación estadounidense, pero canceló su viaje sin precisar las causas. Desde Washington se atribuye la demora a la complejidad logística y a la volatilidad regional. Analistas en Europa señalan que la ventana diplomática se reabre gracias al cese de hostilidades en Líbano, que elimina un obstáculo insalvable para Irán.
El regreso a la mesa se sustenta en un memorando de entendimiento de 14 puntos firmado de forma remota el 17 de junio por Trump y su par iraní, Masoud Pezeshkian. El texto, según filtraciones recogidas por agencias asiáticas y latinoamericanas, contempla el fin de las operaciones militares en todos los frentes —incluido Líbano—, el levantamiento de sanciones y del bloqueo naval estadounidense, la reapertura del estrecho de Ormuz y un plazo de 60 días para negociar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní y las sanciones. La guerra, desatada el 28 de febrero tras bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel que acabaron con la vida del líder supremo Alí Jamenei, ha dejado miles de víctimas y tensiona los mercados energéticos globales.
Desde la óptica de Teherán, según declaraciones de su canciller Araqchi, el completo cese de las hostilidades en Líbano era un prerrequisito para cualquier diálogo. Asimismo, Irán insiste en preservar su capacidad de enriquecimiento de uranio y la eliminación total de las sanciones. En Washington, en cambio, se enfatiza la necesidad de verificar el desmantelamiento del programa nuclear y se mantiene la presión a través de plazos perentorios —el presidente Trump advirtió con “cosas malas” si no se alcanza un acuerdo en 15 días—. Observadores desde Madrid y Buenos Aires coinciden en que la reactivación del diálogo es frágil y depende de la consolidación de la tregua en Líbano y de la capacidad de las partes para trasladar los principios del memorando a compromisos verificables.
Las negociaciones en Ginebra aún no tienen una nueva fecha confirmada, pero el desplazamiento simultáneo de Witkoff y Kushner sugiere que los contactos exploratorios podrían comenzar de inmediato. El memorando fija un horizonte de 60 días para cerrar un tratado final, un calendario que ejercerá presión sobre ambos gobiernos. La comunidad internacional, incluyendo a potencias europeas y latinoamericanas con intereses en la estabilidad del precio del petróleo, sigue de cerca unas conversaciones que definirán la arquitectura de seguridad en Oriente Medio.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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La reanudación de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán está condicionada a un alto el fuego duradero en el Líbano. Irán ha indicado que su ministro de Asuntos Exteriores podría viajar a Suiza, pero insiste en un cese total de las hostilidades antes de cualquier reunión. La situación es fluida y el calendario anterior se trastocó.
Estados Unidos ha enviado un enviado especial a Suiza con el objetivo de reactivar las conversaciones diplomáticas con Irán y trazar un camino para poner fin a la guerra regional. Tras el alto el fuego en el Líbano, ambas partes se disponen a abordar cuestiones cruciales en un nuevo impulso por la paz. La medida se considera un paso vital hacia la desescalada.
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