
De Moscú a Beirut: la justicia aprieta a artistas e influencers por contenido sobre drogas
Multas en Rusia, cadena perpetua en Líbano y condenas en Nigeria muestran una ofensiva legal contra la apología de estupefacientes, mientras un rockero ruso vende su pasaporte para financiar a Ucrania.
El Tribunal del distrito Nikulinski de Moscú impuso una multa de 80.000 rublos al rapero David Nuríev, conocido como Ptakha, por propaganda de drogas a través de internet. La sanción, confirmada por la oficina de prensa de los tribunales moscovitas, se sustenta en tres canciones publicadas en la red social VKontakte. El fallo se produce en el marco de una ley que desde marzo de 2026 prohíbe en Rusia la mención de estupefacientes en medios, libros, música y cine sin un etiquetado especial. El músico negó la autoría de las publicaciones y argumentó ante el juez que realiza labores humanitarias con niños y combatientes en la zona de la operación militar especial en el Donbás.
En Oriente Medio, un tribunal penal del Monte Líbano condenó en ausencia a cadena perpetua con trabajos forzados al influencer George Hanna Dib, apodado “Dr. Food”, por fabricar narcóticos a base de cannabis y ocultarlos en galletas de su propia marca comercial para enviarlos al extranjero vía Turquía. La sentencia, dictada en marzo de 2026, incluye una multa de 120 millones de libras libanesas y la privación de derechos civiles. Según fuentes judiciales libanesas, el acusado sigue prófugo pese a varias operaciones de seguridad. En África Occidental, la Agencia Nacional para la Prohibición de las Drogas (NDLEA) de Nigeria informó que un tribunal federal en Kano condenó a siete años de prisión sin opción de multa a Ashiru Idris, de 28 años, por anunciar la venta de cannabis sativa en un video difundido en redes sociales.
Desde la óptica de analistas en Moscú, la multa a Ptakha se inscribe en una aplicación recurrente del artículo 6.13 del Código de Infracciones Administrativas ruso, que ya ha alcanzado a raperos como Big Baby Tape, OG Buda o Pharaoh. Las denuncias suelen partir de organizaciones como la Liga de Internet Seguro, que monitorea plataformas de streaming en busca de letras que mencionen sustancias ilícitas. En el caso libanés, la acusación sostiene que la red de “Dr. Food” explotó la reputación internacional de su marca para camuflar el tráfico, lo que según juristas en Beirut refleja un endurecimiento de la persecución penal cuando el narcotráfico se solapa con la influencia digital. En Kano, el comandante de la NDLEA calificó la sentencia como una advertencia a quienes promueven drogas en plataformas públicas, en un contexto donde las autoridades nigerianas buscan frenar la normalización del consumo a través de las redes.
En un giro que amplía el foco más allá de los estupefacientes, el cantante de la banda rusa “Tarakanы!”, Dmitri Spirin —declarado agente extranjero por el Ministerio de Justicia ruso— comenzó a subastar por páginas su pasaporte ruso a un precio inicial de 50 dólares, con el anuncio de que destinará lo recaudado a apoyar a Ucrania. Spirin, quien abandonó Rusia tras el inicio de la ofensiva militar y obtuvo la ciudadanía argentina, describió la acción como una “despedida simbólica” de su antigua nacionalidad, que no puede renunciar debido a un proceso penal en su contra. Mientras Ptakha apela a su labor social en el Donbás para mitigar la sanción, el caso de Spirin ilustra cómo la justicia rusa también alcanza a figuras culturales por actos de protesta política. Los expedientes permanecen abiertos: la multa a Ptakha es firme, “Dr. Food” sigue en busca y captura, y la subasta del pasaporte continúa generando reacciones en medios rusos.
| Prensa rusa y CEI | −0.70 | critical |
|---|---|---|
| Prensa del Golfo árabe | 0.00 | neutral |
| Prensa africana subsahariana | +0.60 | aligned |
Russia projects the artists' actions as attacks on sovereignty and morality, justifying repression as national defense.
The 'reprojection' technique shifts blame from individual acts to an external threat (Ukraine, West), legitimizing punishment.
Omitted is the context of free speech and that Ptakha's songs do not directly incite drug use but are interpreted as propaganda.
The Lebanese judiciary acts against organized crime, but Gulf press maintains a detached tone, recording the verdict without emphasis.
'Judicialization' reduces the event to a legal fact, avoiding politicization or moralizing.
Omitted is the context of corruption in Lebanon and enforcement difficulties that could undermine the verdict's credibility.
Nigeria stands as a bastion in the drug war, using the sentence to assert authority and deter future crimes.
'Personification of the state' presents Nigeria as a moral actor punishing evil, reinforcing institutional legitimacy.
Omitted is the debate on cannabis decriminalization and criticism of harsh penalties for minor offenses.
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