
De la recuperación de ballenas a un T-Rex en subasta: hitos de la historia natural
El repunte de ballenas jorobadas en Río, el regreso de un esqueleto centenario a un museo británico y el hallazgo del primer dinosaurio antártico confluyen en una semana de noticias sobre patrimonio natural.
La población de ballenas jorobadas que migran por la costa de Río de Janeiro se ha multiplicado desde unos 2.000 ejemplares hace cuatro décadas hasta aproximadamente 35.000 en la actualidad, acercándose a los niveles anteriores a la caza comercial. El cambio, atribuido por especialistas brasileños a la moratoria global de la Comisión Ballenera Internacional que entró en vigor en la temporada 1985/1986, ha impulsado una demanda creciente de excursiones de avistamiento en la bahía de Guanabara. Empresas como Rio Ocean Club ya ofrecen salidas en velero con biólogos a bordo, mientras el Proyecto Ballena Jorobada desarrolla una expedición científica hasta el 9 de julio para estudiar rutas, comportamiento y zonas de concentración de los cetáceos.
Ese contraste entre recuperación y fragilidad se refleja en el hemisferio norte. En el Museo Marítimo de Hull, Reino Unido, un esqueleto de ballena franca del Atlántico Norte —especie de la que sobreviven menos de 400 individuos— ha vuelto a exponerse tras una restauración de 20 millones de libras. El ejemplar, capturado en 1907 frente a Nueva York, pasó por el Museo Americano de Historia Natural y la Universidad de Cambridge antes de llegar a Hull en 1935. Su instalación, que tomó cinco días, permitirá a los visitantes recorrer el interior de la caja torácica cuando el museo reabra en agosto, ofreciendo un recordatorio tangible de una especie al borde de la extinción por colisiones con embarcaciones y enredos en artes de pesca.
El mercado de fósiles, por su parte, fija un nuevo umbral. La casa Sotheby’s subastará el 14 de julio en Nueva York a “Gus”, un Tyrannosaurus rex descubierto en 2021 en Dakota del Sur, con una estimación de entre 20 y 30 millones de dólares, la más alta jamás asignada a un dinosaurio. El esqueleto, de 11,6 metros de largo y completo en un 63 %, se suma a una tendencia de precios récord: en 2024, un estegosaurio alcanzó 44,6 millones y en 2020 otro T-Rex, “Stan”, se vendió por 31,8 millones. Mientras el comercio de grandes fósiles genera debate, la paleontología académica suma un hallazgo silencioso pero significativo: una vértebra de titanosaurio recogida en 1985 en la isla James Ross, Antártida, y archivada durante cuarenta años en el British Antarctic Survey, ha sido confirmada como el primer hueso de dinosaurio descubierto en el continente helado. El fósil, descrito en Acta Palaeontologica Polonica, refuerza la hipótesis de que la península antártica sirvió de corredor para la dispersión de estos saurópodos desde Sudamérica hacia Nueva Zelanda, sin pasar por Australia.
En la costa central de Chile, la conservación adopta un modelo privado. El Parque Tricao, en Santo Domingo, restauró 100 hectáreas de quebradas y un humedal reconocido por la autoridad ambiental en 2013, creando además el aviario de vuelo libre más grande de Sudamérica con más de 800 aves de 50 especies. La fundación sin fines de lucro que lo administra se financia con aportes privados y entradas, y opera un centro de rescate para fauna no liberable. En un país donde la ley de humedales urbanos data de 2020, la iniciativa es observada por analistas regionales como un ejemplo de cómo la gestión particular puede complementar las políticas públicas frente a la pérdida de biodiversidad y los efectos del cambio climático.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
2 grupos editoriales · 5 idiomas
Las ballenas jorobadas están regresando con fuerza frente a Río de Janeiro, con una población que pasó de unos 2.000 a casi 35.000 ejemplares en cuatro décadas, impulsando el auge del avistamiento turístico. Un esqueleto de ballena franca del Atlántico Norte de 119 años fue meticulosamente restaurado y reinstalado en un museo británico tras una renovación de 20 millones de libras. Estos avances celebran la recuperación de los gigantes marinos y el valor perdurable del patrimonio natural.
Un esqueleto de Tyrannosaurus rex excepcionalmente completo, llamado 'Gus', saldrá a subasta con un estimado de hasta 30 millones de dólares, el más alto jamás fijado para un dinosaurio. La venta convierte un tesoro científico en un artículo de lujo, lo que genera escepticismo sobre la mercantilización del patrimonio natural. Mientras la casa de subastas destaca el estado impecable del fósil, el evento subraya un mercado donde la prehistoria se encuentra con las altas finanzas.
Amplía tu mirada
Trump estrena el Air Force One donado por Catar entre críticas éticas y de seguridad
10 idiomas · 26 medios
Desde Economy & MarketsOpenAI ofrece al gobierno de Trump una participación del 5% para compartir la riqueza de la IA
10 idiomas · 23 medios
Desde TechnologyIndia frena el lanzamiento de los nombres de usuario en WhatsApp por temor a fraudes
4 idiomas · 13 medios