
Cuba sufre su tercer apagón nacional en diez días bajo el bloqueo petrolero de EE.UU.
La isla, con 10 millones de habitantes, enfrenta una crisis energética sin precedentes mientras Washington intensifica las sanciones y el turismo se desploma.
El sistema eléctrico nacional de Cuba colapsó este martes por tercera vez en menos de diez días, dejando sin suministro a los 9,6 millones de habitantes de la isla. La desconexión total a las 11:05 hora local se debió a la salida repentina de una central termoeléctrica que desequilibró la frágil red. En los dos apagones anteriores, ocurridos la semana pasada, la empresa estatal UNE tardó más de 24 horas en restablecer el servicio, mientras en La Habana los cortes superaron las 30 horas consecutivas y en las provincias se prolongaron durante días.
La crisis energética es el resultado de una infraestructura con más de 40 años de antigüedad y de la escasez de combustible, agravada desde enero por el bloqueo petrolero impuesto por la Administración Trump. Washington interrumpió los envíos de crudo desde Venezuela —principal proveedor histórico— y presionó a México para que suspendiera sus exportaciones. Solo un cargamento ruso de 100.000 toneladas llegó en marzo, cuyas reservas ya se han agotado. La falta de diésel para los generadores de respaldo ha dejado al sistema sin margen de maniobra ante las averías frecuentes de las siete centrales térmicas que sostienen la red.
En paralelo, Estados Unidos anunció el lunes nuevas sanciones que incluyen al Ministerio de Turismo cubano y a nueve entidades estatales vinculadas a la importación de combustibles, el transporte marítimo y las milicias paramilitares. La medida, enmarcada en una campaña de “máxima presión” para forzar reformas políticas, ha profundizado el aislamiento económico de la isla. El turismo, otrora motor de divisas, se ha desplomado: en los primeros cinco meses de 2026 la llegada de visitantes cayó un 58% respecto al año anterior, con apenas 360.000 turistas, y la ocupación hotelera en el primer trimestre no alcanzó el 13%. Desde La Habana se denuncia un “bloqueo genocida”, mientras que en Washington se insiste en que las sanciones buscan promover un “futuro mejor” para los cubanos.
Las tensiones sociales aumentan con cada apagón. En los barrios más afectados, los residentes golpean cacerolas y queman basura en señal de protesta. Las conversaciones bilaterales no registran avances, según admitió el canciller cubano a finales de junio. En este contexto de asfixia económica, el gobierno explora vías heterodoxas para atraer inversión: según informaciones procedentes de Emiratos Árabes Unidos, un grupo empresarial de ese país negocia con la familia Trump la construcción de un complejo turístico de lujo en Cayo Santa María, con la anuencia de un nieto de Raúl Castro. La próxima prueba para el sistema eléctrico será su capacidad de resistir la temporada de huracanes sin acceso a nuevos suministros de combustible.
| Prensa rusa y CEI | −0.80 | critical |
|---|---|---|
| Prensa del Golfo árabe | 0.00 | neutral |
| Prensa europea continental | −0.30 | critical |
| Prensa latinoamericana | −0.90 | critical |
Cuba, a Russian ally, is being strangled by US sanctions that have caused the third blackout in nine days. The US blockade is the sole cause of the energy collapse.
The bloc presents the blackout as a direct consequence of US sanctions, omitting any internal factors, thereby projecting all responsibility onto the United States.
The bloc omits the role of Cuba's aging infrastructure and the fact that authorities have not disclosed the cause, focusing exclusively on US sanctions.
The blackout is a fact; no cause is assigned. The event is reported without attribution.
By omitting any causal explanation, the bloc presents the event as an isolated incident without political context, maintaining neutrality.
The bloc omits any mention of US sanctions or the aging infrastructure, leaving the event unexplained.
The US oil blockade is directly causing the repeated blackouts in Cuba, crippling its aging infrastructure.
The bloc establishes a clear causal chain from US sanctions to infrastructure collapse, using the phrase 'as a consequence' to make the link seem inevitable.
The bloc omits the role of internal Cuban factors such as lack of maintenance or the recent Turkish aid, focusing solely on US responsibility.
Washington's blockade is directly responsible for the suffering of the Cuban people, as the third blackout in nine days shows.
The bloc uses emotional language ('suffers', 'paralyze') and directly attributes the crisis to US sanctions, creating a narrative of victimhood and external aggression.
The bloc omits any mention of internal Cuban factors such as infrastructure age or lack of maintenance, and also omits the fact that the government has not disclosed the cause, instead assuming blame.
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