
Cuatro soldados israelíes muertos en Líbano desatan llamados a represalias masivas y ponen a prueba el alto el fuego
La muerte de un comandante de batallón y tres soldados en una emboscada de Hezbolá desencadena bombardeos israelíes que dejan al menos 18 civiles muertos y amenaza el frágil acuerdo de cese de hostilidades entre Washington y Teherán.
El ejército israelí confirmó este viernes la muerte de cuatro de sus soldados, entre ellos el teniente coronel Dor Guedalia Ben Simhon, comandante del batallón blindado 52, durante combates en el sur de Líbano. El incidente se produjo cuando su tanque fue alcanzado cerca de la localidad de Kfar Tebnit, en el marco de lo que el propio mando militar describió como enfrentamientos “difíciles y complejos” con Hezbolá. De forma simultánea, Israel lanzó una ola de intensos bombardeos aéreos y de artillería sobre la región de Nabatieh y aldeas aledañas que, según el Ministerio de Salud libanés, causó al menos 18 muertos y 33 heridos en viviendas habitadas. La escalada ocurre apenas dos días después de que Estados Unidos e Irán firmaran un memorando de entendimiento concebido para poner fin a las hostilidades en todos los frentes, incluido el libanés.
Desde Jerusalén, la respuesta política se expresó en términos de máxima dureza. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, conocido por sus posturas de línea dura, declaró que “Líbano debe arder por completo”, mientras que el titular de Finanzas, Bezalel Smotrich, instó a “abrir las puertas del infierno”. Fuentes de seguridad israelíes, citadas por la prensa local, indicaron que el establishment militar debate distintas opciones de represalia, entre ellas bombardeos contra el suburbio meridional de Beirut (Dahieh), aunque sin una decisión final. Un asesor del primer ministro Benjamín Netanyahu afirmó, según un medio estadounidense, que Israel no se considera vinculado por la cláusula relativa a Líbano del acuerdo entre Washington y Teherán, y que no se retirará de las zonas que controla en el sur hasta que Hezbolá sea desarmado por completo. En Washington, el vicepresidente J. D. Vance criticó a miembros del gobierno israelí por atacar al presidente Donald Trump a raíz del pacto, y advirtió que Israel no debería enemistarse con su único aliado sólido. Por su parte, Hezbolá reivindicó la emboscada: afirmó que atrajo a una fuerza blindada israelí hacia una “zona de muerte” y destruyó tres tanques Merkava con misiles guiados, para luego atacar a una unidad de rescate.
Los bombardeos nocturnos, calificados por la agencia oficial libanesa como los más violentos desde el inicio de la tregua, alcanzaron edificios residenciales en múltiples municipios y provocaron víctimas civiles, entre ellas ocho fallecidos en Haruf y cuatro en la zona de Al-Ashmia. El ejército israelí justificó las operaciones como respuesta a “violaciones repetidas y continuas” del alto el fuego por parte de Hezbolá y aseguró que continúa atacando infraestructura del grupo. La escalada también repercutió en la agenda diplomática: las conversaciones entre Estados Unidos e Irán mediadas por Suiza, previstas para la misma jornada, fueron aplazadas. Según fuentes diplomáticas estadounidenses citadas por la prensa, las exigencias de Teherán respecto a Líbano motivaron la postergación, lo que sitúa el frente libanés como un punto central de fricción en el diálogo bilateral.
El memorando del 17 de junio buscaba una desescalada en varios teatros, pero su aplicación en Líbano tropieza con obstáculos inmediatos. Israel insiste en un mecanismo de seguridad supervisado por Estados Unidos y coordinado con su propio ejército, rechaza cualquier arreglo a cargo de autoridades libanesas o de Naciones Unidas y exige conservar libertad de acción militar. Desde la óptica de Teherán, el acuerdo abarca Líbano y, según declaraciones recogidas por la prensa iraní, no contempla el abandono de Hezbolá. Analistas en capitales europeas advierten que la divergencia entre las exigencias de seguridad israelíes y el marco diplomático pactado amenaza con hacer colapsar el alto el fuego. El gabinete de seguridad israelí tiene previsto reunirse para definir el alcance de la respuesta, mientras los canales diplomáticos permanecen activos pero bajo una presión extrema. Las próximas horas serán determinantes para saber si la escalada se contiene o deriva en una confrontación de mayor envergadura.
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A pesar del alto el fuego, el enemigo sionista intensificó los bombardeos aéreos y de artillería contra localidades del sur del Líbano, cometiendo masacres que mataron al menos a 18 civiles e hirieron a decenas, mientras la resistencia repelió un intento de avance e infligió pérdidas a las fuerzas israelíes, incluido un oficial de alto rango.
El régimen sionista lanzó fuertes ataques contra el sur y el este del Líbano, matando al menos a 16 ciudadanos, pero los combatientes de Hezbolá contraatacaron con ferocidad, infligiendo una severa derrota a las fuerzas israelíes y destruyendo tanques, en lo que la resistencia calificó como una epopeya al estilo de Karbala.
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