
Autodefensa, tecnología y justicia por mano propia: una serie de episodios violentos en cuatro continentes
Desde una descarga eléctrica para frustrar un robo en Argentina hasta agresiones a policías en Bangladesh, varios incidentes recientes reflejan el recurso ciudadano a la fuerza ante el delito.
En menos de una semana, una serie de episodios de violencia callejera registrados en América Latina, Asia y Europa volvió a poner en primer plano el uso de dispositivos de autodefensa y la llamada “justicia por mano propia”. Los casos, captados en su mayoría por cámaras de seguridad, abarcan desde un intento de robo frustrado por una descarga eléctrica en el conurbano bonaerense hasta la agresión colectiva a un agente de policía en el sur de Bangladesh.
En la provincia de Buenos Aires, dos hechos distintos dejaron imágenes que se viralizaron. En La Plata, dos delincuentes en moto abordaron a un adolescente que regresaba de la escuela en el barrio de Los Hornos; lo golpearon para robarle la mochila, pero el menor logró escapar corriendo a plena luz del día, según informes de medios locales y registros fílmicos. En Remedios de Escalada, partido de Lanús, una tatuadora identificada como Débora activó a distancia un dispositivo conocido como “shockbag” —una correa en el asiento que emite 6000 voltios— luego de que dos motochorros la despojaran de su vehículo. La descarga derribó al conductor y ambos asaltantes huyeron a pie; la mujer recuperó la moto. La Fiscalía de Instrucción N.º 6 de Avellaneda-Lanús inició actuaciones de oficio, aunque no hubo denuncia formal.
En Brasil, la Policía Civil de Paraná identificó a cuatro hombres que agredieron físicamente a dos personas tras un accidente de tránsito en Ponta Grossa. De acuerdo con la investigación, los agresores buscaban al conductor de un automóvil blanco que momentos antes había rozado a un motociclista amigo del grupo y luego chocado contra un muro. Un vecino que se acercó a auxiliar al conductor fue atacado por error, al ser confundido con un acompañante. Los cuatro identificados responderán por lesiones corporales y “ejercicio arbitrario de las propias razones”, figura que sanciona a quien intenta resolver un conflicto por fuera de las vías legales. Las autoridades buscan aún a otros dos implicados. En Bangladesh, un caso con ecos similares: en Keshabpur, el propietario de una motocicleta robada y un grupo de jóvenes exigieron al policía que la había recuperado que se la entregara sin proceso judicial. Ante la negativa, golpearon al agente y se llevaron el vehículo por la fuerza. La policía local recuperó nuevamente la moto, detuvo a una persona por tenencia del rodado sustraído y mantiene operativos para capturar a los agresores, según fuentes policiales citadas por medios bengalíes.
En Rusia, un hombre fue brutalmente golpeado por un grupo de adolescentes en la localidad de Múrino, en la periferia de San Petersburgo, tras hacerles una observación sobre su conducta. Imágenes difundidas por canales locales muestran a la víctima en el suelo entre dos vehículos mientras su esposa intenta detener la agresión. Vecinos alertaron a la policía; al llegar un furgón policial, los menores huyeron. La policía de San Petersburgo y la región de Leningrado confirmó la detención de dos personas, mientras la esposa del agredido declaró que los atacantes parecían estar ebrios o bajo efectos de sustancias.
En todos los casos las investigaciones continúan y no se ha reportado un saldo definitivo de heridos graves. Las autoridades de las distintas jurisdicciones coincidieron en advertir que la resolución de conflictos por vías extrajudiciales agrava la inseguridad y expone a los ciudadanos a consecuencias penales.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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En Argentina y Brasil, los ciudadanos recurren cada vez más a dispositivos de autodefensa como los electroshock para repeler a los ladrones de motos. Los videos muestran a víctimas activando inmovilizadores o tasers, obligando a los delincuentes a huir. La policía investiga e identifica a los sospechosos, pero la tendencia refleja una creciente alarma por la delincuencia callejera.
En Bangladesh, una turba agredió a agentes de policía para recuperar por la fuerza una motocicleta robada ya recuperada, eludiendo los procedimientos legales. El propietario y sus cómplices golpearon a un agente y se llevaron el vehículo, lo que obligó a la policía a realizar una nueva redada para recuperarlo y arrestar a un sospechoso. Las autoridades persiguen ahora a los atacantes y condenan la acción como un asalto a las fuerzas del orden.
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