
Australia enfrenta la amenaza del H5N1: casos en aves silvestres y fallos en la respuesta oficial
La detección de al menos cuatro casos confirmados de gripe aviar H5N1 en aves marinas migratorias en las costas sur y oeste del país activa protocolos de bioseguridad, mientras un error en la línea de emergencia oficial expone fisuras en la preparación.
La confirmación de casos de influenza aviar altamente patógena H5N1 en aves silvestres de Australia Occidental y Australia Meridional marca un punto de inflexión para un continente que hasta ahora había permanecido libre del virus. Los ejemplares afectados —petreles gigantes y págalos subantárticos— son aves marinas migratorias halladas cerca de Esperance y en otras localidades costeras. Las autoridades veterinarias han confirmado al menos cuatro positivos y mantienen bajo análisis otras dos muestras sospechosas, sin que se haya documentado por el momento transmisión a granjas avícolas ni mortandades masivas. El riesgo para la salud humana se considera bajo, según la jefa veterinaria del país, Beth Cookson.
La irrupción del patógeno activa una carrera contrarreloj en los sectores productivos y de conservación. La industria avícola, valorada en miles de millones de dólares, ha comenzado a confinar sus animales en las zonas de riesgo, mientras los productores de Queensland observan con inquietud la evolución de los focos. En paralelo, los ecólogos advierten del peligro existencial que el virus representa para las quince especies de patos nativos, ya diezmadas por la degradación de humedales, la sequía y la caza recreativa. Datos del Estudio de Aves Acuáticas del Este de Australia muestran una caída de las poblaciones de patos desde casi 900.000 ejemplares en 1984 a menos de 100.000 en 2022, una tendencia que el H5N1 podría acelerar si alcanza los últimos refugios de especies como el pato de pico azul o el pato almizclero.
La respuesta institucional ha mostrado contradicciones. Científicos ciudadanos de Australia Meridional denunciaron que la línea telefónica oficial de emergencia para enfermedades animales les indicó recoger un cadáver de cormorán, en abierta contradicción con la directriz gubernamental de no tocar aves enfermas o muertas. La ministra de Industrias Primarias del estado, Clare Scriven, ordenó una investigación y aseguró que se ha reiterado al personal la obligación de proporcionar información actualizada. El episodio ha avivado las críticas sobre la preparación frente a una amenaza que, según conservacionistas, exige una movilización comunitaria más amplia. El excientífico jefe de Queensland, Hugh Possingham, ha propuesto capacitar a la extensa red de observadores de aves voluntarios para reforzar la vigilancia, una idea que los virólogos condicionan a protocolos estrictos de bioseguridad para evitar exposiciones humanas.
Más allá de la gripe aviar, el país afronta otros frentes de bioseguridad. En Australia Occidental, el escarabajo barrenador polífago —un insecto de dos milímetros originario del sudeste asiático— ha destruido miles de árboles en Perth y representa una amenaza latente para los icónicos higuerones de Brisbane y la industria del aguacate en el norte de Queensland. Expertos del Consejo de Especies Invasoras subrayan que, una vez detectada la plaga, el margen de respuesta se reduce a días, no meses. La reunión prevista entre el Departamento de Industrias Primarias y el sector veterinario, así como los resultados de laboratorio pendientes sobre los casos sospechosos de H5N1, constituyen los próximos hitos para calibrar la capacidad de contención del país.
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La respuesta de Australia a la gripe aviar H5N1 ha estado marcada por contradicciones y alarma: voluntarios ciudadanos habrían sido instados a recoger aves muertas en contra de las recomendaciones oficiales, lo que plantea dudas sobre la gestión de la bioseguridad. El virus supone una amenaza existencial para las 15 especies de patos autóctonos, ya presionadas por la pérdida de hábitat y la caza. Crecen los llamamientos a una mejor coordinación y a la participación comunitaria para evitar una crisis más amplia.
Se han confirmado al menos cuatro casos de gripe aviar H5N1 en aves silvestres en Australia, con un quinto sospechoso. Las autoridades veterinarias afirman que no hay indicios de mortandad masiva ni de propagación a las aves de corral. El tono es descriptivo y se limita a informar de los hechos esenciales.
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