
El tercer amor de Aamir Khan: una boda íntima y los votos que emocionaron a la India
El actor selló su matrimonio con Gauri Spratt en un registro civil hogareño, mientras la familia Kapoor celebraba otra unión con música y mehendi.
En su salón de Bombay, rodeada por los tres hijos del actor y su propia madre, Gauri Spratt miró a Aamir Khan y pronunció: “Te tomo como mi protector, mi refugio, como mi legítimo esposo”. Él, con un sencillo kurta blanco, le tomó la mano y la besó. El gesto, captado en un vídeo que circuló de inmediato en redes, condensó la esencia de una boda que el propio Khan había anticipado como “muy simple, solo un registro en casa”. La ceremonia del 5 de julio, celebrada bajo las lluvias del monzón, reunió apenas a un centenar de personas entre familiares y amigos íntimos —el director Ashutosh Gowariker, el exjugador de críquet Irfan Pathan— en una villa de Bandra. Nada de grandes escenarios ni multitudes; los hijos del actor, Azad, Junaid e Ira, supervisaron incluso el menú, revelan fuentes cercanas.
El enlace marca la tercera apuesta por el matrimonio de una de las mayores estrellas de Bollywood, y ocurre en un momento en el que la prensa india y el público releen con ironía una vieja broma de Salman Khan: “Aamir es un perfeccionista: hasta que no logre que el matrimonio sea perfecto, lo seguirá intentando”. Sus dos uniones previas, con Reena Dutta y la directora Kiran Rao, terminaron en divorcio pero se han transformado en un modelo de coparentalidad que incluye proyectos compartidos como la Fundación Paani. Ahora, con Gauri Spratt —una estilista bengalí con quien se reencontró en 2024 tras veinticinco años de amistad—, Khan dice sentirse “asentado”. La discreción del festejo, sin embargo, no amenguó la curiosidad mediática: la primera imagen oficial, con la pareja firmando el registro civil flanqueados por niños que aún llevan camisetas de fútbol, dio la vuelta al mundo hispanohablante, donde el cine indio cuenta con legiones de seguidores.
La semana nupcial no fue solo cosa de Khan. En otra residencia de Bombay, la familia Kapoor se congregó para el mehendi de Anshula Kapoor, hija del productor Boney Kapoor, que contrae matrimonio con Rohan Thakkar. Las hermanastras Janhvi y Khushi prepararon una velada con música en vivo y flores de caléndula; el novio sorprendió a la novia bailando “Mehndi Laga Ke Rakhna”. Imágenes compartidas por la prima Sonam Kapoor y el influencer Orry mostraron a los hermanos Arjun, Janhvi y Khushi riendo juntos, un recordatorio de cómo los clanes del cine indio siguen escenificando sus alianzas en celebraciones que, aunque mediáticas, buscan el calor de lo doméstico.
Desde la óptica de sociólogos en Nueva Delhi, la avalancha de bodas íntimas de celebridades refleja un giro generacional: las estrellas de la industria —antes acostumbradas a fastuosos eventos con miles de invitados— ahora privilegian la privacidad y el control de su imagen. En el caso de Khan, la presencia de sus exesposas no fue registrada, pero sí la de todos los hijos y la madre del actor, quien observó la ceremonia desde un sofá. “Es una nueva etapa, y todos queremos que funcione”, había comentado el propio Khan a la prensa, sin dramatismo. La frase resuena en un país donde el divorcio aún carga con estigmas que el cine comercial ha ayudado a matizar.
La última imagen de la jornada la dejó un vídeo de Irfan Pathan: Aamir y Gauri, ya marido y mujer, bailan abrazados mientras los invitados aplauden. Sin coreografías ensayadas ni focos, solo dos personas girando lentamente en medio de su sala. A su alrededor, los hijos ríen, y por las ventanas se cuela el olor a tierra mojada del monzón. La escena encapsuló lo que el actor había pedido ese día: “bendiciones para que el camino sea bueno”. Y, tal vez, la larga búsqueda del matrimonio perfecto se detuvo un instante en ese abrazo.
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We report these weddings as part of our cultural fabric: quiet, traditional, and familial.
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