
Witkoff viaja a Suiza para la primera ronda de negociaciones nucleares con Irán
El enviado especial de Trump y Jared Kushner se trasladan a Ginebra, mientras Teherán condiciona la participación de su canciller a un cese de hostilidades en Líbano.
El enviado especial del presidente estadounidense, Steve Witkoff, se encuentra en ruta hacia Suiza para iniciar la primera ronda de conversaciones directas con Irán sobre un posible acuerdo nuclear, según confirmaron fuentes oficiales estadounidenses a la prensa. Jared Kushner, yerno y asesor del mandatario, ya se halla en territorio suizo. El movimiento se produce tras la firma electrónica, el 18 de junio, de un memorando de entendimiento que puso fin al conflicto militar iniciado el 28 de febrero y estableció un plazo de 60 días para negociar un pacto definitivo que abarque el programa nuclear iraní, las sanciones y la desescalada regional.
Desde Washington se subraya que la delegación estadounidense, que originalmente iba a encabezar el vicepresidente J. D. Vance —quien canceló su viaje por “complicaciones logísticas”—, busca un diálogo directo y un acuerdo sin cláusulas de caducidad que exija el cese total del enriquecimiento con fines militares. La Casa Blanca ha reiterado que Vance está dispuesto a viajar “a la primera oportunidad”. Por su parte, el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqaei, afirmó que Teherán “no tiene prisa” por reunirse tras la firma remota del memorando, pero que se están ultimando los preparativos para celebrar conversaciones en los próximos días. El ministro de Exteriores, Abás Araqchí, planea asistir, aunque fuentes cercanas a la negociación advierten que su presencia dependerá de que se consolide un alto el fuego entre Israel y Hezbolá en Líbano. Catar, que ha ejercido de mediador, ha enviado a su primer ministro a Suiza para facilitar el proceso.
El memorando de 14 puntos, rubricado a distancia por los presidentes Donald Trump y Masoud Pezeshkian, compromete a ambas partes a levantar el bloqueo naval estadounidense, restaurar la navegación en el estrecho de Ormuz y compensar a Irán por los daños de la guerra. Asimismo, fija el marco para resolver la cuestión nuclear en 60 días, un plazo que analistas en Oriente Medio consideran ajustado dada la desconfianza mutua y la complejidad técnica. Según estimaciones de inteligencia occidentales, Irán dispone de unos 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 %, un nivel cercano al umbral de uso militar, lo que añade presión a las conversaciones.
Los contactos de 2025 y principios de 2026 —cinco rondas indirectas en Omán y encuentros en Mascate, Ginebra y Roma— se vieron interrumpidos por ataques israelíes contra instalaciones nucleares iraníes y por lo que Teherán calificó como violaciones del cese de hostilidades por parte de Washington. La discrepancia central sigue siendo el formato: Estados Unidos insiste en negociaciones cara a cara y en la renuncia total al arma atómica, mientras que Irán, escéptico tras experiencias previas, solo acepta consultas indirectas con mediadores y exige el levantamiento completo de las sanciones. El estado actual del expediente apunta a un reinicio inminente de las conversaciones técnicas en Suiza, aunque la fecha exacta sigue sin confirmarse y su avance estará condicionado por la evolución de la seguridad en Líbano y el cumplimiento de los primeros pasos del memorando.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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El viaje del enviado estadounidense a Suiza para las conversaciones nucleares con Irán se ha pospuesto, según fuentes diplomáticas, porque Teherán intenta imponer su interpretación de una cláusula relativa al Líbano. Esta maniobra se considera una táctica iraní habitual para ganar tiempo mientras mantiene a sus representantes regionales. Los círculos de seguridad israelíes ven el proceso diplomático con profundo escepticismo, vinculando cualquier acuerdo nuclear con las actividades desestabilizadoras de Irán a través de Hezbolá.
La misión del enviado estadounidense a Suiza se enmarca como parte de una narrativa más amplia de victoria estadounidense, con el expresidente Trump describiendo el memorando preliminar como una 'rendición incondicional iraní'. El informe destaca la afirmación de Trump de que el conflicto con Irán fue la más difícil de las ocho guerras que terminó, presentando el compromiso diplomático como un triunfo de la presión estadounidense. Esta perspectiva resuena en sectores del mundo árabe que ven con hostilidad las ambiciones regionales de Irán.
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