
Un manual con la firma de Medvédev y el eco de un funeral: la educación global se reescribe
Mientras Rusia lanza un nuevo libro de texto de ciencias sociales editado por Dmitri Medvédev, los Emiratos inician exámenes electrónicos, Irán pospone pruebas por un duelo nacional y Brasil divulga los resultados del Enem.
En una sala del foro jurídico de San Petersburgo, el ministro de Educación ruso, Serguéi Kravtsov, alzó un ejemplar recién impreso del nuevo manual de ciencias sociales para alumnos de 9.º y 10.º grado. «El anterior curso era abstracto y poco interesante», dijo ante los asistentes; «ahora es un curso aplicado, muy calibrado». A su lado, el asistente presidencial Vladímir Medinski calificó el viejo libro de texto de «desafortunado» y elogió el sentido práctico del nuevo, subrayando que su editor no es otro que Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad. La vicepresidenta de la Duma, Irina Yárovaya, confesó haberlo leído «con gran interés profesional y placer humano». La escena, entre elogios oficiales y tapas brillantes, condensa un giro pedagógico de largo alcance.
El manual forma parte de una reforma que reduce la enseñanza de ciencias sociales de seis años a solo tres (de 9.º a 11.º grado) y duplica las horas de historia. Sus páginas incluyen capítulos sobre valores tradicionales, críticas a las élites occidentales y definiciones de «desinformación» y «noticias falsas». El proyecto, concebido por las autoridades como una respuesta sistémica a los desafíos de Occidente, busca forjar un «sistema educativo soberano» y un horizonte patriótico común. En paralelo, el ministro Kravtsov anunció que el examen estatal unificado (EGE) de la materia se modificará dentro de dos años y que se introducirá una prueba oral de historia en 9.º grado. Docentes rusos han expresado su preocupación por la suficiencia de un curso tan comprimido para los exigentes exámenes de acceso a la universidad.
Esa misma semana, el pulso de la evaluación escolar resonó en otras latitudes con acentos muy distintos. En los Emiratos Árabes Unidos, miles de estudiantes de 5.º a 12.º grado encendieron sus ordenadores para rendir exámenes electrónicos de fin de curso, mientras el ministerio exhortaba a las familias a garantizar silencio, sueño y una alimentación saludable, y advertía de sanciones disciplinarias para quienes facilitaran el fraude. En Bangladés, las pruebas semestrales de secundaria se reprogramaron del 1 al 16 de julio por «razones inevitables». En Irán, la Universidad Shahid Beheshtí pospuso dos semanas sus exámenes finales para no coincidir con la ceremonia de despedida del cuerpo de un «líder muyahid de la Revolución Islámica» y con el examen nacional de maestría. En Brasil, el Ministerio de Educación hizo públicos los resultados del Enem 2025 por escuela, con una redacción cuyo tema —«Perspectivas sobre el envejecimiento en la sociedad brasileña»— invitaba a los jóvenes a pensar el país desde su pirámide demográfica.
Estos movimientos simultáneos revelan que los sistemas educativos no solo miden conocimientos: escenifican las prioridades íntimas de cada sociedad. En Rusia, el libro editado por Medvédev convierte la asignatura en vehículo de un relato estatal sobre la identidad y la información. En el Golfo, el examen digital se envuelve en un ritual de disciplina familiar y control técnico. En Irán, el calendario académico se dobla ante el duelo nacional. Analistas latinoamericanos observan que la transparencia brasileña al divulgar datos por colegio contrasta con la opacidad de otros sistemas, mientras el tema de la redacción refleja un país que empieza a interrogarse sobre su propio envejecimiento. En San Petersburgo, el nuevo manual lleva en su índice un capítulo titulado «Rusia en el camino hacia el futuro»; en Dubái, el silencio de las aulas solo lo rompe el clic de los teclados. Ambos gestos, distantes en el mapa, coinciden en un mismo pulso: cada generación es evaluada según el relato que una sociedad elige contar sobre sí misma.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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En Irán, los exámenes universitarios se pospusieron para permitir la participación en el funeral de un líder revolucionario, entrelazando deber político y tradición. El aviso oficial de la universidad justifica el retraso con eventos nacionales y logísticos, sin tono polémico.
En Rusia, el ministerio de Educación presentó nuevos manuales de estudios sociales como un triunfo de contenido práctico y alineado con el Estado, al tiempo que anunció futuros cambios en el examen nacional. La narrativa enfatiza la modernización y el arraigo patriótico, ignorando cualquier interrupción global por funerales políticos.
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