
Trump: petroleros empiezan a salir de Ormuz tras el acuerdo de paz con Irán
El presidente estadounidense anunció que los buques cargados de crudo transitan ya por una ruta segura, mientras se prepara la firma del pacto que pone fin a 107 días de conflicto.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes que numerosos buques, muchos de ellos cargados de petróleo, han comenzado a abandonar el estrecho de Ormuz, apenas un día después de anunciar un acuerdo de paz con Irán que pone fin a más de tres meses de hostilidades. En un mensaje publicado en su red Truth Social mientras se dirigía a la cumbre del G7 en Évian (Francia), el mandatario aseguró que las embarcaciones navegan por la denominada “autopista del sur”, una ruta que describió como “totalmente segura, protegida e impecable”. La declaración se produce tras el pacto alcanzado el domingo, que incluye el levantamiento inmediato del bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes y la reapertura sin peajes del estratégico paso, por donde transita cerca del 20% del crudo mundial. “¡Que fluya el petróleo!”, exclamó Trump, en un gesto que fue recibido con alivio por los mercados energéticos globales.
El conflicto, que estalló a finales de febrero, había paralizado durante 107 días una de las rutas marítimas más sensibles para la economía planetaria. La imposición de un bloqueo naval por parte de Washington y las amenazas de Irán de cerrar el estrecho dispararon la volatilidad en los precios del crudo y generaron temores de una recesión en cadena. Desde la óptica de Bruselas, analistas comunitarios subrayan que la reapertura supone un respiro para las economías europeas, altamente dependientes de las importaciones energéticas del Golfo Pérsico. En América Latina, observadores en São Paulo y Ciudad de México destacan que la normalización del tráfico marítimo podría aliviar las presiones inflacionarias que han castigado a los países importadores netos de hidrocarburos en la región.
El entendimiento, que según fuentes en Washington se firmará el próximo viernes, establece que Irán regulará el tráfico en el estrecho en coordinación con Omán, mientras que Estados Unidos garantiza la ausencia de peajes. No obstante, persisten ciertas ambigüedades: Teherán ha advertido que los barcos que atraviesen el paso deberán abonar tasas por “servicios de navegación”, lo que contrasta con la promesa estadounidense de gratuidad. El vicepresidente JD Vance expresó su confianza en que no se impondrán cobros, pero el sector marítimo internacional, con sede en centros como Singapur y Londres, ha pedido cautela y advierte que la normalización completa de las rutas podría llevar semanas, dado el tiempo necesario para reprogramar escalas y restablecer la confianza de las aseguradoras.
La cumbre del G7 en Évian, que se celebra hasta el miércoles, tiene el conflicto de Oriente Medio como uno de sus ejes centrales. Líderes de distintas partes del mundo han acogido con satisfacción el anuncio, aunque la diplomacia europea insiste en que la consolidación del alto el fuego requerirá un monitoreo independiente y garantías mutuas sobre la libertad de navegación. Mientras los primeros petroleros surcan de nuevo las aguas del Golfo, la atención se desplaza ahora hacia la letra pequeña del acuerdo y hacia la capacidad de Washington y Teherán para transformar este marco preliminar en una paz duradera que estabilice definitivamente el flujo energético global.
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