
EE.UU. rechaza peajes en Ormuz y condiciona el acuerdo con Irán a la seguridad de sus aliados del Golfo
Marco Rubio cerró en Baréin una gira por el Golfo advirtiendo que un pacto con Teherán no se firmará “a cualquier precio” y que las vías navegables internacionales no pueden ser gravadas.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó este jueves en Manama que Washington busca un acuerdo de paz con Irán, pero “no a cualquier precio”, y calificó de inaceptable cualquier intento de imponer tarifas de tránsito en el estrecho de Ormuz. La declaración, emitida ante los cancilleres del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), se produjo al término de una gira que incluyó Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, concebida para tranquilizar a los socios regionales tras la firma, el 17 de junio, de un memorando de entendimiento que abrió negociaciones directas entre Teherán y Washington.
Desde la óptica de la administración estadounidense, la libertad de navegación en Ormuz es un principio fundamental del orden marítimo global. Rubio advirtió que aceptar el cobro de peajes por el uso de una vía internacional sentaría un precedente que “se extendería por todo el mundo como una plaga” y desencadenaría un “caos total”. En paralelo, la Casa Blanca solicitó al Congreso una partida suplementaria de casi 88.000 millones de dólares para reponer arsenales y cubrir los costos del conflicto que estalló el 28 de febrero con una campaña de ataques estadounidenses e israelíes contra Irán. El presidente Donald Trump ya había anticipado que rechazaría cualquier acuerdo definitivo que incluyera tarifas de navegación, por considerarlo un cambio inaceptable de las reglas del juego.
En Teherán, en cambio, la imposición de “derechos de servicio marítimo” se presenta como una prerrogativa derivada del control efectivo del estrecho durante la guerra. Los Guardianes de la Revolución advirtieron que se “actuará” contra cualquier tránsito no autorizado, mientras que la diplomacia iraní calificó el memorando de entendimiento como una “declaración de la derrota de Estados Unidos” y acusó a la OTAN de complicidad en una “guerra de agresión ilegal”. Omán, corribereño del estrecho, intentó moderar la tensión: su ministro de Exteriores, Badr al Busaidi, aseguró que los futuros acuerdos sobre Ormuz “no implican la imposición de tarifas de tránsito” y anunció un corredor marítimo temporal coordinado con la Organización Marítima Internacional. No obstante, un buque de carga fue alcanzado por un proyectil no identificado en la zona, según reportó la agencia británica UKMTO, lo que evidencia la fragilidad de la calma.
Los países del Golfo, que recibieron ataques con misiles y drones iraníes durante la contienda, expresaron en un comunicado conjunto que una paz duradera exige abordar “el espectro completo de las amenazas iraníes”, incluidos los misiles balísticos, los drones y el respaldo a grupos armados regionales. Analistas en el Golfo advierten que la propuesta de un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares para Irán, contemplada en las conversaciones, genera inquietud porque podría ser utilizada para revitalizar la capacidad militar de Teherán. Rubio no discutió ese punto con los cancilleres del CCG, pero admitió que la cuestión de las compensaciones por los daños sufridos por los aliados “tendrá que abordarse en algún momento”.
El expediente queda abierto a sesenta días de negociaciones técnicas. Está previsto que las delegaciones de Estados Unidos e Irán se reúnan en Suiza el 29 o 30 de junio para tratar el programa nuclear iraní y el alivio de sanciones. Mientras tanto, Catar ha iniciado contactos en Mascate para facilitar un diálogo sobre el estrecho entre los Estados del Golfo, Irak e Irán, y se espera que en las próximas semanas se celebren en Arabia Saudí conversaciones de reconciliación entre el CCG y Teherán.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Estados Unidos está tratando de asegurar a sus aliados del Golfo que sus intereses de seguridad serán protegidos en cualquier acuerdo definitivo con Irán. El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz durante la guerra expuso la vulnerabilidad de los envíos de petróleo del Golfo, y Washington busca ahora un acuerdo manteniendo su papel protector.
Estados Unidos ha rechazado firmemente cualquier reclamación nacional sobre el estrecho de Ormuz, advirtiendo que los peajes propuestos por Irán sentarían un peligroso precedente. Tal medida podría extenderse como un contagio a otras vías navegables internacionales, amenazando el comercio mundial y los flujos de energía.
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