
Reformas fiscales en economías emergentes: nuevos umbrales para microempresas y contribuyentes
Brasil, Bangladés y Tanzania ajustan límites de facturación, ingresos exentos y devolución de impuestos en medio de negociaciones políticas y presiones por aliviar la carga sobre pequeños negocios y asalariados.
El gobierno brasileño ultima el envío al Congreso de un proyecto que elevará el techo de facturación anual del Microempreendedor Individual (MEI) desde los actuales 81.000 reales hasta una franja de entre 130.000 y 140.000 reales, con implementación escalonada hasta 2028. La medida, que también permitirá a estos microempresarios contratar hasta dos empleados en lugar de uno, busca destrabar el crecimiento de un régimen que cobija a unos 17 millones de trabajadores formalizados. Desde Brasilia se estima que la ampliación del límite, junto con la eventual extensión de la corrección a todas las franjas del Simples Nacional, podría representar una renuncia fiscal de hasta 50.000 millones de reales anuales, cifra que la cartera de Hacienda califica como insostenible y que mantiene abierta la negociación con los diputados.
En Bangladés, la aprobación definitiva del presupuesto para el ejercicio 2026-27 trajo consigo un incremento del umbral de ingresos exentos de impuesto sobre la renta personal, que pasará de 350.000 a 400.000 takas anuales, un alza de 50.000 takas en un solo tramo. La decisión, confirmada durante la sesión parlamentaria de este lunes, responde a las presiones de economistas y centros de estudio como el Centre for Policy Dialogue, que advertían que la elevada inflación erosionaba la capacidad de consumo de los contribuyentes de menores ingresos. Al mismo tiempo, el gobierno dio marcha atrás en su intención de aplicar un impuesto al valor agregado (IVA) de tasa única a los pequeños comercios minoristas con ventas inferiores a 500.000 takas anuales, una propuesta que había generado fuerte rechazo entre las asociaciones de tenderos y que finalmente no se implementará de inmediato, aunque permanecerá en la legislación para una eventual reglamentación futura.
En paralelo, el primer ministro bangladesí, Tarek Rahman, introdujo durante el debate presupuestario una serie de propuestas adicionales que incluyen elevar aún más el mínimo exento —hasta 400.000, 450.000 y 500.000 takas en los próximos ejercicios—, retirar la obligatoriedad del certificado de identificación tributaria (TIN) para abrir cuentas bancarias y reducir del 10 % al 5 % el impuesto a las universidades privadas, condicionado a que estas inviertan en investigación y becas. El líder opositor Shafiqur Rahman, por su parte, comparó el Parlamento con un vehículo de dos ruedas en el que gobierno y oposición deben cooperar, y reclamó mayor asignación para madrasas, repatriación de capitales fugados y reformas estructurales en salud y educación.
En Tanzania, el presupuesto 2026-27 introdujo una reforma silenciosa pero de alto impacto para el clima de inversión: la obligación legal de que el gobierno devuelva los créditos de IVA en un plazo máximo de 30 días, con intereses punitivos en caso de demora. Hasta ahora, los exportadores y fabricantes enfrentaban retrasos de meses o años para recuperar sumas que, en conjunto, alcanzaban unos 650 millones de dólares, lo que funcionaba como un impuesto encubierto que drenaba el capital de trabajo. La medida, celebrada por asociaciones empresariales como la de horticultores y transportistas, busca alinear al país con las mejores prácticas internacionales y mejorar su competitividad frente a vecinos como Kenia y Etiopía, donde las devoluciones siguen siendo un cuello de botella administrativo.
El siguiente hito a observar es la votación en el plenario de la Cámara de Diputados de Brasil, prevista para la segunda semana de julio, donde se definirá si la corrección se limita al MEI o se extiende a todas las franjas del Simples Nacional. En Bangladés, la atención se centra en la reglamentación de las exenciones y en la eventual activación del IVA minorista, mientras que en Tanzania el mercado monitoreará el cumplimiento efectivo del nuevo plazo de devolución, cuya entrada en vigor marca un test para la credibilidad de la administración fiscal.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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El presupuesto de Tanzania incluye una reforma silenciosa pero significativa de las devoluciones del IVA, que podría transformar el clima de inversión. Mientras los titulares se centran en las grandes cifras de gasto, este cambio técnico resuelve una fricción de larga data para las empresas. La reforma es parte de una tendencia global de alivio fiscal para los pequeños empresarios.
El gobierno brasileño cede a la presión para elevar el techo de facturación anual de los microemprendedores individuales (MEI) hasta 140.000 reales. La medida, que se implementará gradualmente hasta 2028, podría costar 50 mil millones de reales en renuncia fiscal. Si bien alivia a los pequeños empresarios, también genera preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal.
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