Iniciar sesión
Edición de las 10:00 CETviernes, 3 de julio de 2026
311 medios · 17 idiomas774 briefing hoy
Última hora
La IA ya desplaza empleos, pero la clave está en la adaptación de trabajadores y empresasLa pugna por la IA se intensifica: modelos chinos alcanzan a Occidente mientras se multiplican las restriccionesUna mina activada a distancia hiere a cuatro funcionarios en la región rusa de KurskDetención de azafata tailandesa en Melbourne revela reclutamiento de tripulaciones aéreas por redes sociales para el narcotráficoHallada en un archivo británico una rarísima copia de la Declaración de Independencia de EE UUDel provolone a las brasas al Maggi Goreng: la reinvención global de la cocina cotidianaEl rugido de 850.000 fuegos artificiales: la apuesta récord de Washington que divide a Estados UnidosNigeria apuesta al crédito y la digitalización mientras crece el malestar laboralLa IA ya desplaza empleos, pero la clave está en la adaptación de trabajadores y empresasLa pugna por la IA se intensifica: modelos chinos alcanzan a Occidente mientras se multiplican las restriccionesUna mina activada a distancia hiere a cuatro funcionarios en la región rusa de KurskDetención de azafata tailandesa en Melbourne revela reclutamiento de tripulaciones aéreas por redes sociales para el narcotráficoHallada en un archivo británico una rarísima copia de la Declaración de Independencia de EE UUDel provolone a las brasas al Maggi Goreng: la reinvención global de la cocina cotidianaEl rugido de 850.000 fuegos artificiales: la apuesta récord de Washington que divide a Estados UnidosNigeria apuesta al crédito y la digitalización mientras crece el malestar laboral
Sociedad y Culturaviernes, 3 de julio de 2026

Niños con 400.000 seguidores, padres temerosos y Estados que prohíben: la infancia en la era digital

Desde Emiratos Árabes hasta Brasil, las restricciones al uso de pantallas y redes sociales avanzan mientras los menores emergen como creadores de contenido y los adultos lidian con la huella digital que dejan sus hijos.

En una sala de los Emiratos Árabes Unidos, un niño que aún no ha cumplido quince años se sienta entre periodistas y creadores de contenido. Posee más de cuatrocientos mil seguidores en redes sociales. Durante una rueda de prensa convocada por el Ministerio de Familia y el Consejo de Seguridad Digital Infantil, alza la mano y pregunta con naturalidad por qué se ha prohibido el acceso a las plataformas a los menores de esa edad. La ministra Sana bint Mohammed Suhail responde sin titubeos: la decisión no nació de un impulso, sino de estudios científicos y de un criterio único, el interés superior del niño. La escena, recogida por la prensa local, condensa la paradoja de una época en la que los menores son, al mismo tiempo, objeto de protección y protagonistas del ecosistema digital.

La ola de restricciones no es exclusiva del Golfo. El Reino Unido y Australia han anunciado vetos al acceso de los menores de dieciséis años a plataformas como TikTok, Instagram o Snapchat. En Brasil, la proporción de niños de hasta doce años con teléfono propio ha caído por primera vez, y la ley que limita los smartphones en las escuelas ya alcanza al 92% de los colegios de educación básica. Los directores brasileños reportan mejoras notables: el 95% observó un salto en la atención y el 88% vincula la prohibición a una reducción del ciberacoso y la ansiedad. Sin embargo, desde la academia italiana se matiza el entusiasmo prohibitivo. Investigadores citados por la prensa de ese país sostienen que la crisis de salud mental juvenil responde más al deterioro de las condiciones materiales que a la difusión de los teléfonos, y advierten que vetar las redes no resolverá el malestar de fondo.

Mientras los Estados legislan, los padres libran su propia batalla en la esfera íntima. Un estudio conjunto de la firma de ciberseguridad Kaspersky y el Instituto de Tecnología de Singapur, realizado en nueve países de Asia y África, revela la ansiedad que genera el “sharenting”, esa práctica de compartir hitos familiares en línea. El 74% de los progenitores teme que las empresas utilicen los datos de sus hijos para entrenar software; el 73% cree que las plataformas ya elaboran perfiles digitales de los menores, incluso de aquellos que nunca han tocado una pantalla. Siete de cada diez piensan que desconocidos pueden deducir dónde viven o a qué escuela asisten sus hijos a partir de las publicaciones. La paradoja es profunda: exactamente la mitad de los encuestados siente camaradería y validación al compartir, mientras la otra mitad no encuentra gratificación alguna. El 82% opta por no actualizar con regularidad sus redes sociales, en un intento de recuperar el control sobre una intimidad que se les escapa.

La regulación avanza a un ritmo que exaspera a las comunidades afectadas. En Australia, una comisión real sobre antisemitismo escuchó que la imposición de un deber de cuidado digital para las plataformas, recomendado en 2024, tardará aún al menos dos años en materializarse. El retraso, atribuido a cambios de gobierno y a la complejidad legislativa, contrasta con la urgencia que expresan los ciudadanos judíos ante el odio en línea. Al mismo tiempo, el debate sobre el anonimato divide a la sociedad australiana: las cuentas anónimas facilitan el acoso y la desinformación, pero también son un refugio para víctimas de violencia doméstica y denunciantes. La ministra de Comunicaciones ha asegurado que no se exigirá un documento de identidad oficial, pero el equilibrio entre protección y privacidad sigue siendo frágil. En el extremo más temprano de la vida, investigadores de las universidades británicas de Leeds, Leeds Trinity, Aston y Loughborough recomiendan que los menores de dos años no reciban exposición alguna a pantallas, tras hallar evidencia de que esa exposición reduce el vínculo con los padres, limita el lenguaje y aumenta la sobreestimulación.

La imagen del niño influencer que interroga a su ministra en Abu Dabi no se desvanece. Esa figura pequeña y segura, dueña de una audiencia que muchos adultos envidiarían, encarna la complejidad de un mundo donde la infancia se ha vuelto un campo de tensiones irresueltas. Mientras los gobiernos ensayan prohibiciones y los padres administran el miedo a la huella digital, los menores ya habitan ese territorio con una naturalidad que desconcierta. La pregunta que flota no es si se debe prohibir o permitir, sino cómo acompañar un crecimiento que ya no transcurre solo en el patio de la escuela, sino también ante los ojos de cientos de miles de seguidores.

Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.

2 grupos editoriales · 5 idiomas

51%
TonoTemperaturaEnfoquePosicionamientoHorizonte
Prensa del Golfo árabePrensa europea continental
Prensa del Golfo árabe
PaternalismoDistancia

La presencia de niños influyentes con cientos de miles de seguidores en una rueda de prensa ministerial revela cuánto ha cambiado el panorama mediático. El fenómeno invita a reflexionar sobre cómo la sociedad debe adaptarse a estas nuevas figuras, con conciencia y sin alarmismo.

Prensa europea continental/ Mediterránea
EscepticismoIndignación

Prohibir las redes sociales a los menores de 16 años es una respuesta simplista que ignora las verdaderas causas del malestar juvenil. Los académicos señalan el empeoramiento de las condiciones materiales como la raíz de la crisis de salud mental, no los teléfonos inteligentes. La prohibición no servirá de nada si no se abordan las desigualdades económicas y sociales.

Amplía tu mirada

Leer más
Última hora
La IA ya desplaza empleos, pero la clave está en la adaptación de trabajadores y empresas·La pugna por la IA se intensifica: modelos chinos alcanzan a Occidente mientras se multiplican las restricciones·Una mina activada a distancia hiere a cuatro funcionarios en la región rusa de Kursk·Detención de azafata tailandesa en Melbourne revela reclutamiento de tripulaciones aéreas por redes sociales para el narcotráfico·Hallada en un archivo británico una rarísima copia de la Declaración de Independencia de EE UU·Del provolone a las brasas al Maggi Goreng: la reinvención global de la cocina cotidiana·El rugido de 850.000 fuegos artificiales: la apuesta récord de Washington que divide a Estados Unidos·Nigeria apuesta al crédito y la digitalización mientras crece el malestar laboral·La IA ya desplaza empleos, pero la clave está en la adaptación de trabajadores y empresas·La pugna por la IA se intensifica: modelos chinos alcanzan a Occidente mientras se multiplican las restricciones·Una mina activada a distancia hiere a cuatro funcionarios en la región rusa de Kursk·Detención de azafata tailandesa en Melbourne revela reclutamiento de tripulaciones aéreas por redes sociales para el narcotráfico·Hallada en un archivo británico una rarísima copia de la Declaración de Independencia de EE UU·Del provolone a las brasas al Maggi Goreng: la reinvención global de la cocina cotidiana·El rugido de 850.000 fuegos artificiales: la apuesta récord de Washington que divide a Estados Unidos·Nigeria apuesta al crédito y la digitalización mientras crece el malestar laboral·
Actualizado 08:065 idiomas · 9 medios
AnteriorSociedad y CulturaSiguiente
9 medios|5 idiomas|4 min de lectura
viernes, 3 de julio de 2026

Niños con 400.000 seguidores, padres temerosos y Estados que prohíben: la infancia en la era digital

Desde Emiratos Árabes hasta Brasil, las restricciones al uso de pantallas y redes sociales avanzan mientras los menores emergen como creadores de contenido y los adultos lidian con la huella digital que dejan sus hijos.

En una sala de los Emiratos Árabes Unidos, un niño que aún no ha cumplido quince años se sienta entre periodistas y creadores de contenido. Posee más de cuatrocientos mil seguidores en redes sociales. Durante una rueda de prensa convocada por el Ministerio de Familia y el Consejo de Seguridad Digital Infantil, alza la mano y pregunta con naturalidad por qué se ha prohibido el acceso a las plataformas a los menores de esa edad. La ministra Sana bint Mohammed Suhail responde sin titubeos: la decisión no nació de un impulso, sino de estudios científicos y de un criterio único, el interés superior del niño. La escena, recogida por la prensa local, condensa la paradoja de una época en la que los menores son, al mismo tiempo, objeto de protección y protagonistas del ecosistema digital.

La ola de restricciones no es exclusiva del Golfo. El Reino Unido y Australia han anunciado vetos al acceso de los menores de dieciséis años a plataformas como TikTok, Instagram o Snapchat. En Brasil, la proporción de niños de hasta doce años con teléfono propio ha caído por primera vez, y la ley que limita los smartphones en las escuelas ya alcanza al 92% de los colegios de educación básica. Los directores brasileños reportan mejoras notables: el 95% observó un salto en la atención y el 88% vincula la prohibición a una reducción del ciberacoso y la ansiedad. Sin embargo, desde la academia italiana se matiza el entusiasmo prohibitivo. Investigadores citados por la prensa de ese país sostienen que la crisis de salud mental juvenil responde más al deterioro de las condiciones materiales que a la difusión de los teléfonos, y advierten que vetar las redes no resolverá el malestar de fondo.

Mientras los Estados legislan, los padres libran su propia batalla en la esfera íntima. Un estudio conjunto de la firma de ciberseguridad Kaspersky y el Instituto de Tecnología de Singapur, realizado en nueve países de Asia y África, revela la ansiedad que genera el “sharenting”, esa práctica de compartir hitos familiares en línea. El 74% de los progenitores teme que las empresas utilicen los datos de sus hijos para entrenar software; el 73% cree que las plataformas ya elaboran perfiles digitales de los menores, incluso de aquellos que nunca han tocado una pantalla. Siete de cada diez piensan que desconocidos pueden deducir dónde viven o a qué escuela asisten sus hijos a partir de las publicaciones. La paradoja es profunda: exactamente la mitad de los encuestados siente camaradería y validación al compartir, mientras la otra mitad no encuentra gratificación alguna. El 82% opta por no actualizar con regularidad sus redes sociales, en un intento de recuperar el control sobre una intimidad que se les escapa.

La regulación avanza a un ritmo que exaspera a las comunidades afectadas. En Australia, una comisión real sobre antisemitismo escuchó que la imposición de un deber de cuidado digital para las plataformas, recomendado en 2024, tardará aún al menos dos años en materializarse. El retraso, atribuido a cambios de gobierno y a la complejidad legislativa, contrasta con la urgencia que expresan los ciudadanos judíos ante el odio en línea. Al mismo tiempo, el debate sobre el anonimato divide a la sociedad australiana: las cuentas anónimas facilitan el acoso y la desinformación, pero también son un refugio para víctimas de violencia doméstica y denunciantes. La ministra de Comunicaciones ha asegurado que no se exigirá un documento de identidad oficial, pero el equilibrio entre protección y privacidad sigue siendo frágil. En el extremo más temprano de la vida, investigadores de las universidades británicas de Leeds, Leeds Trinity, Aston y Loughborough recomiendan que los menores de dos años no reciban exposición alguna a pantallas, tras hallar evidencia de que esa exposición reduce el vínculo con los padres, limita el lenguaje y aumenta la sobreestimulación.

La imagen del niño influencer que interroga a su ministra en Abu Dabi no se desvanece. Esa figura pequeña y segura, dueña de una audiencia que muchos adultos envidiarían, encarna la complejidad de un mundo donde la infancia se ha vuelto un campo de tensiones irresueltas. Mientras los gobiernos ensayan prohibiciones y los padres administran el miedo a la huella digital, los menores ya habitan ese territorio con una naturalidad que desconcierta. La pregunta que flota no es si se debe prohibir o permitir, sino cómo acompañar un crecimiento que ya no transcurre solo en el patio de la escuela, sino también ante los ojos de cientos de miles de seguidores.

Divergencia de las fuentes

Sociedad y Cultura · 9 medios · 5 idiomas

51%Media

Cómo las fuentes narran los mismos hechos de manera diferente.

Cómo se dividen

Favorable17%
Neutral17%
Crítico66%

Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.

2 grupos editoriales · 5 idiomas

TonoTemperaturaEnfoquePosicionamientoHorizonte
Prensa del Golfo árabePrensa europea continental
Prensa del Golfo árabe
PaternalismoDistancia

La presencia de niños influyentes con cientos de miles de seguidores en una rueda de prensa ministerial revela cuánto ha cambiado el panorama mediático. El fenómeno invita a reflexionar sobre cómo la sociedad debe adaptarse a estas nuevas figuras, con conciencia y sin alarmismo.

Prensa europea continental/ Mediterránea
EscepticismoIndignación

Prohibir las redes sociales a los menores de 16 años es una respuesta simplista que ignora las verdaderas causas del malestar juvenil. Los académicos señalan el empeoramiento de las condiciones materiales como la raíz de la crisis de salud mental, no los teléfonos inteligentes. La prohibición no servirá de nada si no se abordan las desigualdades económicas y sociales.

Esta noticia apareció en

9 medios · 5 idiomas

Amplía tu mirada

Desde Geopolitics & Politics

Trump estrena el Air Force One donado por Catar entre críticas éticas y de seguridad

10 idiomas · 26 medios

Desde Economy & Markets

BYD se encamina a superar a Tesla en ventas globales de eléctricos mientras la industria europea se contrae

3 idiomas · 13 medios

Desde Technology

India frena el lanzamiento de los nombres de usuario en WhatsApp por temor a fraudes

4 idiomas · 16 medios

Leer más