
Neymar vuelve al césped entre dudas médicas y anuncia su quinta paternidad en pleno Mundial
El camisa 10 brasileño completó su primer entrenamiento de campo desde la lesión en la pantorrilla, pero sigue siendo incógnita para el duelo ante Haití, mientras confirma que espera otra hija con Bruna Biancardi.
La imagen más esperada por la afición brasileña llegó este martes en Morristown, Nueva Jersey: Neymar Jr. pisó por fin el césped del centro de entrenamiento Columbia Park, calzado con zapatillas deportivas y bajo la supervisión del preparador físico Mino Fulco. Fue una sesión individual, sin contacto con el balón ni integración táctica con el resto del plantel, pero suficiente para encender una chispa de optimismo en la concentración de la Canarinha. El delantero, de 34 años, arrastra una lesión de grado dos en la panturrilha derecha sufrida en mayo con el Santos, y los nuevos exámenes de imagen realizados el lunes no han alterado el hermetismo de la Confederación Brasileña de Fútbol. Medios brasileños y la prensa internacional coinciden en que su presencia el viernes contra Haití es prácticamente descartada, mientras la comisión técnica de Carlo Ancelotti se aferra a un regreso progresivo que podría tener como primer escenario realista el choque del 24 de junio frente a Escocia.
En paralelo a la incertidumbre deportiva, el universo personal del astro se expande con un anuncio que acaparó las redes sociales: Neymar y la influencer Bruna Biancardi revelaron que esperan su tercera hija en común, la quinta para el futbolista. En un video cargado de guiños pop —el jugador bromeó con formar unas “Spice Girls” y luego actualizó la referencia al K-pop—, la pareja compartió la revelación de género junto a Davi Lucca, Mavie y Mel. La propia Biancardi, con más de quince millones de seguidores, había mostrado horas antes a la pequeña Mavie correteando por el mismo césped donde su padre iniciaba la rehabilitación, un gesto que la prensa latinoamericana interpreta como un intento de blindar emocionalmente al grupo en un momento de máxima exigencia. El abuelo Neymar da Silva celebró la noticia declarando que “Brasil tiene una torcedora más en esta Copa”.
El contexto competitivo no admite distracciones. Brasil llega al partido contra Haití en Filadelfia lastrado por el empate 1-1 ante Marruecos en East Rutherford, una actuación que desató críticas en las redacciones de Río de Janeiro y São Paulo y obligó a Ancelotti a ordenar un entrenamiento a puerta cerrada. El lateral Douglas Santos, voz autorizada en la concentración, advirtió que “no podemos tener soberbia” ante un rival que regresa a una Copa del Mundo cincuenta años después de su única participación, en medio de una grave crisis política y humanitaria. La FIFA, además, obligó a los Les Grenadiers a estrenar un uniforme sin referencias anticoloniales, detalle que analistas en el Caribe leen como un símbolo de las tensiones que trascienden lo deportivo. Mientras, el joven Endrick volvió a quedarse sin minutos y confesó a Neymar su frustración durante el debut, reflejo de un ataque que no termina de carburar.
Desde la óptica de los comentaristas brasileños, la situación de Neymar ha mutado de activo estratégico a dilema táctico: convocado pese a no jugar con la selección desde octubre de 2023, su presencia sin fecha de retorno genera un vacío de liderazgo que ni Igor Thiago ni Matheus Cunha lograron llenar ante Marruecos. La prensa española, que sigue de cerca a Ancelotti, subraya la paradoja de un equipo hexacampeón que depende anímicamente de un jugador en rehabilitación, mientras el técnico italiano ensaya ajustes defensivos y valora dar descanso a Gabriel Magalhães, Bruno Guimarães y Raphinha por carga física. El árbitro designado para el viernes, el español Alejandro Hernández, añade un cruce de narrativas: fue quien pitó el clásico Barcelona-Real Madrid que enfrentó a Vini Jr. y Raphinha hace apenas un mes.
A la espera de que el camisa 10 complete la transición del departamento médico al verde, Brasil se juega mucho más que tres puntos ante Haití: necesita una victoria que disipe el fantasma de la depresión post-Marruecos y encarrile la clasificación en un Grupo C donde Escocia ya suma tres unidades. La presencia de Biancardi y las hijas en Nueva Jersey, leída por sectores de la prensa estadounidense como una estrategia de cohesión familiar, ofrece un contrapunto emotivo a la presión del resultado. Si el guion se cumple, Neymar podría saborear unos minutos controlados contra Escocia, justo cuando su quinta hija esté un poco más cerca de nacer y, quizá, de inspirar al padre que sueña con levantar por fin una Copa que se le resiste.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Mientras Neymar se pierde la fase de grupos por una lesión en la pantorrilla, la Seleçao enfrenta presión y críticas tras un empate decepcionante. El anuncio de una quinta hija vuelve a poner su vida privada en el foco, con polémicas en redes sociales y distracciones. El equipo debe buscar soluciones sin su estrella, pero abundan las distracciones.
Neymar alegra a los aficionados con el anuncio de que él y Bruna Biancardi esperan una niña, su tercera hija juntos. El video de revelación de género se volvió viral y el futbolista bromeó sobre formar una banda con sus hijas. El Mundial pasa a un segundo plano ante esta feliz noticia familiar.
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