
Misión robótica de la NASA intenta rescatar el telescopio Swift antes de su desintegración
La nave LINK, desarrollada en tiempo récord, se acoplará al observatorio para elevarlo 300 kilómetros y prolongar sus estudios de explosiones cósmicas.
El viernes a las 08:36 GMT despegó desde un atolón del Pacífico la misión LINK, un intento sin precedentes por salvar de la destrucción al telescopio espacial Swift. La nave, construida por la empresa emergente Katalyst Space Technologies, fue lanzada a bordo de un cohete Pegasus XL desde un avión modificado. Con este lanzamiento, se activa una cuenta atrás de varias semanas hasta el momento crítico en que el robot de tres brazos deberá acoplarse al observatorio, que desde 2004 estudia los estallidos de rayos gamma, las explosiones más violentas del universo.
El Swift orbita a unos 360 kilómetros de altitud, pero ha perdido más de 200 kilómetros en dos décadas, un descenso acelerado por la intensa actividad solar reciente. La expansión de las capas altas de la atmósfera ha incrementado el rozamiento sobre el satélite, que carece de propulsión propia. Responsables de la NASA en Washington advierten que, sin intervención, el telescopio se desintegraría en la atmósfera antes de fin de año. La misión LINK, con un coste de 30 millones de dólares, pretende elevar al Swift unos 300 kilómetros hasta su órbita original, devolviéndole una década de vida útil.
La operación carece de referentes previos. El robot, del tamaño de un frigorífico, deberá localizar al Swift en la inmensidad del espacio, rodearlo y fijar sus tres brazos en un punto de anclaje que nunca fue diseñado para una captura. Investigadores del Reino Unido subrayan que el telescopio no fue concebido para ser manipulado en órbita, lo que añade incertidumbre a la maniobra. Una vez acoplado, los propulsores iónicos del LINK empujarán lentamente al conjunto durante al menos un mes para evitar sacudidas que dañen los instrumentos.
Desde centros de astrofísica estadounidenses se destaca el valor científico del Swift, que ha detectado más de dos mil estallidos de rayos gamma y ha sido clave para confirmar que elementos pesados como el oro se forjan en estos cataclismos. La NASA, que invirtió 250 millones de dólares en el observatorio, carece de recursos para sustituirlo a corto plazo. Analistas del sector espacial en Europa señalan que el éxito de LINK podría sentar un precedente para futuros rescates, incluido el del telescopio Hubble, que también pierde altitud por el mismo fenómeno atmosférico.
El próximo hito tangible será la fase de aproximación, prevista para dentro de tres o cuatro semanas, cuando el LINK comience a fotografiar al Swift desde todos los ángulos para evaluar su estado real tras veinte años en el espacio. Solo entonces se decidirá el momento exacto de la captura, un instante que definirá si la apuesta de alto riesgo logra devolver al telescopio a su labor de vigilancia cósmica.
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Un robot ha sido lanzado para intentar un rescate nunca antes probado en órbita: atrapar el viejo observatorio Swift y evitar que se desintegre. La misión se considera crucial para preservar un instrumento que lleva veinte años estudiando las explosiones más violentas del universo.
Una nave espacial de tres brazos ha partido para rescatar un telescopio de la NASA que corre el riesgo de estrellarse contra la Tierra. La operación, nunca antes intentada, se considera de alto riesgo, pero podría evitar la destrucción del observatorio Swift en pocos meses.
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