
La visita del canciller sirio a Beirut inaugura una nueva etapa bilateral y reaviva el debate sobre el acuerdo con Israel
Asaad al-Shaibani firmó un comité conjunto y aseguró que Damasco no intervendrá en Líbano, mientras el presidente Aoun defendió las negociaciones con Israel como una 'guerra diplomática'.
El ministro de Exteriores sirio, Asaad al-Shaibani, concluyó el jueves una visita oficial a Beirut en la que se reunió con las principales autoridades libanesas y firmó un acuerdo para crear una comisión superior conjunta que institucionalice la cooperación bilateral en ámbitos políticos, económicos y de seguridad. La gira, la primera de un alto cargo del nuevo gobierno de Damasco con este alcance, incluyó encuentros con el presidente Joseph Aoun, el primer ministro Nawaf Salam y el presidente del Parlamento, Nabih Berri, así como con líderes religiosos y políticos de diversas comunidades. En paralelo, Aoun defendió ante una delegación de la Liga Maronita el acuerdo marco negociado con Israel, al que calificó de “guerra diplomática sin derramamiento de sangre” y aseguró que no contradice los derechos ni los principios fundamentales del Líbano.
Desde la óptica de Damasco, la visita buscó disipar los temores de injerencia que resurgieron después de que el presidente estadounidense Donald Trump sugiriera que fuerzas sirias podrían encargarse de enfrentar a Hezbolá en territorio libanés. Al-Shaibani transmitió que Siria “no tiene intención alguna de intervenir militarmente” y que la relación se basará en el respeto mutuo y la no injerencia, un mensaje que, según analistas en Beirut, pretende enterrar el legado de tutela ejercido por el régimen de los Assad durante casi tres décadas. El canciller sirio también se mostró abierto a reunirse con Hezbolá si los intereses de ambos países lo requieren, una declaración que fuentes diplomáticas europeas interpretan como un intento de no alienar a ningún actor libanés mientras Damasco consolida su propia estabilidad interna.
En el plano libanés, la visita coincidió con un intenso debate sobre el acuerdo marco con Israel, que según el presidente Aoun cuenta con el respaldo de Estados Unidos, la Unión Europea y los países del Golfo. Aoun subrayó que la negociación es la opción “más segura y menos costosa” tras las pérdidas humanas y materiales sufridas, y que la soberanía estatal exige respaldar la decisión del gobierno. Sin embargo, en la esfera mediática iraní y entre sectores cercanos a Hezbolá se ha calificado el pacto de “vergonzoso”, al considerar que no garantiza la retirada israelí de los territorios ocupados ni el cese de los ataques, y que en la práctica allana el camino para el desarme de la resistencia. Este contraste refleja la fractura interna que la nueva etapa siria podría acentuar, dado que el gobierno de Ahmad al-Sharaa mantiene una relación distante con Hezbolá, al que combatió durante la guerra civil siria, pero evita un enfrentamiento directo que desestabilice la frágil transición.
La creación de la comisión superior sirio-libanesa supone un marco institucional para gestionar asuntos fronterizos, energéticos y de seguridad, y es vista desde Bruselas como un gesto hacia la normalización regional que podría facilitar la reconstrucción siria. No obstante, la memoria de la ocupación siria (1976-2005) y el asesinato de figuras como Rafik Hariri siguen pesando en la opinión pública libanesa, por lo que cualquier cooperación será observada con cautela. El gobierno de Aoun se prepara ahora para continuar las negociaciones indirectas con Israel bajo mediación estadounidense, mientras Damasco insiste en que un eventual acuerdo de paz entre Beirut y Tel Aviv no debería debilitar la posición negociadora siria. La próxima reunión de la comisión bilateral está prevista para las próximas semanas, en un contexto en el que la estabilidad de ambos países depende en buena medida de la evolución del frágil alto el fuego en el sur del Líbano.
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La visita del ministro de Exteriores sirio a Beirut disipó los temores infundados de una injerencia siria en el Líbano. Damasco está dispuesto a reunirse con Hezbolá si sirve a los intereses mutuos, lo que indica un enfoque pragmático de las relaciones regionales. El nuevo liderazgo sirio busca relaciones respetuosas basadas en la no injerencia.
La visita del ministro sirio conlleva múltiples mensajes, en particular sobre Hezbolá y el acuerdo libanés-israelí. Mientras las declaraciones oficiales enfatizan la soberanía, los analistas advierten que Damasco aún podría estar enredado en la agenda de Hezbolá. El viaje se considera una prueba de la nueva postura de Siria hacia su vecino.
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