
La villa de Berlusconi en Cerdeña pasa a manos cataríes por 350 millones de euros
La residencia estival del ex primer ministro italiano, escenario de fiestas y cumbres políticas, se convierte en una de las mayores transacciones inmobiliarias privadas del país.
La venta de Villa Certosa, la icónica residencia del fallecido Silvio Berlusconi en la costa sarda, al jeque Hamad bin Jassim bin Jabr Al Thani por 350 millones de euros redefine el mercado de propiedades de lujo en Italia. La operación, confirmada por medios italianos y alemanes, se sitúa entre las mayores transacciones de una sola propiedad residencial en el país. El comprador, ex primer ministro y ex ministro de Exteriores de Catar, adquiere el complejo a través de una sociedad luxemburguesa, después de que los herederos del magnate rebajaran el precio inicial de 500 millones.
Desde la óptica italiana, la villa de 4.500 metros cuadrados y 126 habitaciones no es solo un activo inmobiliario: fue el escenario informal del poder durante los gobiernos de Berlusconi. Allí se celebraron tanto las polémicas fiestas “bunga bunga” —que derivaron en procesos judiciales por prostitución de menores, con la condena de su colaboradora Nicole Minetti— como encuentros con líderes internacionales. George W. Bush, Tony Blair y Vladímir Putin fueron algunos de los huéspedes; la prensa rusa recuerda que el presidente ruso incluso sufrió un percance con el volcán artificial de la finca, que lanzaba fuego real. En 2004, el gobierno italiano clasificó la propiedad como sede alternativa de máxima seguridad, equiparándola a las instituciones oficiales y blindándola con secreto de Estado frente a investigaciones por presuntos abusos urbanísticos.
Analistas en Milán y Roma enmarcan la compra en una estrategia más amplia de inversión catarí en activos italianos de prestigio. El fondo soberano Qatar Investment Authority, que gestiona unos 450.000 millones de dólares, ya controla el distrito financiero de Porta Nuova en Milán —con sus torres para ultrarricos y el Bosco Verticale—, la maison Valentino, hoteles emblemáticos como el Cala di Volpe y el Gritti Palace, y el hospital Mater Olbia en la propia Cerdeña. La adquisición de Villa Certosa, con sus siete piscinas, anfiteatro, bunker antinuclear y jardines botánicos, consolida la presencia de la dinastía Al Thani en la isla.
La transacción también cierra un capítulo sucesorio. Berlusconi, fallecido en 2023, legó 100 millones de euros a su expareja Marta Fascina y otros 100 millones a su hermano Paolo. La venta, que según fuentes financieras italianas podría formalizarse en las próximas semanas, liquida el activo más simbólico de su patrimonio. El siguiente hito será la inscripción registral de la propiedad a nombre de la sociedad compradora, un paso que confirmará el traspaso definitivo de un lugar que durante dos décadas fue centro del poder y el escándalo en Italia.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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La venta de Villa Certosa de Berlusconi a un jeque catarí por 350 millones de euros, considerada una ganga, cierra un capítulo de fiestas escandalosas y cumbres políticas. La residencia, tristemente célebre por sus veladas 'bunga bunga', pasa ahora a manos de un inversor del Golfo, simbolizando el fin de una era de excesos y diplomacia de alto nivel.
La villa sarda del ex primer ministro Berlusconi ha sido vendida a la familia real catarí por 350 millones de euros, en una de las mayores transacciones inmobiliarias privadas. El acuerdo se cerró aproximadamente un año después de que los herederos la pusieran a la venta.
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